Economía

Moody’s advierte a México: Requiere ‘sí o sí’ ajuste fiscal para estabilizar deuda pública

La agencia remarcó que el bajo crecimiento de la economía de México, de 1% en promedio en lo que va del sexenio, también complica la situación para las finanzas públicas.

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Moody's remarcó que el PIB de México no ha logrado despegar durante lo que va del Gobierno de Sheinbaum. (Imagen generada con Inteligencia Artificial)

México necesitaría realizar un ajuste fiscal adicional de más de 1.5 por ciento del PIB este año para estabilizar la carga de la deuda pública, ante un déficit elevado y un crecimiento económico cercano a 1 por ciento, advirtió Renzo Merino, responsable de la calificación de riesgo crediticio para México de Moody’s.

“Nuestra proyección de déficit para 2026 es que podría estar entre 4 a 4.5 por ciento del PIB”, comentó.

Expuso que la consolidación fiscal realizada en 2025 se quedó corta, debido a que México ha financiado déficits más amplios a tasas de interés más elevadas, lo que incrementó la carga financiera del Gobierno.

El especialista destacó que la situación representa un reto para las finanzas públicas, debido a que la deuda gubernamental se encamina hacia niveles cercanos a 55 por ciento del PIB en los próximos años.


Merino recordó que anteriormente se esperaba que la carga de la deuda se estabilizara alrededor de 50 por ciento del PIB, pero los resultados modificaron ese escenario. En 2025, la deuda llegó a poco más de 49 por ciento del PIB.

México se ‘abruma’ con pago de intereses

Otro factor de presión es el costo financiero. Los pagos de intereses pasaron de representar 11 por ciento de los ingresos del Gobierno en 2021 a 17 por ciento.

El problema, explicó, no se limita al nivel de endeudamiento, sino a la capacidad de estabilizarlo en un entorno de bajo crecimiento. México ha registrado un avance económico persistentemente por debajo de su potencial, con un crecimiento promedio cercano a 1 por ciento entre 2024 y 2027.

Renzo también consideró fundamental mantener la credibilidad fiscal, debido a que desviaciones importantes respecto de los objetivos pueden provocar un aumento en las tasas de interés que paga el Gobierno, lo que elevaría el costo financiero y la presión sobre las finanzas públicas.

Cuando los mercados perciben incumplimientos o desviaciones materiales respecto de las metas fiscales, pueden exigir mayores tasas al Gobierno, generando un efecto que retroalimenta el déficit y la deuda.

En este contexto, la evolución de la deuda y de la fortaleza fiscal ya tuvo implicaciones para la evaluación crediticia de México: Moody’s modificó su evaluación crediticia al observar un deterioro más estructural de la posición fiscal y proyectar que la deuda podría aproximarse a 55 por ciento del PIB en los próximos años.

La nota, explicó, no considera únicamente lo ocurrido, sino también las perspectivas futuras de las finanzas públicas. Una mayor debilidad fiscal puede generar riesgos adicionales para la calificación, mientras que una mejora sostenida en las métricas fiscales y en la trayectoria de la deuda puede contribuir a fortalecerla.

Merino señaló que las reglas fiscales deben contribuir a estabilizar las métricas de deuda. Sin embargo, desde 2023 se han observado cambios que han debilitado el cumplimiento de esos objetivos, en un contexto en el que también se han reducido los ‘colchones’ financieros que tenía el Gobierno para enfrentar choques económicos.

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