Economía

Aranceles de Trump a México se quedan porque ‘al presidente le gustan’: Reuters

Luego de su visita a México, Jamieson Greer, representante comercial de EU para el T-MEC, aseguró que los aranceles se quedarán porque son del agrado de Donald Trump.

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Jamieson Greer habló de aranceles un día después de haberse reunido con Marcelo Ebrard. (Foto: X Marcelo Ebrard)

Los aranceles impuestos por el gobierno de Donald Trump a productos mexicanos no desaparecerán en el corto plazo. Por el contrario, se mantendrán como un componente estructural de la política comercial estadounidense, impulsados no solo por objetivos económicos, sino por el gusto directo del mandatario.

De acuerdo con información de Reuters, funcionarios de alto nivel de Estados Unidos transmitieron este mensaje a empresarios mexicanos durante reuniones recientes en la capital del país. La advertencia ocurre en un momento clave, previo a la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), prevista para este año.

Las señales endurecen el panorama para sectores estratégicos como el automotriz y el acerero, altamente dependientes del mercado estadounidense.

También elevan la presión sobre el gobierno mexicano, que busca contener el impacto económico y preservar las condiciones de acceso preferencial que han definido la relación comercial de Norteamérica en las últimas décadas.

Aranceles ‘llegaron para quedarse’

Durante encuentros con representantes de la industria, el enviado comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, fue claro: los aranceles no se eliminarán. Según fuentes citadas por Reuters, el funcionario señaló que estas medidas responden a una convicción directa del presidente.

“Los aranceles llegaron para quedarse. Al presidente le gustan”, indicaron fuentes cercanas a las conversaciones.


Esta postura implica un cambio relevante respecto al modelo de libre comercio que predominó en la región desde la entrada en vigor del TLCAN y posteriormente del T-MEC. Ahora, Washington apuesta por un esquema más proteccionista, en el que los aranceles son vistos como herramienta permanente de política industrial.

Golpe a la competitividad mexicana

Los gravámenes, que en algunos casos alcanzan el 25 por ciento bajo argumentos de seguridad nacional, han impactado directamente la competitividad de las exportaciones mexicanas, especialmente en el sector automotriz.

De acuerdo con fuentes del sector, estas medidas contribuyeron a una caída de exportaciones y a la pérdida de miles de empleos en 2025, reflejando el efecto inmediato de las barreras comerciales en una economía altamente integrada con Estados Unidos.

Además, el gobierno estadounidense ha planteado endurecer las reglas de origen, lo que obligaría a que el 100 por ciento de ciertos componentes —como motores o software— sean producidos dentro de Norteamérica para evitar aranceles.

Presión rumbo a la revisión del T-MEC

El endurecimiento de la postura comercial ocurre en la cercanía de la revisión del T-MEC, un proceso que definirá el futuro del acuerdo y su continuidad. México ha buscado negociar condiciones más favorables, incluso proponiendo acuerdos anticipados en sectores clave como acero, aluminio y automóviles.

Sin embargo, la insistencia de Washington en mantener los aranceles complica las negociaciones y reduce el margen de maniobra para la parte mexicana.

Especialistas advierten que la permanencia de estas medidas podría consolidar un nuevo paradigma comercial en América del Norte, donde el libre comercio conviva con políticas proteccionistas impulsadas desde la Casa Blanca.

En ese contexto, el mensaje es claro: más allá de las mesas de diálogo, los aranceles no solo responden a cálculos económicos, sino a una decisión política que, por ahora, no está en discusión.

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