El economista Simon Johnson lanzó una advertencia contundente sobre el impacto de la inteligencia artificial (IA) en el mercado laboral: los empleos bien remunerados están en riesgo y los gobiernos deben prepararse para enfrentar sus consecuencias.
Profesor del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y ganador del Premio Nobel de Economía 2024, Johnson ha dedicado su carrera a estudiar cómo las instituciones y los procesos históricos influyen en la prosperidad de los países. Su trabajo explica por qué algunas naciones logran riqueza mientras otras permanecen rezagadas.
En diciembre pasado, además, fue nombrado embajador de inteligencia artificial del Reino Unido, con el objetivo de promover una distribución más equitativa de los beneficios de esta tecnología.
Nobel de Economía ve pérdida de empleos bien remunurados por sustitución de la IA
Pese a las preocupaciones generalizadas, Johnson descarta un escenario de desempleo masivo similar al de una crisis extrema como la Gran Depresión. Sin embargo, advierte que el verdadero riesgo es más sutil y estructural: la erosión de la clase media.
“No creo que sea desempleo masivo, porque eso no sucede en la economía estadounidense. A menos que se produzca una Gran Depresión, lo cual no es probable. Lo que sucede es la pérdida de la clase media, el desplazamiento de mucha gente hacia abajo.”, señaló.
A su juicio, la automatización impulsada por la IA está afectando incluso a sectores que hasta hace poco se consideraban seguros, como el tecnológico.
Un ejemplo claro es el caso de los estudiantes de informática. Durante años, se les incentivó a aprender programación como garantía de empleo. Hoy, herramientas de IA como los modelos de generación de código han cambiado el panorama.
“Ahora les dicen: ‘No, gracias’, porque la IA puede programar mejor. Eso plantea un gran problema sobre cómo los jóvenes podrán ascender profesionalmente”, explicó.
El economista reconoce que toda transformación tecnológica genera nuevas oportunidades laborales, pero advierte que, en el corto plazo, la tendencia apunta hacia una pérdida neta de empleos de calidad. “La trayectoria actual sugiere más automatización y menos trabajos bien remunerados. Existe una alternativa, pero el panorama se ve cada vez más sombrío”, concluyó.
Ante este escenario, Johnson insiste en que las decisiones políticas serán clave para determinar si la IA amplía la prosperidad o profundiza la desigualdad.







