Transporte y Movilidad

Estrés al volante: la variable que las flotas comienzan a medir

La presión por cumplir tiempos de entrega y metas de productividad convierten al estrés en un nuevo factor de riesgo para el transporte de carga. Geotab advierte que la tecnología puede contribuir a revertir esta situación.

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El 25 por ciento de los operadores reconoce exceder regularmente los límites de velocidad para cumplir con los tiempos de entrega.

Durante años, la seguridad vial en el transporte de carga se ha medido a partir de variables como velocidad, frenadas bruscas, uso del celular o conducción agresiva. Ahora, una variable menos visible empieza a ganar espacio en la gestión de las flotas: el estrés del operador.

José Calderón, VP y Country Manager de Geotab México y Centroamérica, explicó que la compañía ha identificado en empresas mexicanas casos de conductores que durante largos periodos mantienen un comportamiento estable y seguro, pero que de manera repentina modifican sus patrones de conducción.

Para Geotab, ese cambio no necesariamente debe traducirse de inmediato en una sanción o incluso en la salida del trabajador. Puede ser, por el contrario, una señal para que la empresa pregunte qué está ocurriendo.

“De pronto tenemos un conductor que durante mucho tiempo viene manejando muy bien, pero de un momento a otro tiene un comportamiento errático”, explicó Calderón. En esos casos, señaló, la tecnología permite detectar el cambio y abrir una conversación con el operador para conocer si enfrenta algún problema personal, familiar, económico o de salud que esté elevando su nivel de estrés.

Productividad contra seguridad

El problema adquiere otra dimensión en la industria del transporte de carga y la logística donde el tiempo es un activo económico debido a las entregas programadas, ventanas logísticas, congestión urbana, presión de los clientes y las temporadas de alta demanda que trasladan la exigencia de la operación directamente al operador.

El reporte de Geotab, Estudio de Seguridad Vial 2025, identifica que 43 por ciento de los conductores de transporte de carga consultados en América Latina siente presión por ser más productivo, mientras 25 por ciento reconoce exceder regularmente los límites de velocidad para cumplir.

Para Calderón, esta situación es especialmente relevante en las empresas de logística durante periodos de alta demanda, cuando aumenta la presión por mantener mercancías disponibles y cumplir con las entregas.

El problema es que la presión por productividad puede generar justamente el efecto contrario al buscado: un operador sometido a mayor tensión puede convertirse en un factor adicional de riesgo para la operación.

En este punto, la gestión de flotas deja de ser exclusivamente una cuestión de kilómetros recorridos, combustible o mantenimiento y comienza a incorporar variables relacionadas con el comportamiento humano.

Una alerta antes del accidente

“La tecnología puede detectar patrones, pero no necesariamente explicar por sí misma qué está detrás de ellos. Cuando un conductor que normalmente presenta un comportamiento estable comienza a registrar cambios importantes, la información puede funcionar como una alerta para que la empresa intervenga”, explicó Calderón.

De acuerdo con la data recabada, esos cambios de comportamiento pueden aparecer pocos miles de kilómetros antes de que ocurra un accidente. Por ello, la oportunidad no está solamente en reconstruir lo sucedido después de una colisión, sino en identificar señales que permitan actuar antes.

“Ahí entra la videotelemática. Las cámaras con inteligencia artificial pueden generar alertas y coaching en tiempo real frente a determinadas conductas de riesgo que la tecnología debe complementarse con la intervención de las áreas de recursos humanos y, cada vez más, con especialistas capaces de abordar factores psicosociales”, subrayó Calderón

El estrés, sin embargo, convive con otros factores de riesgo que ya están plenamente identificados. De acuerdo con los datos presentados por Geotab 60 por ciento de los accidentes analizados en América Latina está asociado con el uso del teléfono móvil, mientras 55 por ciento corresponde a conductas agresivas o irresponsables de vehículos menores y 41 por ciento al exceso de velocidad.

En México, destacó Calderón, la interacción con motocicletas, bicicletas y scooters son otra gran variable de riesgo que requiere mayor atención, sobre todo en entornos urbanos.

El costo de no atender al operador

Para una empresa transportista, un accidente no termina con la reparación del vehículo. Es una situación que impacta al menos seis aspectos: atención a personas lesionadas, incremento potencial de las primas de seguro, pérdida de productividad por la unidad detenida, reparación del vehículo, contratación de una unidad de reemplazo y daños ocasionados a terceros.

De hecho, la compañía estima que, al considerar los distintos costos asociados a un siniestro, un vehículo inmovilizado de una empresa mediana puede generar pérdidas de hasta 500 dólares diarios hasta su reincorporación a las operaciones.

A ello se suma un costo menos tangible, pero cada vez más relevante: el reputacional. Ya que un accidente que involucra a un vehículo identificado con una marca puede convertir el incidente vial en una crisis de comunicación y afectar la percepción de una empresa frente a clientes y consumidores.

Por ello, la prevención comienza a adquirir una lógica financiera. Reducir accidentes no sólo significa salvar vidas; también significa evitar interrupciones operativas, gastos extraordinarios, litigios y daños reputacionales.

Otra vía para atacar el estrés está fuera de la cabina: la planeación. En donde el ruteo resulta ser la herramienta para reducir recorridos innecesarios, tiempos de traslado y exposición a congestionamientos, ya que una ruta mejor planeada no sólo puede disminuir combustible y costos, sino también quitar presión al operador.

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El 43 por ciento de los transportistas siente presión por priorizar la productividad.

IA cambia el papel de la telemática

En ese sentido, la tecnología comienza a intervenir favorablemente tanto en el comportamiento del conductor como en las condiciones bajo las cuales la empresa le exige trabajar. Porque pedirle a un operador que conduzca de manera segura mientras conducen con rutas ineficientes, ventanas de entrega poco realistas o metas de productividad difícilmente se podrá resolver el problema.

La pregunta para las empresas transportistas será qué hacer con una alerta que indique que un operador está conduciendo de manera diferente a lo habitual. Si la respuesta continúa siendo únicamente disciplinaria, la información tendrá un alcance limitado.

Si, en cambio, la alerta activa una conversación, una revisión de la carga de trabajo, una modificación de ruta, apoyo de recursos humanos o incluso un reconocimiento al buen desempeño, la telemática puede convertirse en algo más que una caja negra digital. Puede convertirse en una herramienta de prevención que coloque al operador —y no sólo al vehículo— en el centro de la seguridad vial.

Los datos que ponen el foco en el operador

  • 90% de los conductores consultados por Geotab en América Latina considera que el estrés y la salud mental incrementan el riesgo al conducir.
  • 53% afirma que estos factores impactan directamente su desempeño.
  • 43% siente presión por priorizar productividad.
  • 25% reconoce exceder regularmente los límites de velocidad.
  • 60% identifica el uso del celular como uno de los principales comportamientos de riesgo.
  • 55% señala a motocicletas, bicicletas y scooters conducidos de manera riesgosa.
  • 41% identifica el exceso de velocidad como factor de riesgo.

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