Salud

‘¿No está vacunado vs. COVID? Lléguele’: Este pueblo en EU declara ‘guerra’ a los antivacunas

En Provincetown, Massachusetts, pedir a los turistas que muestren sus comprobantes de inoculación ya forma parte de la ‘nueva normalidad’.

El presidente Joe Biden y otros líderes políticos se están poniendo al día mientras presionan por hacer obligatoria la vacunación COVID. Los habitantes de Provincetown, Massachusetts, están muy por delante de ellos.

En la ciudad turística en la punta de Cape Cod, los clientes ya necesitan comprobantes de vacunación para ver espectáculos de drag en Pilgrim House; tomar una cerveza en Provincetown Brewing Company, e incluso para hacerse un tratamiento facial en el salón y spa Jonathan Williams.

Provincetown, hogar infeliz de uno de los primeros brotes importantes de la variante Delta en una población estadounidense altamente vacunada, impuso la obligación de portar cubrebocas esta semana, días antes de Washington y Kansas City, Missouri. Los dueños de negocios están a la vanguardia de los esfuerzos privados para reconstruir mejores defensas contra el COVID, mientras Biden anunció su último plan para impulsar la campaña de vacunación en EU.


“No controlo al gobierno local, pero sí controlo mi negocio”, dijo Ken Horgan, que dirige Pilgrim House, que ha comenzado a exigir pruebas de vacunación a todos los huéspedes en su hotel, restaurantes y espectáculos de drag con 180 asientos.

Según el último recuento, Provincetown cuenta con más de 880 casos de COVID en una ciudad con una población que en verano puede alcanzar las 60 mil personas.

Los esfuerzos para exigir una prueba de vacunación han surgido durante semanas en restaurantes y establecimientos de entretenimiento en todo el país, desde restaurantes en Atlanta hasta la recién anunciada Gramercy Tavern en la ciudad de Nueva York, pero el avance de la variante delta está fomentando que esto se extienda a otras áreas como Provincetown y San Francisco.

Más de 500 bares de San Francisco requieren un comprobante de vacunación o una prueba negativa reciente de COVID. En Provincetown, cada vez es más difícil encontrar un club nocturno que no requiera una tarjeta de vacunación.

El rechazo ha sido mínimo, dijo Horgan: se tuvo que emitir una media docena de reembolsos a los huéspedes que cancelaron, además de que tuvo que soportar algunos comentarios desagradables.

“El 95 por ciento de la gente no sólo está dispuesta, sino que también se alegra de mostrar pruebas”, dijo, y agregó que muchos en Provincetown están enojados con los visitantes no vacunados.

El mensaje es simple, dijo: “Si hay una vacuna, póntela o no vengas aquí”.

Los recuerdos del sufrimiento y la muerte causada por la epidemia del SIDA impulsan pedir los requisitos de vacunación en negocios de la comunidad LGBTQ. En Eagle NYC, un bar gay en Chelsea que requiere prueba de vacunas, el copropietario Derek Danton contó que un hombre protestó porque la regla era similar a pedirle a la gente una prueba de negatividad al VIH.

“No es lo mismo”, dijo Danton, de 62 años. “Ojalá hubiéramos tenido una vacuna en ese entonces”.

Aquellos que no quieren mostrar pruebas ahora, dijo, tienden a haber nacido después de la crisis del SIDA, cuando los locales nocturnos se unieron para combatir el VIH con materiales educativos, regalos de condones y referencias para pruebas.

“Se sienten invencibles y no saben el impacto que tuvo el virus en esta comunidad porque no lo vivieron”, dijo Danton. “Estamos tratando de predicar con el ejemplo”.

¿Es legal?

En Provincetown, la socia gerente de Boatslip, Jill Botway, fue pionera en pedir comprobantes de vacunación cuando los impuso a fines de mayo.

Como abogada, no tenía ninguna duda de que la política estaba dentro de sus derechos como propietaria de un negocio privado de rechazar la entrada y el servicio a cualquier persona que eligiera, siempre y cuando no discriminara por razones como raza o género.

Botway aprecia la ironía de que un lugar como Provincetown, conocido por su inclusión, esté manteniendo fuera a algunas personas.

“No estamos sentados buscando excluir a las personas, pero el punto es que tengo el derecho como propietario de un negocio privado a exigir que las personas me muestren un comprobante de vacunación COVID para poder mantener a salvo a nuestro personal, nuestros invitados y nuestra comunidad”, abundó.

La reacción ha sido abrumadoramente positiva, dijo, a excepción de “algunos ‘supuestos expertos’”. La política ha sido buena para los negocios, incluida la contratación de personal y la atracción de invitados.