China acordó importar al menos 10 millones de toneladas métricas de carbón de Estados Unidos en 2027 y nuevamente en 2028, según la Casa Blanca; lo que supone una señal de progreso en la reducción de las fricciones comerciales.
Ambas partes también buscarán aranceles más favorables para bienes no sensibles por un valor de 30 mil millones de dólares, como parte de un acuerdo alcanzado en el seno de la Junta de Comercio, de acuerdo con el comunicado.
Según el comunicado, entre los productos estadounidenses que se negocian en el marco de ese acuerdo se incluyen productos agrícolas, mariscos, madera, cosméticos y dispositivos médicos. También se incluyen artículos de consumo chinos como pequeños electrodomésticos, juguetes, adornos navideños y sillas de coche para niños.
Estos acuerdos se producen después de que Donald Trump y Xi Jinping celebraran una cumbre en Washington esta semana para estabilizar las relaciones entre las dos mayores economías del mundo.
La producción de carbón es una prioridad para el presidente estadounidense, cuyo gobierno trabaja para revitalizar la industria. En junio, Trump anunció que destinaría cientos de millones de dólares de los contribuyentes para fortalecer el sector.
El aumento de los costos de la electricidad, impulsado por la demanda de los centros de datos de inteligencia artificial y la guerra con Irán, genera preocupación por el costo de vida, lo que frustra a los votantes de cara a las elecciones de mitad de mandato de noviembre.
El comunicado oficial de China del sábado no mencionó de forma explícita las compras de carbón, pero respaldó los resultados alcanzados por los equipos comerciales de ambos países. Asimismo, confirmó las conversaciones sobre la reducción de aranceles por valor de 30 mil millones de dólares y la prórroga de la tregua comercial, sin especificar un plazo.
Las llamadas realizadas a la Oficina de Información del Consejo de Estado de China y al Ministerio de Comercio quedaron sin respuesta fuera del horario laboral del sábado.
Ausencia de Taiwán
El comunicado de la Casa Blanca no mencionó a Taiwán, después de que Xi presionara a Estados Unidos para que se “opusiera” abiertamente a la independencia de Taiwán durante su reunión con Trump el jueves.
Adoptar ese lenguaje supondría un cambio significativo respecto a la postura tradicional de Washington sobre la isla autónoma, que el Partido Comunista Chino reclama como territorio propio a pesar de no haberla controlado nunca. El embajador estadounidense en China, David Perdue, aclaró que Trump no había cambiado su postura, pero el propio presidente estadounidense no se pronunció públicamente sobre la petición de Xi.
El comunicado de China, que enumeraba ocho puntos sobre los que ambas partes habían alcanzado un “consenso”, tampoco mencionó a Taiwán. Esto contrastó con la cumbre de líderes de mayo, cuando Pekín dedicó una sección de su declaración al centro de producción de semiconductores.
Los acuerdos fueron más allá del comercio. Según la agencia oficial de noticias Xinhua, las fuerzas armadas de ambos países firmarán cuanto antes un memorando de entendimiento destinado a fortalecer la comunicación y la prevención de crisis.
Los dos líderes también coincidieron en que Irán debería cumplir su compromiso de no desarrollar armas nucleares y que ningún país u organización debería cobrar peajes en las vías navegables internacionales, según declaró China, en una frase que se repitió en el comunicado de la Casa Blanca.
‘Superinteligencia’
Trump instó a Xi a aumentar la producción de productos petrolíferos refinados para ayudar a estabilizar el suministro mundial. Ambos líderes también acordaron continuar el diálogo sobre tecnologías emergentes, y el próximo intercambio sobre inteligencia artificial está previsto para noviembre.
Según el comunicado de la Casa Blanca, ambos líderes acordaron usar el término “superinteligencia” en lugar de “inteligencia artificial” para describir las tecnologías emergentes aplicables. El comunicado chino no mencionó dicho acuerdo.
Al ser consultado sobre el término, un portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Pekín declaró: “China concede importancia a la postura de la parte estadounidense y respeta su elección del término”.







