Brasil tiene grandes ambiciones con su plan para ingresar al mercado interno de bonos de China, aunque el éxito de la iniciativa dependerá de que las empresas brasileñas sigan el mismo camino.
El gobierno busca captar alrededor de 10 mil millones de yuanes (1 mil 480 millones de dólares) mediante una emisión inaugural de “bonos panda”, que podría concretarse antes de que termine el año, dijo el secretario del Tesoro, Daniel Leal, en una entrevista concedida a comienzos de este mes.
La operación marcaría un hito para América Latina, pues sería la primera emisión de este tipo realizada por un país de la región. La iniciativa forma parte de la estrategia del gobierno para diversificar las fuentes de financiamiento de Brasil, reducir la dependencia del dólar estadounidense y fortalecer los vínculos financieros del presidente Luiz Inácio Lula da Silva con Pekín.
Las autoridades esperan que el debut del gobierno en el mercado de bonos panda sirva como referencia para las empresas brasileñas y les abra una nueva vía de financiamiento.
Para algunos exportadores, especialmente aquellos con ingresos ligados a China, como Vale SA, WEG SA, JBS NV y Embraer SA, la alternativa podría resultar atractiva. Sin embargo, una adopción masiva no ocurrirá de inmediato.
“Es un mercado más específico para compañías con una presencia relevante en China y que pueden beneficiarse de diversificar su base de inversionistas”, afirmó Rafael Basso, gestor de carteras de crédito de AZ Quest. “China ha intentado abrir mucho más este mercado a emisores extranjeros, incorporando la mayor cantidad posible de empresas para hacerlo más sólido, pero el proceso avanza paso a paso”.
La iniciativa forma parte de la estrategia más amplia de Lula para estrechar la relación con China, la mayor economía del grupo BRICS, y ampliar las alternativas de financiamiento de Brasil más allá del dólar, sin dejar de utilizar esa moneda.
Funcionarios del Ministerio de Hacienda consideran que existe margen para aumentar la proporción de deuda vinculada a monedas extranjeras, que actualmente representa el 4 por ciento del total.
Solo este año, Brasil colocó 5 mil millones de euros (5 mil 700 millones de dólares) en bonos, la mayor emisión internacional de deuda de su historia y la primera denominada en euros en más de una década.
Para las empresas brasileñas, un mayor uso de monedas extranjeras, combinado con las relaciones comerciales existentes, podría ampliar las opciones de financiamiento. Además, el acercamiento a inversionistas asiáticos adquiere cada vez mayor relevancia.
Eldorado Brasil Celulose, la productora de celulosa controlada por los hermanos Batista, anticipó esa tendencia en 2023 al completar una operación de exportación liquidada en yuanes y reales, sin recurrir al dólar estadounidense. La transacción reflejó los profundos vínculos comerciales de la empresa con China y le permitió formalizar operaciones denominadas en yuanes.
Bonos panda, mercado en expansión
China, por su parte, intensificó sus esfuerzos para desarrollar su mercado interno de deuda. En junio, el Banco Popular de China afirmó que da la bienvenida a los emisores brasileños.
Las emisiones de bonos panda alcanzaron un récord de 173 mil millones de yuanes en lo que va del año, un incremento cercano al 70 por ciento respecto al mismo periodo de 2025. Con ello, el monto total emitido superó un billón de yuanes, según datos recopilados por Bloomberg.
Aunque las filiales internacionales de empresas chinas continúan como los principales emisores, los prestatarios extranjeros realizaron un récord de 36 operaciones el año pasado, frente a solo seis en 2015.
Los emisores corporativos extranjeros colocaron este año bonos panda con un cupón promedio de 1.97 por ciento, el nivel más bajo registrado. Aun así, esa tasa ofrece un rendimiento superior al de los bonos corporativos chinos de máxima calificación a tres años, lo que mantiene el atractivo para inversionistas como los bancos comerciales.
¿Cuáles son los desafíos de los bonos panda?
Sin embargo, existen obstáculos. Los emisores que debutan en este mercado deben afrontar trámites regulatorios que pueden demorar entre cinco y seis meses. Además, las emisiones suelen ser de tamaño reducido, con vencimientos relativamente cortos y una clara preferencia de los inversionistas por emisores de alta calificación.
“Sortear los complejos requisitos regulatorios de China no es sencillo y el mercado de bonos panda sigue siendo relativamente pequeño”, señaló Lynn Song, economista jefe para la Gran China de ING Bank NV.
En 2024, la empresa de celulosa Suzano SA se convirtió en la primera compañía latinoamericana en emitir un bono panda. Dos años después, continúa como la única empresa de la región presente en ese mercado.
“Fue una estrategia para probar un nuevo mercado y contribuir a su desarrollo”, dijo Marcos Assumpção, director financiero de la empresa con sede en São Paulo. “Podríamos volver a hacerlo”.
Assumpção explicó que Suzano convirtió los recursos obtenidos a dólares para alinearlos con sus ingresos, también denominados en esa moneda. Incluso después de esa cobertura cambiaria, el costo total del financiamiento resultó inferior al que tendría una emisión con un plazo similar en el mercado estadounidense, afirmó.
Un posible catalizador
El hecho de que Suzano continúe como el único emisor latinoamericano refleja que los bonos panda siguen como una fuente de financiamiento limitada. Assumpção reconoció que se trata de un mercado mucho más pequeño y con una base de inversionistas más concentrada.
Además, las empresas brasileñas con menor calificación crediticia podrían enfrentar dificultades para acceder al mercado, debido a la preferencia de los inversionistas chinos por emisores de alta calidad. Esa situación deja pocas alternativas para compañías que aún intentan recuperar la confianza de los inversionistas en el mercado de deuda en dólares tras varios casos recientes de deterioro crediticio.
“Si se quiere emitir fuera del mercado del dólar, hay que tener grado de inversión y un perfil crediticio capaz de atraer a esos inversionistas específicos que hoy no participan en la curva de deuda en dólares”, señaló Ricardo Navarro, director gerente de Itaú BBA. “Y eso solo tiene sentido si la empresa exporta a ese mercado”.
Aun así, los esfuerzos de Brasil por consolidar su presencia en el mercado de bonos panda podrían facilitar el camino para que más empresas, especialmente aquellas con mejor calificación crediticia, sigan ese ejemplo, afirmó Basso.
“Si la emisión soberana tiene éxito, con una demanda sólida, precios adecuados y diferenciales ajustados, probablemente actuará como un catalizador”, concluyó.







