El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, llegó este sábado a la ciudad de la República Democrática del Congo que se convirtió en el epicentro del brote de ébola, donde el virus aún supera la capacidad de respuesta, pese a mejores instalaciones sanitarias y la llegada de ayuda internacional.
Adhanom Ghebreyesus arribó a Bunia, en el este de la República Democrática del Congo, donde visitará un centro de tratamiento y sostendrá reuniones con autoridades locales, personal de salud y familias afectadas.
“La mejor manera de abordar esto es proporcionar todo el apoyo necesario para combatir la enfermedad en su epicentro y seguir ofreciendo toda la asistencia que sea necesaria”, declaró Tedros a periodistas a última hora del viernes.
La OMS informó el viernes que las autoridades reportaron 906 casos sospechosos y 223 muertes. La vecina Uganda confirmó nueve casos y un fallecimiento, informó el Ministerio de Salud ugandés.
El virus Bundibugyo, la variante responsable del actual brote de ébola, no cuenta con tratamiento ni vacuna aprobados.
“Esta es una situación difícil y lo reconocemos. Pero la República Democrática del Congo ya enfrentó al virus del ébola en numerosas ocasiones. Confiamos en que una vez más pueda controlar este brote”, subrayó Tedros a periodistas el viernes, después de reunirse con la primera ministra Judith Suminwa Tuluka.
Ayuda para combatir el ébola suma 112 millones de dólares
La ayuda médica donada por la Unión Europea llegó el jueves a Ituri, epicentro del brote de ébola en la República Democrática del Congo, y se esperan más envíos durante los próximos ocho días. Estados Unidos anunció el envío de 80 millones de dólares en ayuda adicional, con lo que su compromiso total supera los 112 millones de dólares.
Los esfuerzos de respuesta en los hospitales Rwampara y General de Bunia muestran una mayor organización, con personal adicional, equipo de protección y suministros médicos. Sin embargo, los pacientes continúan llegando a cualquier hora, observó un reportero de AP el viernes.
La respuesta no mantiene el ritmo de uno de los brotes con expansión más rápida registrados, advirtió este sábado Médicos Sin Fronteras (MSF).
“Nunca antes un brote de ébola registró tantos casos tan pronto después de su declaración”, señaló en un comunicado el doctor Alan González, subdirector de operaciones de MSF.
“Nadie conoce la verdadera magnitud y gravedad de este brote”, declaró González al solicitar una expansión inmediata de las pruebas, un despliegue más rápido de personal humanitario y acceso constante a suministros médicos.
Los riesgos para los trabajadores de la salud aumentaron debido al descontento de residentes por los estrictos protocolos médicos para el manejo de cuerpos, los cuales chocan con los rituales funerarios locales. Habitantes perpetraron al menos tres ataques contra centros de salud.
Los ataques en Ituri por parte de las Fuerzas Democráticas Aliadas, grupo rebelde vinculado al Estado Islámico, y de una coalición de milicias étnicas también dificultan la respuesta sanitaria.
La enfermedad también se reportó en las provincias congoleñas de Kivu del Norte y Kivu del Sur, al sur de Ituri, donde el grupo rebelde M23, respaldado por Ruanda, controla varias ciudades estratégicas, incluidas Goma y Bukavu. Los rebeldes reportaron dos casos.
Uganda y Ruanda cerraron sus fronteras, mientras que el gobierno estadounidense prohibió la entrada de personas que no sean titulares de pasaporte estadounidense y que hayan visitado recientemente la República Democrática del Congo, Uganda o Sudán del Sur.
Tedros calificó el viernes los cierres fronterizos y las restricciones de viaje como medidas “nada efectivas” para prevenir la propagación del brote.
“Cerrar fronteras, como hicieron algunos países, solo desalienta la transparencia. La República Democrática del Congo reporta la situación de manera abierta y transparente”, dijo, al exhortar a otros países a reconsiderar estas medidas.







