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Honduras, un ejemplo de cómo responder a una emergencia... dentro de otras emergencias

El país ha tenido que enfrentar la pandemia de COVID-19 y a finales del 2020 el huracán Eta tocó su territorio.

Las personas en Honduras están experimentando emergencias dentro de otras emergencias. Sus vulnerabilidades, en muchos casos, ya no se deben a circunstancias temporales, sino a una situación más persistente. Médicos Sin Fronteras (MSF) aboga por aliviar el sufrimiento en las crisis humanitarias. Este año, la organización ya ha puesto en marcha dos nuevos proyectos de respuesta a emergencias.

En 2020, un año de profundo revuelo para la salud a nivel global, Honduras evidenció una situación humanitaria crítica que todavía hoy sigue latente, tras enfrentar la pandemia de COVID-19, los desastres que dejaron los huracanes Eta e Iota, así como al éxodo de cientos de personas que intentaron migrar en caravanas hacia el norte del continente.

Desde hace más de 45 años, MSF ha brindado atención a varias de las emergencias más grandes del país. Ha atendido las afectaciones en la salud causadas por las consecuencias de la violencia, los eventos climáticos, los fenómenos migratorios y la falta de acceso a servicios médicos de calidad. En Choloma y Tegucigalpa, los equipos adaptaron sus actividades al confinamiento para poder asistir a la población más vulnerable y atender otras situaciones sanitarias que por la pandemia quedaron relegadas, como la salud sexual y reproductiva.


Dada la magnitud de las necesidades en el país, en los primeros meses de 2021, MSF amplió sus operaciones para seguir combatiendo los casos de COVID-19, apoyar con el restablecimiento de los servicios de salud en las zonas más afectadas por los huracanes y asistir a las personas víctimas de violencia y violencia sexual, así como a la población migrante, que atraviesa el país. Aquí, una descripción de las intervenciones más recientes:

Proyecto en Tegucigalpa:

En Tegucigalpa, el proyecto de salud mental para casos de violencia y violencia sexual brindó atención telefónica y promovió digitalmente los cuidados de la salud mental y prevención de la COVID-19. En junio, tomando las medidas de bioseguridad necesarias, los equipos volvieron a asistir a pacientes en el centro de salud de Nueva Capital, el centro de salud Alonso Suazo, el Hospital Escuela Universitario y el Centro Integrado del Ministerio Público.

De acuerdo al Sistema Nacional de Emergencias 911, hasta el 30 de septiembre de 2020 se reportaron 76 mil 520 llamadas de auxilio por violencia doméstica, intrafamiliar y sexual. Fue notable el incremento de llamadas durante el confinamiento. El haber habilitado líneas telefónicas, le permitió a MSF llegar a sobrevivientes de la violencia que tenían dificultades para desplazarse a las clínicas por limitaciones económicas o por vivir con el agresor. Enfrentar la violencia en tiempos de COVID-19 requiere de estrategias que permitan a las víctimas de violencia y violencia sexual acceder a tratamientos médicos y psicológicos, sin obstáculos legales y siendo considerado como una emergencia médica de atención prioritaria.

Salud para Nueva Capital

En marzo de 2021, MSF realizó el traspaso exitoso del Centro de Salud de Nueva Capital a la Secretaría de Salud de Honduras. La organización comenzó su intervención en esta comunidad en 2017, dando apoyo a la construcción del centro, con la intención de mejorar el acceso a la salud de esta población, la mayoría de ella desplazada, con altos índices de violencia y exclusión del sistema de salud.


Desde su inauguración en junio del 2018 hasta marzo de 2021, MSF realizó 33 mil 410 consultas médicas, beneficiando a 12 mil 150 personas. En este mismo periodo, este centro de salud, administrado por MSF, brindó atención integral, reportando 2 mil 165 atenciones de salud mental y 1032 de trabajo social. En cuanto a salud sexual reproductiva ofrecieron 5 mil 067 consultas de planificación familiar, 2 mil 019 controles prenatales, 641 controles post natales y 697 citologías.

En este establecimiento se detectaron 1,080 pacientes de salud mental por casos de violencia y violencia sexual. Sin embargo, el mayor logro en la comunidad fue mejorar su acceso a servicios de salud, aunado a un trabajo constante de sensibilización relacionada con temas de violencia y violencia sexual.

Proyecto Choloma

Este proyecto atiende casos de salud sexual y reproductiva, violencia sexual y salud mental, lo que contribuye a la reducción de la mortalidad materno infantil a través del trabajo de promoción de la salud y atención médica integral en la Clínica Materno Infantil (CMI), junto a la atención comunitaria en las diferentes colonias de Choloma.

Durante los meses de marzo a mayo de 2020, este equipo mantuvo abierta la atención de emergencias en la CMI hasta restablecer poco a poco todos los servicios. Tan sólo en 2020, este establecimiento de salud proporcionó 2 mil 355 consultas de planificación familiar, 4 mil 768 consultas prenatales, 573 consultas postnatales y 1,059 atenciones psicológicas. La CMI es considerada como el establecimiento de salud de referencia en la atención de parto humanizado. A finales de 2020, la clínica operaba a toda su capacidad y reportó 919 partos.

Este año, MSF inició un proceso de traspaso programado de servicios de la Clínica Materno Infantil a la Secretaría de Salud, luego de más cuatro años de operaciones bajo su coordinación. Por lo tanto, en Choloma, los servicios de MSF comenzarán a tener un enfoque comunitario más amplio para facilitar servicios de salud por situaciones violencia sexual a las poblaciones más vulnerables, específicamente a mujeres en edad reproductiva y mujeres adolescentes.

Con este mismo enfoque, se iniciaron en febrero gestiones en San Pedro Sula, para mejorar el acceso a la salud médica y psicológica a la población de las comunidades transexual, cisgénero y hombres que tienen relaciones con hombres (HSH). A través de un equipo móvil se brindará servicios en casos de violencia y violencia sexual, salud sexual y reproductiva, relacionadas con el comercio sexual.

Evolución de la respuesta del COVID-19

La COVID-19 llegó a Honduras el 20 de marzo de 2020, para junio de ese año el país presentaba saturación hospitalaria y falta de salas de atención equipadas con las condiciones médicas y psicológica necesarias para brindar un servicio digno y de calidad para las personas.

MSF desarrolló una sala de atención, con 20 camas para pacientes COVID-19 instaladas en el Polideportivo Universitario, donde atendió 139 pacientes proporcionándoles servicios médicos, psicológicos y de trabajo social, durante 3 meses. Con esta acción apoyó a las instituciones de salud durante el colapso del sistema hospitalario. Además, marcó una referencia en la atención integral a pacientes con COVID-19 y sus familiares, quienes recibían tratamiento psicológico y seguimiento de sus necesidades con soporte telefónico de trabajadores y trabajadoras sociales. Por su parte, el equipo de educadores de la salud realizaba actividades lúdicas con los pacientes y les mantenía informados sobre la situación de médica a ellos y sus familias.

Proyecto de circuito de ambulancias COVID 19

Tras más un año de la pandemia, el mes con más defunciones fue julio de 2020, con 840 muertes y el segundo mes con alta mortalidad fue abril de 2021, con 678. Hasta ahora, en Honduras no se han superado los retos de la ocupación hospitalaria. Sin embargo, la Secretaría de Salud ha creado circuitos de atención a nivel nacional en los que a través de centros de triage se categoriza la atención según la gravedad de los pacientes, para evitar la saturación de los grandes hospitales.

MSF decidió apoyar con el circuito de atención, a través de una base de operaciones en el Polideportivo Universitario, con disponibilidad de 3 ambulancias y, así, reducir el tiempo de espera de los pacientes que se trasladan desde los centros de triage hasta los hospitales. Un paciente podía esperar hasta 12 horas en un centro de triage en momentos de saturación, aunque el tiempo promedio de traslado era 4 horas, según las exploraciones hechas por el equipo de MSF Tegucigalpa.

Las ambulancias de MSF están equipadas con oxígeno y son atendidas por enfermeras y enfermeros con experiencia en el tratamiento de pacientes con COVID-19, camilleros y conductores experimentados encargados de cuidar las medidas de bioseguridad de cada unidad. Asimismo, el equipo cuenta con higienistas, con experiencia sanitaria, porque fueron parte del proyecto de sala COVID-19 de MSF en el 2020. Estos profesionales cuidan de la bioseguridad de los espacios y la indumentaria en contacto con el recurso humano y pacientes.

Por otro lado, dada la experiencia a nivel psicológico, educativo y social, MSF ha preparado a 9 psicólogos para ofrecer atención telefónica a pacientes con COVID-19 que se encuentren hospitalizados. A nivel comunitario, este proyecto contará con 10 educadores de la salud para realizar actividades que creen conciencia y sensibilicen en las zonas donde se presenta un alto contagio.

Vulnerabilidad climática

Las inundaciones causadas por los huracanes Eta e Iota a finales del año pasado, dejaron a 3 millones de personas afectadas y 55 mil 435 en albergues. El equipo de Choloma, en su labor humanitaria, reaccionó en una primera etapa de intervención de emergencia. Brindó donaciones de medicamentos a la Secretaría de Salud, desplegó un equipo para entregar kits básicos y evaluó la situación de los albergues, además integró los comités de contingencia para actuar de manera coordinada entre organizaciones internacionales y el Estado.

En una segunda etapa de la emergencia, en diciembre, MSF conformó equipos móviles para brindar atención médica, psicológica y promoción de la salud. Visitó 79 albergues en Choloma, en el departamento de Cortés. Tras 14 días de actividad, MSF realizó 767 consultas médicas, 81 sesiones grupales y 71 sesiones individuales de salud mental, además de otorgar kits de higiene, donaciones de agua, equipo de bioseguridad y medicamentos (incluidos anticonceptivos), con los que apoyó a 13 mil 260 personas.

Contrarrestando las consecuencias de las inundaciones con un enfoque de Salud Planetaria

A partir del marzo de 2020, Médicos Sin Fronteras inició el proyecto en el norte del país para brindar asistencia humanitaria a las poblaciones afectadas por los huracanes. Asiste con un equipo de 140 personas, los municipios de Choloma, La Lima, Villanueva, San Manuel, en el departamento de Cortés; y El Progreso, en el departamento de Yoro.

El componente psicológico de este proyecto busca mejorar el acceso a servicios de salud mental, ofreciendo atenciones para aliviar las afecciones emocionales por las pérdidas materiales y afectivas tras las inundaciones, y tratamiento de las dolencias emocionales relacionadas con la COVID-19 y las consecuencias de la violencia, incluyendo la violencia sexual.

Para contribuir a la reducción del riesgo de algún brote de Dengue, Zika y Chikungunya, se iniciaron actividades integrales de control de vectores y un sistema de vigilancia de Dengue en algunos centros de salud estratégicos. En el caso de Choloma y San Manuel, las tareas de fumigación ya están en marcha. También se implementarán actividades de logística en relación a la mejora de sistemas de agua y saneamiento, sumado a la rehabilitación de algunas estructuras de salud.

A nivel comunitario, las y los educadores de la salud sensibilizarán a la población en la prevención de enfermedades vectoriales, educación psicosocial y violencia y violencia sexual.

Éxodo y tránsito de personas

La migración también ha formado parte de los acontecimientos destacados del año. En Honduras, MSF no tiene un proyecto enfocado en ese tema, pero ha acudido a asistir a las personas que se suman a las caravanas migrantes. En octubre, tras abrir las fronteras de Honduras con Guatemala, 4 mil 000 migrantes participaron en una caravana que partió por la frontera de Corinto. Estas personas recibieron asistencia médica integral, gracias a dos equipos que en seis horas brindaron 55 consultas médicas individuales, 166 consultas grupales; y además brindaron información a 500 personas y entregaron 103 kits.

Las pérdidas que la población tuvo con los huracanes impulsaron una nueva caravana de 8 mil 000 hondureños que salió en enero 2021, pese a la amenaza de retenes policiales y posible contagio de COVID-19. A pesar de lo confuso de la situación y el reto logístico, MSF respondió con cuatro equipos móviles para dar atención médica y psicológica a la población migrante. Repartió 3 mil 070 kit médicos para adultos, mujeres embarazadas, niños y niñas. Además, abogó por un trato digno y seguro para las personas migrantes. Expresó su preocupación por los hechos de violencia contra los participantes de la caravana en la comunidad de Chiquimula, Guatemala.

El fenómeno de migración en Honduras no sólo se limita a la población hondureña en movimiento, surgen diferentes crisis con el aumento de migrantes extranjeros que transitan por el país para llegar a Estados Unidos. Desde febrero, las ciudades fronterizas de Honduras y Nicaragua están presentando concentraciones de 50 a 1,000 migrantes diarios, la mayor parte de ellos con afecciones de salud, producto del largo viaje y de las situaciones vividas durante su trayecto en la selva del Darién en Panamá. Esta ha sido la más reciente intervención de emergencia, que ha brindado la organización. Se han realizado, hasta el mes de abril, cuatro visitas al municipio de Trojes, donde se brindaron 326 atenciones médicas, 100 atenciones psicológicas y 350 kits de higiene a unidades familiares.