Pedir una torta sin chiles en vinagre es como comer un taco al pastor sin piña: le falta el contraste que realza los sabores, y Vicente López Resines, fundador de La Costeña, lo tenía claro.
Antes de crear la empresa dedicada a las conservas, tuvo una tienda de abarrotes en la colonia Tlatelolco, en la Ciudad de México. Ahí preparaba chiles en vinagre con un solo objetivo: acompañar las tortas que vendía en el negocio.
La combinación del picante de las rajas con el toque ácido del vinagre conquistó a sus clientes. La demanda fue tal que Vicente López Resines comenzó a vender los chiles por separado, primero a granel y después en latas, un paso que dio origen a una empresa con 103 años de historia.
¿Quién es el dueño de La Costeña? Así comenzó la historia
La empresa fue fundada en 1923 por Vicente López Resines, un ciudadano español que llegó a México después de vivir una temporada en Estados Unidos, donde trabajó para diferentes empresas empacadoras de salsa de tomate.
“Ahí fue donde se le prendió el foco y surgió la idea de regresar a México para, desde su tienda de abarrotes, comenzar a elaborar sus propios chiles”, afirmó Rafael Celorio, quien durante décadas fue director general de La Costeña, en entrevista con la periodista Cristina Pacheco.
El negocio comenzó en la colonia Tlatelolco de la Ciudad de México, donde Vicente vendía tortas que acompañaba con los chiles en vinagre que él mismo hacía.

“Él prepara los chiles solo, en la trastienda”, compartió Rafael Celorio. No obstante, la popularidad de la receta fue tal que no solo comenzó a venderlos por separado, sino que salió a ofrecerlos a otras tiendas.
Para ello, Vicente envasaba los chiles serranos y jalapeños en latas de tres kilos, ya que entonces no existían las presentaciones individuales: “Se vendían en las tiendas de la esquina y se despachaban a granel en vitroleros de cristal”, recordó.
Vicente también se encargaba de rellenar y sellar los envases, poniendo en práctica lo que había aprendido en Estados Unidos: “Él mismo empezó a fabricar sus propias latas, las cerraba a mano y salía a venderlas”, comentó.
¿Cuánto costaban los primeros chiles de La Costeña?
La popularidad de los chiles en vinagre creció rápidamente. Rafael Celorio compartió en el programa Aquí nos tocó vivir que en un solo día podían venderse hasta 50 latas de tres kilos, aunque bajo un nombre diferente.
“Al principio el negocio se llamaba Vicente López, que era el nombre del fundador”, explicó. Después del éxito de las ventas, la empresa lanzó una presentación más pequeña: latas de 105 gramos.
Los precios eran muy distintos a los actuales, pues todavía se utilizaba la antigua unidad monetaria previa a la eliminación de tres ceros al peso mexicano. Rafael recordó que el costo aumentó considerablemente con el paso del tiempo.
“Los precios eran muy bajos. Las latitas pequeñas costaban un peso, de los antiguos pesos, antes de los tres ceros. Hoy todo ha cambiado”, comentó.
¿Cuándo se abrió la primera fábrica de La Costeña?
La creciente demanda llevó a Vicente López Resines a dejar atrás la tienda de abarrotes y abrir su primera fábrica en 1937, ubicada en la colonia Estrella de la Ciudad de México.
“Comenzó con 15 personas. Sí había una o dos mujeres, pero la gran mayoría eran hombres”, compartió Rafael Celorio. Posteriormente, La Costeña trasladó sus operaciones a la colonia Aragón y, finalmente, en 1971 inauguró la planta de Ecatepec, en el Estado de México.
Esta se convirtió en una de las más importantes de la empresa y en una de las mejor equipadas, ya que el incremento en la demanda obligó a industrializar la producción de los chiles.

Con la constitución formal de la empresa también surgió la denominación con la que hoy es conocida: “Cuando se creó la sociedad, recordaron el nombre de la tienda con la que todo comenzó: La Costeña. De ahí surgió”, explicó.
Al mismo tiempo, los consumidores comenzaron a cambiar su percepción sobre los alimentos enlatados, recordó Celorio: “La gente vio la facilidad de preparar sus salsas con esos chiles y, cuando comprobó que sabían igual de bien, que no tenían conservadores y que eran un producto completamente natural, los fue adoptando”.
¿Qué vende La Costeña? Así llegaron las conservas y las salsas
La llegada de La Costeña a Ecatepec impulsó el crecimiento de la empresa. Más adelante, en 1990, inauguró una planta en Guasave, donde continuó innovando.
Ahí desarrolló un sistema de envasado para el puré de tomate mediante ultrapasteurización en envases de cartón. Además, incorporó el sistema de abre fácil en las latas de chiles y conservas.
Con el paso de los años, el catálogo de productos también creció con la incorporación de elote dorado, ensaladas de verduras, chícharos, pimientos y salsas. En 1996 entró en operación otra planta dedicada a la producción de frijoles.
Un año después se inauguró una tercera planta en San Luis Potosí, donde comenzaron a elaborarse productos como chiles en frasco, nopales, moles y tamales, alimentos que actualmente se comercializan tanto en México como en otros países, entre ellos Estados Unidos, China y Australia.
Además, La Costeña es propietaria de marcas como Doña Chonita, Rancherita, Totis, Pap’s, Cacahuates Nipón y Zak’s, de acuerdo con información compartida por la propia empresa en su canal de YouTube.







