Una cadena de lujo con establecimientos por todo Manhattan apuesta a que los clientes, desde Los Ángeles hasta Chicago, estarán dispuestos a pagar 32 dólares por una taza de café.
WatchHouse, empresa con sede en Londres que esta semana inauguró su cuarto local en Manhattan, planea abrir una tienda en 2027 en Los Ángeles y está buscando ubicaciones en ciudades como Austin, Chicago y Miami, según una persona familiarizada con los planes.
En septiembre abrirá un quinto establecimiento en el barrio de NoMad y hay otro en construcción en el complejo Brookfield Place, en la zona de Battery Park City.
¿Qué lleva Bambito Estate, la taza de café que cuesta 32 dólares?
El café Bambito Estate, con un precio de 32 dólares, es el producto más caro del menú en su local más reciente, situado en el Midtown de Manhattan. “Es una locura, lo sé”, comentó el barista Joseph Peachey, de 27 años, mientras preparaba un Bambito Estate.
Se elabora a partir de granos de café procedentes de una finca familiar del oeste de Panamá y se sirve acompañado de una pequeña porción de té verde de extracción en frío, destinado a limpiar el paladar entre sorbos.
WatchHouse nació en 2014 cuando Roland Horne, su fundador y director ejecutivo, transformó un edificio del siglo XIX en Bermondsey Street (Londres) en una cafetería. El nombre proviene de la propia estructura: una antigua caseta de vigilancia que en su día albergaba a los guardias encargados de custodiar una iglesia cercana.
Entre los inversores de la empresa figura HighPost Capital, una firma de inversión cofundada por Mark Bezos, hermano menor de Jeff Bezos, fundador de Amazon.
Hasta la fecha, la cadena cuenta con establecimientos en Londres, Nueva York, los Emiratos Árabes Unidos y Bath (Inglaterra). La carta de WatchHouse incluye opciones asequibles, como un café solo por 4 dólares (alrededor de 80 pesos). Tal y como afirma la empresa en su sitio web, su objetivo es acoger tanto a “expertos” como a “curiosos ocasionales” por igual.
Pero, ¿qué pasa con esa taza de 32 dólares? Los amantes del café siempre han tolerado precios elevados, señala Emily Murawski, gerente de investigación y análisis de Datassential, una firma de estudios de mercado con sede en Chicago. Esto es especialmente cierto cuando existe un salto cualitativo importante, añade Murawski.
En otras palabras: si a la gente le gusta el café que prepara en casa, optará por esa opción. Si deciden salir a tomarlo, están dispuestos a pagar más, pero el café debe ser realmente excelente.
Duncan Cock Foster, de 31 años y cofundador del ya cerrado mercado de NFT Nifty Gateway, relató que pidió un café Franceschi —de la línea Rarities— por 22 dólares en el local de Park Avenue South. La sofisticada presentación —la bandeja, el limpiador de paladar, el vaso de servicio— no logró convencerle, ya que el resultado final le pareció decepcionante.
“Sabía exactamente igual que el café que se prepara en una cafetera Mr. Coffee”, comentó. No obstante, Cock Foster reconoció que otras propuestas de WatchHouse superan la media. Además, afirmó no estar en contra de pagar más de 20 dólares por una taza que realmente sorprenda: “Si recibes un producto excepcional, creo que el precio puede justificarse”.







