Después de años de solicitudes, comenzó el retiro de embarcaciones hundidas y abandonadas en la laguna Nichupté, algunas de las cuales permanecen en el sistema lagunar desde el paso del huracán Gilberto en 1988.
Francisco Fernández, presidente de Asociados Náuticos de Quintana Roo (ANQR), informó que se tienen identificadas entre 53 y 54 embarcaciones, de las cuales 14 serán retiradas durante la primera etapa del operativo.
El arranque de los trabajos contó con la presencia de la presidenta municipal de Benito Juárez, Ana Paty Peralta, así como representantes de los gobiernos federal y estatal, Capitanía de Puerto y autoridades ambientales.
De acuerdo con Fernández Millán, el retiro se realizará en tres etapas y la última será la más compleja debido a que incluye embarcaciones completamente hundidas, por lo que será necesario recurrir a personal y equipo especializado.
El dirigente de los náuticos señaló que hasta ahora no existe un presupuesto específico para el operativo, debido a que los trabajos se realizan mediante la participación de las distintas autoridades. Estimó que retirar una embarcación de manera particular puede representar un costo de 20 mil a 250 mil pesos, dependiendo de su tamaño y condiciones.
Piden frenar motos acuáticas en zonas arrecifales de Cozumel
Ambientalistas y ciudadanos pidieron reforzar la vigilancia en las zonas arrecifales de Cozumel ante la presencia de motos acuáticas provenientes de otros municipios, cuyos recorridos, señalaron, pueden representar un riesgo para los ecosistemas marinos de la isla.
El oceanólogo Adrián Villegas señaló que estas embarcaciones ingresan a zonas naturales protegidas y cuestionó la falta de vigilancia y aplicación de las disposiciones que regulan las actividades náuticas dentro del Parque Nacional Arrecifes de Cozumel.
De acuerdo con los denunciantes, la circulación de motos acuáticas a alta velocidad y el ruido que generan pueden alterar las condiciones del entorno marino, mientras que un eventual derrame de combustible representa otro factor de riesgo para los arrecifes y las especies que habitan en estas áreas.
Ante esta situación, solicitaron la intervención de las autoridades federales responsables de la vigilancia ambiental y marítima, así como una revisión de las reglas que permiten o restringen este tipo de actividades dentro del área natural protegida.
Los ambientalistas plantearon establecer mayores controles para el ingreso y circulación de motos acuáticas en zonas vulnerables, además de reforzar los operativos de vigilancia para verificar que las actividades náuticas se realicen conforme a la normativa y evitar afectaciones a los ecosistemas arrecifales.







