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Tigres de bengala recuperados en operativo mueren de hambre

En Facebook se mostraron las imágenes de los tres tigres muertos dentro de una jaula estrecha, con estructuras clavadas al piso, sin agua y sin comida.

Tres tigres de bengala murieron de hambre al no ser retirados por las autoridades competentes para su cuidado y resguardo, luego de ser asegurados en un operativo entre autoridades de seguridad estatal y federal.

Los felinos formaron parte de los decomisos que hicieron en una jornada de cinco días de operativo policíaco personal de la Sedena, la Guardia Nacional y la Fiscalía General del Estado de Guerrero.

Tras esos cinco días de operativos, habitantes de varias comunidades del municipio de Quechultenango, rodearon a los oficiales estatales y federales y durante seis horas no los dejaron realizar ninguna maniobra hasta que en una negociación lograron que dejaran en libertad a los elementos policiacos, a quienes no les permitieron llevarse nada de lo que habían decomisado, incluyendo los tigres.

Los animales, que habían sido decomisados fueron dejados a su suerte en el interior de una jaula y durante varios días nadie se atrevió a acercarles agua o comida por temor a ser agredidos.

En redes sociales, habitantes de Quechultenango denunciaron que los animales murieron de hambre y sed al no ser recuperados y resguardados por las autoridades en la materia.

En Facebook se mostraron las imágenes de los tres tigres muertos dentro de una jaula estrecha, con estructuras clavadas al piso, sin agua y sin comida.

Cabe recordar que el pasado 15 de febrero se informó que elementos de la Policía Ministerial, resguardados con personal de la GN y del Ejército Mexicano realizaron un operativo y reportaron el aseguramiento de 28 kilos de mariguana, 11 vehículos y una motocicleta con reporte de robo, los tres tigres de bengala y un arma de uso exclusivo.


Además, se reportó que en la comunidad de Tlanicuilulco, donde fueron asegurados siete vehículos, se localizó un terreno habilitado como deshuesadero y se aseguraron cinco casas, entre otras cosas a las que se les pusieron los sellos de asegurado.

Las autoridades no pudieron sacar de Quechultenango ni de Tlanicuilulco los objetos ni animales asegurados, porque el 16 de febrero decenas de habitantes les cerraron el paso y los retuvieron por espacio de seis horas, de tal suerte que los liberaron hasta que aceptaron firmar de una minuta de acuerdos, en la que se comprometieron a solo realizar operaciones acompañados de la Policía Preventiva Municipal y las guardias comunitarias.

En el comunicado oficial sobre ese aseguramiento la FGE dio a conocer que “los tres ejemplares de tigre quedaron a disposición de la autoridad competente”, que podía ser la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) o la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), pero ninguna autoridad se presentó a recuperar y resguardar a los animales durante los 20 días siguientes al decomiso.

Vecinos del lugar dijeron que ninguna autoridad fue a revisar el estado de salud de los animales o alimentarlos, y la gente del pueblo no supo como acercarles alimento, “así que murieron de hambre”.


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