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Las ‘trampas’ de los quesos: Expertos advierten de engaños al consumidor

Investigadores acusan a la industria quesera de proporcionar información falsa a los consumidores a través del etiquetado.

Las estrategias para alterar el contenido de los quesos es cada vez más sofisticada y esto no se refleja en su etiqueta, por lo que el comprador desconoce lo que está consumiendo, afirmó el especialista del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo, Aarón Fernando González en un artículo de Gaceta UNAM.

A pesar de que aún no se cumple cabalmente con el etiquetado fidedigno propuesto por organismos internacionales en materia de salud, González señala que los métodos para identificar las adulteraciones han ido mejorando.

“Esta es una carrera contra el tiempo, caminan las estrategias que se usan para falsificar los alimentos, pero también los métodos por medio de los cuales podemos detectar esas alteraciones”, afirmó.


En octubre de 2020, por ejemplo, 18 marcas de quesos y dos de yogurt fueron prohibidas por la Secretaría de Economía y la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco)por no cumplir con lo establecido en las Normas Oficiales Mexicanas e inducir al engaño de los consumidores.

La mayoría de las observaciones realizadas por los organismos trataban de “imprecisiones o errores en la forma de declarar el nombre o denominación del producto, los ingredientes, el país de origen o la omisión en la etiqueta de algunos parámetros en el queso como la humedad, grasa y proteína”, de acuerdo con la Cámara Nacional de Industriales de la Leche (CANILEC).

El director general de Normas de la Secretaría de Economía, Alfonso Guati advirtió en una entrevista con El Financiero que de cometerse faltas a alguna de las 700 Normas Mexicanas las empresas tendrán que pagar multas de 347 mil 520 pesos hasta un millón 303 mil 200 pesos.

“En caso de que se detecte que se engañe al consumidor o induzcan al error, la multa podría ir de las cuatro mil a las 15 mil Unidades de Medida y Actualización (UMA)”, dijo.


En el artículo, Katia Yetzani García Maldonado, profesora e investigadora de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, también señaló que el etiquetado se implementó a partir de la epidemia de sobrepeso, obesidad y diabetes en México y el mundo, que se relaciona con el consumo de alimentos procesados.

“México es el mayor consumidor de alimentos procesados y ultraprocesados en América Latina, y el cuarto en el mundo”, expuso.

Sostuvo que, como continuación de la estrategia, a partir de 2025 se incluirá el perfil nutrimental íntegro de los quesos, el cual diferencia los ingredientes naturales de los que son añadidos para que así el consumidor pueda elegir la mejor opción.

Por otro lado, Esteban Barragán López, académico de El Colegio de Michoacán, indicó que existen condiciones de competencia desiguales entre los quesos producidos por la industria y los quesos producidos de forma artesanal pues tan solo el etiquetado fehaciente tiene “un costo de 8 mil pesos, por ejemplo, y otra cantidad similar por cada modificación de la etiqueta del producto”.

Los costos para poder mantener la marca de un queso artesanal son elevados y no representan el mismo gasto para los productores artesanales que para los industriales, es por eso que Barragán acusa a la normatividad en general y el etiquetado de ser dispositivos de exclusión.