Economía

Centrales eléctricas en México cambian gas natural por combustible más dañino con el medio ambiente

El país está creando un mercado para absorber el exceso de fuelóleo, prohibido por la industria naviera global, pero esta medida aumentará las emisiones.

Las centrales eléctricas de México están quemando a su mayor nivel en tres años un combustible tan sucio que la industria naviera global prohibió su uso el año pasado.

Debido a que la industria mundial de transporte marítimo está rehuyendo al combustible sulfuroso para reducir las emisiones, los tanques de almacenamiento en México están desbordados del combustible. La solución para México es utilizar más de él para la generación de electricidad, reemplazando el gas natural más barato, que a menudo se importa de Estados Unidos. Como resultado, la demanda del combustible aumentó casi 50 por ciento en el último año a más de 100 mil barriles por día en marzo, según datos del Gobierno.

“México está creando un mercado para absorber el exceso de fuelóleo de las refinerías”, dijo Ixchel Castro, analista de Wood Mackenzie.


Es un hecho que la medida aumentará las emisiones de México. El cambio de una planta eléctrica que utiliza gas natural para activar una turbina a usar fuelóleo genera 16 por ciento más de dióxido de carbono, según los cálculos BloombergNEF. El cambio también se produce solo tres meses después de que la congelación que azotó a Texas en febrero dejó a millones de personas en México sin electricidad cuando EU interrumpió el envío de gas natural a través de la frontera. El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, utilizó la crisis para aumentar su llamado a aumentar la independencia energética.

La petrolera estatal Petróleos Mexicanos produce cantidades copiosas de fuelóleo como subproducto de la producción de gasolina y diésel. Mientras más gasolina producen las refinerías del país, a más fuelóleo le tienen que encontrar un destino.

“El gas natural es más barato en comparación con el fuelóleo, pero en México es una decisión política más que económica”, dijo Castro.


Con la colaboración de Brianna Lazerwitz*