Ciencia

Región del Amazonas, ‘pulmón del mundo’, ya produce más dióxido de carbono del que absorbe

El descubrimiento de un grupo de especialistas pone en ‘tela de juicio’ la capacidad de las selvas para absorber gases en el futuro.

Cuando uno piensa en el Amazonas, esa región de selvas tropicales que se extiende por nueve países de Sudamérica, un ‘mar verde’ sin horizontes aparece como la imagen más asociada.

Sin embargo, el calentamiento global y los incendios que han azotado a la zona han provocado posiblemente un punto ‘de no retorno’ en la capacidad que esta región de 7 millones de kilómetros cuadrados tiene para absorber dióxido de carbono.

Para entender la importancia de este ‘pulmón’, basta la combinación que muestra de un mayor crecimiento de la vegetación que se produce en respuesta al aumento de los niveles de dióxido de carbono y sus respuestas de los ecosistemas al cambio climático.


Sin embargo, las cuatro grandes regiones de la Amazonia no han mostrado el mismo comportamiento en los últimos años, de acuerdo con los ‘perfiles’ realizados por el equipo de especialistas liderado por Luciana Gatti, del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, cuyo trabajo fue publicado en la revista Nature.

Los científicos utilizaron aeronaves para recolectar muestras de aire desde la superficie hasta una altura de 4.5 kilómetros en cada región (noroeste, noreste, suroeste y sureste) para determinar si mantenían su ‘equilibrio de carbono’, es decir, que las cantidades de dióxido de carbono absorbidas por cada zona son parecidas a las que emiten o menos.

La región noroeste -una región que incluye tierras en Brasil, Colombia y Perú-, está casi siempre húmeda, por lo que la vegetación de la zona absorbió tanto carbono como el emitido por procesos de descomposición. Sin embargo, la historia fue diferente hacia el sureste.

¿Por qué ocurrió esto? En parte está la duración cada vez más larga (hasta de cinco meses) de las estaciones secas, periodos de tiempo donde las lluvias no rebasan los 100 milímetros por mes, lo que transforma el verde de la Amazonia en una sabana.


De hecho, Gatti y sus colaboradores encontraron que justo en esa etapa con poca lluvia, la liberación de carbono por descomposición e incendios excedió la absorción de carbono por fotosíntesis.

El calentamiento global también tuvo su ‘parte’ en el problema: la temperatura en la zona este del Amazonas ha subido 0.6 grados centígrados por década en los últimos 40 años.

“Las tasas de calentamiento en la estación seca para el este de la Amazonia podrían haber sido amplificadas por la deforestación y la degradación de los bosque”, apunta el estudio.

Los autores del trabajo remarcan que este resultado pone en duda la capacidad de los bosques tropicales del mundo para lidiar con las grandes cantidades de dióxido de carbono derivado de combustibles fósiles en el futuro.