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Está en el Top Ten de infecciones, y Texas se quita el cubrebocas

El gobernador emitió una orden ejecutiva indicando que ninguna entidad gubernamental puede exigir que alguien reciba la vacuna contra el COVID-19.

AUSTIN, Texas.- Texas fue uno de los estados que puso fin a las órdenes de usar cubrebocas de forma obligatoria y a las restricciones de aforo en los negocios desde el pasado mes de marzo.

Contrario a las recomendaciones y guías de la CDC -Centro de Control de Enfermedades de los Estados Unidos-, que recomienda el uso de cubrebocas en sitios públicos y cerrados ante las nuevas variantes según el sitio oficial, el gobierno de Texas emite ordenes opuestas.

Ayer jueves, el gobernador Abbott, emitió una orden ejecutiva indicando que ninguna entidad gubernamental puede exigir que alguien reciba la vacuna contra el COVID-19.


“La nueva Orden Ejecutiva enfatiza que el camino a seguir se basa en la responsabilidad personal más que en los mandatos del gobierno”, dijo en un comunicado Abbott.

Esta nueva orden ejecutiva aclara que los gobiernos no pueden imponer límites operativos relacionados con COVID en las empresas, ni siquiera cuando aumenten las hospitalizaciones, ni exigir la mascarilla a sus empleados.

Los distritos escolares tampoco pueden exigir el uso de mascarillas a sus alumnos, es por ello que Karla de la Garza, portavoz del Distrito Escolar Unido Independiente de Laredo -UISD- insta a los padres de familia a reforzar la educación en sus hijos para usar cubrebocas, recordar el distanciamiento social y el constante lavado de manos, durante el regreso de los estudiantes a las aulas.

En Austin, el alcalde Steve Adler ha pedido que se vacune a los empleados de la ciudad, lo que no se puede hacer bajo la orden de Abbott. Adler también insta a las empresas a exigir que los empleados se vacunen.

“Con aumentos alarmantes en los casos, las admisiones a la UCI y las tasas de positividad de la comunidad, debemos hacer más”, dijo Adler el miércoles. “Debemos actuar especialmente para proteger mejor a nuestros niños menores de 12 años que no pueden vacunarse y que corren un riesgo innecesario mayor”.

A pesar del aumento de casos y hospitalizaciones, Abbott dijo el jueves que cree que los texanos han “dominado las prácticas seguras” que ayudan a detener la propagación del COVID-19.