Bloomberg Businessweek

Los adolescentes en la era Ozempic

Los medicamentos GLP-1 y su promoción en redes sociales están alterando la forma en que los adolescentes perciben la salud, el peso y su cuerpo, con consecuencias que podrían durar toda la vida.

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(Ard Su)

En 2024, Amelia Cate Prosser recuerda haber sentido que los medicamentos GLP-1 estaban en todas partes: guardados en los refrigeradores de los padres de sus amigas, elogiados en las alfombras rojas y dominando las conversaciones en la cafetería de su escuela privada para mujeres en Melbourne. Pero era, y sigue siendo, en las redes sociales donde el ruido se escucha con mayor fuerza.

La adolescente afirma que apenas podía abrir una aplicación sin verse bombardeada con publicaciones y anuncios sobre inyecciones para bajar de peso. Modelos con cuerpos impecablemente esculpidos, vestidas con tops deportivos y advirtiendo que a veces “el esfuerzo por sí solo no basta”, saturaban sus redes sociales; también aparecían imágenes del antes y el después que idealizaban las contextorápidas transformaciones físicas de otras jóvenes (¿Habían sido generadas con inteligencia artificial? Era difícil saberlo). Fue aproximadamente en esa época cuando Prosser, hoy de 17 años, dice que desarrolló anorexia y, más tarde, bulimia. “Mis amigas, la gente que conozco y yo hemos perdido por completo la noción de cómo luce un cuerpo normal y sano, especialmente el de una mujer”, señala Prosser, quien había utilizado una fecha de nacimiento falsa para abrir cuentas en redes sociales, en lugar de las cuentas para adolescentes, que tienen más restricciones. “Lo digamos en voz alta o no, es bien sabido que todas quisiéramos vernos así”.

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Prosser. ( Anu Kumar)

En los últimos años, los medicamentos para bajar de peso han ganado muchapopularidad: alrededor de uno de cada ocho estadounidenses mayores de 18 años toma actualmente alguno. Y, aunque las cifras no son tan elevadas entre los menores, su uso también se ha disparado: el año pasado, médicos de Estados Unidos expidieron cerca de 33 mil recetas de Wegovy y Zepbound para menores de 18 años, según un análisis realizado para Bloomberg Businessweek por Komodo Health, una empresa de análisis de datos. Desarrollada originalmente por Novo Nordisk A/S y Eli Lilly & Co. para tratar la diabetes, esta clase de medicamentos ha transformado la vida de millones de pacientes con diversos padecimientos, entre ellos obesidad, apnea del sueño y enfermedades cardiacas, a menudo con relativamente pocos efectos secundarios.

Sin embargo, su uso generalizado y su omnipresencia cultural, sin mencionar las imitaciones potencialmente peligrosas que pueden conseguirse fácilmente en internet, están provocando al menos un efecto secundario importante: distorsionan la manera en que la generación Alfa y los integrantes más jóvenes de la generación Z conciben la salud, el peso y la aceptación en una etapa formativa de sus vidas. Las redes sociales e incluso la inteligencia artificial influyen cada vez más en estas ideas, y los expertos advierten que sus efectos podrían ser perjudiciales y duraderos.

Casi todas las adolescentes entrevistadas por Businessweek para este artículo dijeron conocer a jóvenes de su edad que toman GLP-1 sin una necesidad médica clara; algunas incluso experimentan con dosis sobrantes que obtienen de amigos o familiares. Varias consideran estos medicamentos una especie de atajo para evitar el ejercicio y una alimentación saludable, o un remedio sencillo si aumentan de peso más de lo deseado. Algunas mencionaron los GLP-1 como un posible tratamiento para el síndrome ovárico metabólico poliquístico, un trastorno hormonal frecuente, aunque la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) no los ha aprobado específicamente para tratarlo. Al menos una adolescente dijo creer que comenzar a usar estos medicamentos a una edad temprana mejorará su fertilidad y sus probabilidades de convertirse en madre en el futuro, una idea difundida en internet que aún no ha sido demostrada en ensayos clínicos a gran escala. Otras aseguran que adelgazar ha ayudado a algunas jóvenes que conocen a impresionar a las personas que les gustan o a obtener la aprobación de padres que desean que se vean más bonitas.“

Lo hemos normalizado hasta convertirlo en una cuestión de vanidad”, dice Bella Shelton, estudiante de 19 años de la Universidad de Utah, quien vio por primera vez cómo estos medicamentos penetraban en su círculo cuando era porrista de preparatoria, a los 16 años. Recuerda que la madre de una de sus compañeras la obligó a tomar un GLP-1 contra su voluntad. “Al ver a todas esas chicas a mi alrededor, pensé: ‘Bueno, ¿esto es algo que yo también debería hacer?’”.

Algunos adolescentes dicen haberse interesado en los GLP-1 después de verlos promocionados por celebridades a las que admiran y a quienes nunca consideraron con sobrepeso, como Serena Williams. Reality shows como The Kardashians –cuyo imperio empresarial incluye una popular marca de suplementos que ofrece productos comestibles para la “producción de GLP-1 y el control del peso”, además de otros que prometen acelerar el metabolismo, reducir los antojos y suavizar la celulitis– han avivado aún más esta obsesión.

Olivia Stepanow, una joven de 16 años que vive en Houston y afirma que los chicos de su escuela suelen llamarla “gorda”, dice que el constante bombardeo de anuncios de GLP-1 que recibe mientras ve reality shows en las cuentas de streaming de su madre la ha llevado a preguntarse si debería cambiar su cuerpo. “¿Están tratando de restregármelo en la cara por alguna razón?”, dice sobre los anuncios, principalmente de la plataforma de salud Hims & Hers Inc., que promociona las inyecciones y pastillas. “A veces me pierdo en mis pensamientos y me digo: ‘Debería hacerlo y verme como quiero verme’”.

Hims afirma que no dirige publicidad a menores ni les proporciona servicios para bajar de peso. “En mis más de 20 años de experiencia como médico especializado en obesidad, los GLP-1 en sí mismos no son la fuente de los estándares de belleza poco realistas”, dice Craig Primack, responsable del área de pérdida de peso de Hims & Hers. “Durante décadas, los adolescentes han estado sometidos a una presión incesante, proveniente de todo tipo de medios, para ser perfectos”.

Sin duda, los adolescentes de casi todas las épocas han tenido que lidiar con las presiones generacionales de contextoquerer “el cuerpo perfecto”: los baby boomers idolatraron a la modelo británica Dame Lesley Lawson, mejor conocida como Twiggy; la generación X tuvo a Kate Moss, y los millennials aspiraron a cumplir con los estándares de la “delgadez Y2K”, mientras que el movimiento de positividad corporal de la década de 2010 resultó efímero. Pero la convergencia de los medicamentos para bajar de peso, la inteligencia artificial y las redes sociales ha colocado a los jóvenes de hoy en una situación particularmente peligrosa. Los adolescentes no siempre pueden distinguir en internet qué es real y qué no, y numerosos productos pueden conseguirse sin receta ni verificación de edad.

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Johnson. (Rachel Pick)

Los jóvenes que comiencen a usar estos medicamentos ahora, incluso bajo supervisión médica, probablemente tendrán que seguir tomándolos durante los próximos 70 años o más, una perspectiva costosa porque los seguros no suelen cubrir los medicamentos compuestos para bajar de peso. Para algunas personas, pagar miles de dólares al año de su propio bolsillo podría elevar el costo de por vida a cientos de miles de dólares. También existen pocas investigaciones sobre los efectos a largo plazo de comenzar a utilizar GLP-1 mientras el cerebro y el cuerpo todavía están en desarrollo. Lo admitan o no, tanto los gigantes de la industria farmacéutica como las empresas emergentes de telesalud más pequeñas pueden beneficiarse de incorporar a consumidores cada vez más jóvenes a tratamientos diseñados para utilizarse de por vida. Los adolescentes se han convertido en un mercado particularmente lucrativo para las compañías que recetan medicamentos mediante videollamadas o mensajes directos y los envían por correo. Estas empresas presentan cada vez más los medicamentos para bajar de peso no como tratamientos contra la obesidad, sino como elixires cosméticos para cualquiera que desee perder unos cuantos kilos.

A los médicos les preocupa especialmente que la detección de trastornos de la conducta alimentaria no haya avanzado al mismo ritmo que el número de recetas expedidas a adolescentes. “Una vez más estamos celebrando la pérdida de peso de manera estridente y pública, y esto ha generado todo un ruido que resulta prácticamente ineludible para los adolescentes de hoy”, afirma la psicóloga Jessie Menzel, vicepresidenta de programas clínicos de Equip, una empresa emergente de telesalud que atiende a personas con trastornos de la conducta alimentaria. La compañía asegura que ha visto a pacientes de apenas 11 años conseguir medicamentos para bajar de peso cuando no los necesitan. Algunos llegan a Equip después de haber tomado los GLP-1 de alguno de sus padres o de haberlos comprado en internet utilizando fechas de nacimiento falsas o recurriendo a vendedores extranjeros que no exigen receta, señala Jamie Drago, asesora de acompañamiento en la empresa. Los pacientes jóvenes aseguran que conocen estos medicamentos a través de influencers, a medida que las tendencias de looksmaxxing, la búsqueda de maximizar el atractivo físico, cobran fuerza en internet y la avalancha de contenidos en redes sociales hace parecer que “todo el mundo lo está haciendo”, dice Drago. Los hombres jóvenes también se han visto afectados, pero el ruido está cobrando un precio especialmente alto entre las mujeres.“Cuando entras a las redes sociales quieres seguir deslizando la pantalla, y si todo lo que te recomiendan por ser una mujer joven es: ‘Deberías bajar de peso, deberías adelgazar y deberías usar Ozempic’, consumir constantemente esos contenidos sin duda ha contribuido a que me sienta mentalmente confundida”, dice Jessica Johnson, de 19 años. Desarrolló un trastorno de la conducta alimentaria a los 16, una de las principales razones por las que abandonó la preparatoria cerca de Vancouver. “Me entristece porque esto se ha llevado muchos años de mi vida, años de odiarme frente al espejo”.

Aunque el problema se extiende por Instagram y YouTube, TikTok se ha convertido en el epicentro de las redes sociales para la promoción de medicamentos para bajar de peso. Su joven base de usuarios, su potente y conocido algoritmo y su capacidad para el comercio electrónico mediante TikTok Shop, uno de los principales destinos para comprar suplementos y los llamados productos de bienestar, han colocado a la plataforma en una categoría propia y la han convertido en terreno fértil para empresas emergentes de telesalud, marcas e influencers que ofrecen sus productos y servicios.

Un portavoz de TikTok Estados Unidos señaló por correo electrónico que la compañía prohíbe, para todos los usuarios, las publicaciones –incluido el contenido patrocinado– que muestren trastornos de la conducta alimentaria o prácticas peligrosas para bajar de peso, y que solo presenta a los mayores de 18 años publicidad con afirmaciones sobre pérdida de peso o aumento de masa muscular. Instagram, de Meta Platforms Inc., no permite contenidos que fomenten los trastornos de la conducta alimentaria o incluyan instrucciones para adoptar prácticas extremas de pérdida de peso, indicó por correo electrónico un portavoz de Meta; a los adolescentes menores de 18 años se les aplican reglas adicionales, entre ellas la prohibición de mostrarles anuncios de productos o servicios para bajar de peso. Un portavoz de YouTube, propiedad de Alphabet Inc., afirmó por correo electrónico que la plataforma bloquea los anuncios de productos para bajar de peso y de medicamentos de venta con receta, y limita la frecuencia con la que recomienda “videos que idealizan determinados tipos de cuerpo” cuando el usuario es un niño o adolescente. “Diseñamos YouTube para proteger la salud y el bienestar de los jóvenes”, afirmó el portavoz. Aun así, aunque las compañías han tomado medidas para proteger a los usuarios y combatir algunos contenidos conflictivos y la mercadotecnia engañosa, los creadores han encontrado fácilmente maneras de eludirlas, y los adolescentes saben cómo localizarlas. La etiqueta #WIEIAD, abreviatura de what I eat in a day (“lo que como en un día”), se ha convertido en una destacada puerta de entrada a contenidos sobre GLP-1 dirigidos a mujeres en TikTok; otras publicaciones celebran el “teen wl”, o “pérdida de peso adolescente”. Después de interactuar con este tipo de material una o dos veces, aseguran los adolescentes, se vuelve imposible escapar de él en sus contenidos de TikTok.

Aprenden rápidamente qué términos buscar para descubrir contenidos más difíciles de encontrar, mediante una jerga en constante evolución diseñada para burlar los algoritmos, con expresiones como “zemp”, “z3mp”, “sk!nnyt0k” y “D00p”; esta última es una escritura deliberadamente incorrecta de dupe, término que alude a imitaciones o falsificaciones y que se utiliza para evadir las restricciones.

Algunos resúmenes escritos por inteligencia artificial que aparecen en la popular función de búsqueda de TikTok, utilizada por los jóvenes como si fuera Google o ChatGPT, ofrecen consejos sobre qué decirle a un médico para intentar conseguir una receta de GLP-1 y cómo insistir cuando este se niega. Las búsquedas sobre transformaciones con GLP-1 e inyecciones de péptidos estuvieron entre las más populares de julio para el conjunto de usuarios de TikTok, según el centro de información para creadores integrado en la aplicación (algunas búsquedas en TikTok muestran recursos para personas que padecen trastornos de la conducta alimentaria, puntualizó el portavoz de TikTok Estados Unidos).

La FDA, responsable de supervisar la comercialización de medicamentos, ha tomado medidas para frenar la publicidad engañosa de los fármacos más vendidos, incluidos los GLP-1. Entre ellas se encuentra la emisión de “más de 100 cartas de advertencia a empresas de telesalud por preocupaciones relacionadas con afirmaciones falsas o engañosas”, así como el envío de “cartas de cumplimiento a los patrocinadores de medicamentos de venta con receta por comunicaciones promocionales falsas o engañosas en redes sociales”, explicó por correo electrónico un portavoz de la FDA.

La agencia también ha señalado a TikTok por permitir la difusión de afirmaciones falsas o engañosas en su plataforma, añadió el portavoz. “La agencia continuará tomando medidas para proteger a los consumidores de afirmaciones falsas y engañosas relacionadas con productos GLP-1”.

Sin embargo, hacer cumplir las regulaciones en las redes sociales es una gran batalla. Los lineamientos no han seguido el ritmo de un entorno que cambia con rapidez, constantemente aparecen nuevas publicaciones y las propias reglas pueden ser poco claras. En TikTok, por ejemplo, la plataforma prohíbe la venta de medicamentos de prescripción mediante su tienda, así como los productos que incluyan “GLP”, “GLP-1” o términos similares en el nombre o la marca.

Pero están permitidos, y proliferan, los productos comercializados como auxiliares para personas que utilizan medicamentos GLP-1. De vuelta en Australia, donde recientemente se prohibieron las redes sociales para los menores de 16 años, Prosser se ha recuperado de su trastorno de la conducta alimentaria.

Aun así, el bombardeo ininterrumpido de contenidos y anuncios en redes sociales que promueven la pérdida de peso –sumado a las interminables imágenes y videos generados o alterados por inteligencia artificial– hizo que su camino de regreso a la salud fuera mucho más difícil y doloroso. “Nuestros algoritmos están en nuestra contra”, afirma. “No puedes responsabilizarlos directamente de causar tus problemas, pero definitivamente hacen que continúen”.

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