Un desayuno con sabor a tradición en El Borrego
Mi viaje comenzó temprano, con ese antojo que solo los caminos de Nayarit saben despertar. La primera parada fue en El Borrego, donde el aroma a birria recién servida y borrego a la plancha marcó el inicio perfecto.
El lugar tiene ese ambiente auténtico donde todo se siente casero: tortillas calientes, salsa recién hecha y un café que acompaña sin prisa. Desayunar aquí no fue solo comer, fue prepararme para lo que venía: un día lleno de naturaleza y experiencias que conectan con lo esencial.
Tip viajero: llega temprano; estos lugares tradicionales suelen llenarse rápido, especialmente los fines de semana.
Tequepexpan: calles tranquilas entre historia y montaña
Con el estómago feliz, tomé rumbo hacia Tequepexpan, una comunidad enclavada entre montañas que pertenece al municipio de Santa María del Oro. Este pequeño poblado, ubicado a más de 1,400 metros de altura, conserva una esencia rural que se siente desde que recorres sus calles tranquilas.
Caminar por aquí es desconectarse del ruido. Casas sencillas, gente amable y una calma que te invita a ir despacio. Cada esquina parece contar una historia, y justo esa sencillez es lo que hace especial al lugar.
Tip viajero: lleva cámara lista; la luz suave de la sierra crea tonos cálidos ideales para fotografía.
Cabañas Luminaya: naturaleza en lo alto de la sierra
La siguiente parada fue uno de esos lugares que te hacen sentir lejos de todo: Cabañas Luminaya. Ubicadas en la cima de la montaña, a unos 1700 metros de altura, el entorno está rodeado de pinos y vistas abiertas hacia el valle.
Desde que llegué sentí que el tiempo bajaba la velocidad. Las cabañas son acogedoras, con detalles rústicos que combinan perfecto con el paisaje.
Tip viajero: aquí las mañanas suelen ser frescas incluso en temporada cálida; lleva una chamarra ligera.




