Tokio 2020

Comaneci, Owens, Phelps, Bolt: 10 momentos épicos en la historia de los Olímpicos

Dieron inicio los Juegos Olímpicos de Tokio, y cómo no recordar algunos de los mejores momentos más destacados de todos los tiempos.

Cada cuatro años se celebran los Juegos Olímpicos. En el evento deportivo más importante del planeta todo está en juego, haciendo que todos y cada uno de los triunfos sean mucho más grandes, más audaces y, a veces, épicos que han pasado a la historia y a la memoria colectiva de quienes gozan del deporte.

La mayoría de las veces, involucra a los competidores en la cima del podio con una medalla de oro colgada en sus cuellos. Aunque en otros casos, esos momentos de completa y absoluta grandeza a menudo pueden surgir de otra parte, no solo una victoria histórica.

En este momento en que dieron inicio los Juegos Olímpicos de Tokio con la Ceremonia de Apertura, reunimos algunos de los mejores momentos olímpicos de todos los tiempos. La sangre, el sudor y las lágrimas ni siquiera se acercan.


1. Jesse Owens, el atleta que derrotó al nazismo

Berlín 1936 fueron los Juegos Olímpicos del régimen nazi, en los Adolfo Hitler se impuso sobre el propio deporte, discriminando a muchos atletas por sus características raciales. Jesse Owens se suponía que no ganaría nada. Era negro y Hitler vio a Owens como un atleta menor debido al color de su piel.

El atleta Jesse Owens, nacido en Oakville, Alabama (Estados Unidos), batió récords y ganó 4 medallas de oro (100 m, 200 m, salto de longitud y relevos 4 ×100), rompiendo el objetivo de la Alemania nazi de usar los Juegos como un ejemplo del “hombre ario”.

2. Abebe Bikilia, el campeón de los pies descalzos

El maratonista etíope asombró al mundo en los Juegos Olímpicos de Roma 1960 con uno de los momentos más épicos que haya visto el atletismo. Ser etíope no estaba hasta entonces relacionado con el éxito en las carreras de larga distancia. Fue el primer representante del África Negra que logró el oro olímpico, pero ¡corriendo descalzo!

Hay versiones que dicen que el atleta le habría dicho a su entrenador que se sentía mejor descalzo al correr. Otras afirman que había llegado a Roma sin calzado para competir y que se probó varios pares pero ninguno le resultó lo suficientemente cómodo. Siempre estuvo a la cabeza del grupo la mayor parte de la carrera antes de escapar en los últimos 500 metros para reclamar la victoria y el récord mundial, 25 segundos por delante del marroquí Rhadi Ben Abdesselam.


3. Muhammad Ali, el más grande

Aunque en Roma 1960 aún era conocido como Cassius Clay, Muhammad Ali dejó un gran legado en el olimpismo y en los deportes en general. El boxeador estadounidense logró muchas cosas a lo largo de su vida, y uno de los momentos más importantes de su carrera fue en los Juegos Olímpicos de Roma cuando era tan solo un joven de 18 años. En la final de peso semipesado, Ali derrotó al tres veces campeón europeo Zbigniew Pietrzykowski de Polonia para llevarse a casa la medalla de oro.

Muhammad Ali se convirtió en profesional un mes después de los Juegos Olímpicos y fue tres veces campeón mundial de peso pesado durante el transcurso de su carrera, convirtiéndose en el más grande que el boxeo haya dado. En 1984 le diagnosticaron la enfermedad de Parkinson, pero aún tuvo el honor de encender el pebetero olímpico durante la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996.

4. El ‘poder negro’

En los convulsionados días de 1968, un momento decisivo tuvo lugar en los Juegos Olímpicos celebrados en México. Los atletas estadounidenses Tommie Smith y John Carlos levantaron sus manos haciendo el saludo del Poder Negro, una señal de protesta de los derechos civiles en Estados Unidos, durante la ceremonia de premiación de la medalla de los 200 metros. Aceptaron sus preseas sin zapatos para mostrar su apoyo a los afroamericanos.

“Si gano soy estadounidense, no un negro estadounidense”, dijo Smith, al explicar por qué había protagonizado, junto a su compatriota Carlos, una de las imágenes más impactantes e icónicas en la historia de los Juegos Olímpicos. “Pero si hago algo malo entonces ellos dirían ‘negro’”, continuó el velocista. “Somos negros y estamos orgullosos de ser negros”, enfatizó. En consecuencia, fueron suspendidos de la Villa Olímpica, pero su manifestación silenciosa llevó la batalla estadounidense por los derechos civiles a la escena internacional.

5. Nadia Comaneci... nadie como ella

¿Cómo se mide la perfección? A los 14 años, Nadia Comaneci sorprendió al mundo en los Juegos Olímpicos de Montreal 1976. La atleta rumana ganó tres medallas de oro y se convirtió en la primera gimnasta femenina en recibir un 10 perfecto. Aquella tarde del 18 de julio de 1976, Nadia vuelve loco al marcador electrónico, incapaz de puntuar tanta belleza. Su presentación en la disciplina fue impecable y sorprendente.

El símbolo de la perfección barrió de un plumazo el dominio de las soviéticas. La adorable niña conquistó el corazón del mundo entero cuando uno de los jueces se levanta y muestra las dos manos abiertas en señal de 10 para regocijo del público presente. Nadia se corona como la reina de los Juegos al obtener cinco medallas, tres de ellas de oro. Había nacido un mito.

6. Carl Lewis, ‘El Hijo del Viento’

¿Qué podríamos decir de uno de los pocos atletas que se ha colgado nueve medallas de oro durante toda su carrera olímpica? Tenía 23 años recién cumplidos y prometió subir cuatro veces al podio del Memorial Coliseum en los Juegos Olímpicos de 1984. ¡Lo Logró! Obtuvo dos en 100 y 200 metros, en el salto de longitud y una más en los relevos 4x100. Desde entonces el atleta fue bautizado como el ‘Hijo del Viento’.

Frederick Carlton ‘Carl’ Lewis, nacido en Birmingham, Alabama, en 19612, participó en cuatro Juegos Olímpicos, igualó la actuación legendaria de Jesse Owens al ganar cuatro oros en una sola Olimpiada. También es el único hombre que ha ganado el título olímpico de salto de longitud cuatro veces consecutivas: Los Ángeles 1984, Seúl 1998, Barcelona 1992, Atlanta 1996.

7. Greg Louganis, la perfección en clavados

¿Sangre en el agua? A Greg Louganis se le recuerda por ser uno de los mejores clavadistas de la historia olímpica. Fue el primer hombre en barrer tanto el trampolín de 3 metros como la plataforma de 10 metros en Juegos consecutivos. Pero su hazaña se puso en peligro en 1988, cuando se golpeó la cabeza con el trampolín en una inmersión preliminar. Sufrió una conmoción cerebral y necesitó puntos de sutura. Sin embargo, el atleta regresó minutos después, completó su último clavado y ganó el oro.

En los Juegos de 1984, había superado a sus rivales más cercanos en trampolín por más de 100 puntos y, en el evento de plataforma, obtuvo más 70 puntos de diferencia con los demás competidores. Tan es así que fue apodado el “Señor Perfecto”. Ganó una de plata en Montreal 1976, dos medallas de oro en Los Ángeles 1984, y otras dos medallas de oro en Seúl 1988.

8. Las dos Coreas hermanadas

Corea del Norte y Corea del Sur, virtualmente en guerra desde 1948, encontraron un terreno común para los Juegos Olímpicos de Sídney 2000, marchando juntos en las Ceremonias de Apertura bajo una bandera unificada. Si bien los dos países compitieron por separado, su marcha conjunta simbolizó una apertura a la paz y la cooperación.

El evento histórico cautivó y captó la atención del mundo; por primera vez marchaban juntos los atletas coreanos, mostrando que este evento deportivo podía contribuir a limar asperezas políticas en camino de la paz. Los atletas, con uniformes idénticos, se unieron y agitaron una bandera con un mapa azul de Corea.

9. Michael Phelps, el rey de oro de los Juegos

Michael Phelps le dio un nuevo significado a la natación en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008. El nadador estadounidense se llevó a casa ocho medallas de oro, rompiendo el récord de su compatriota Mark Spitz con siete preseas doradas en una Olimpiada. Es posiblemente el mejor atleta olímpico de todos los tiempos.

Phelps tiene 28 medallas en total: sus 23 medallas de oro son más del doble del recuento de sus rivales más cercanos. Es un prodigio en su deporte: fue a Sídney 2000 con tan solo 15 años (el hombre más joven de la selección de Estados Unidos en unos Juegos Olímpicos en 68 años). Se acercó al podio solo en los 200 metros mariposa, donde terminó quinto. A partir de entonces, dominaría los siguientes cuatro Juegos, terminando como el atleta más condecorado de todos los tiempos.

10. Usain Bolt, ‘El Rayo’ inmortal

¿Qué podemos decir de una leyenda viviente? en 2007, Usain Bolt era el hombre más rápido de la historia, estableciendo su primer récord mundial de 100 metros, y un año después, en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008, alcanzó el estrellato internacional. En China, Bolt triunfó en el sprint masculino de 100 metros y luego sumó el título de 200 metros y 4x100 metros para asegurar un triple legendario. Rompió el récord mundial en los tres eventos.

Pero la magia no terminaba. En Londres 2012 volvió a brillar en los 100 metros (batiendo su propio récord olímpico), sumó el título de los 200 metros y luego junto a sus compañeros los relevos 4x100 metros. Se había asegurado un ‘doble triple’. Eso se convirtió en el ‘triple triple’ en Río 2016. A pesar de que entrar a los Juegos no lucía lo mejor posible, Bolt volvió a asegurarse los tres títulos (100m, 200m y 4x100m) para hacer historia una vez más. Ganó en total ocho medallas de oro durante tres Juegos Olímpicos: Beijing 2008, Londres 2012 y Río 2016.