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Piden investigar posible ‘transa’ de Bolsonaro por compra de vacunas COVID a India

El Ministerio de Salud de Brasil firmó un contrato para adquirir 20 millones de dosis por 325 millones de dólares que no se han entregado.

Un legislador afín al gobierno involucró al presidente Jair Bolsonaro en un escándalo de supuesta corrupción en la compra de una vacuna contra el COVID-19 para la campaña de inmunización de Brasil, diciendo que él personalmente advirtió al presidente sobre las irregularidades.

El diputado Luis Miranda, habló a última hora del viernes en una comisión del Congreso que investiga el manejo de la pandemia por Bolsonaro, en donde el mandatario de ultraderecha despidió a su ministro de Salud, Henrique Mandetta, en abril de 2020, por tener diferencias en las medidas de precaución.

Miranda señaló que mantuvo una reunión con el presidente en marzo donde describió una serie de irregularidades en la compra de la vacuna Covaxin, producida por la empresa india Bharat Biotech International Ltd.


Durante la conversación, según describió Miranda, Bolsonaro culpó a su líder en la cámara baja, Ricardo Barros, de entrometerse en el Ministerio de Salud, pero no detuvo la compra. El ministerio firmó un contrato para adquirir 20 millones de dosis por 1.600 millones de reales (325 millones de dólares), aunque todavía no se ha entregado ninguna vacuna.

Luis Ricardo Miranda, hermano del legislador y jefe de importaciones médicas del Ministerio de Salud, dijo a los senadores que en el análisis de los documentos relacionados con la compra de la vacuna, se encontró información que no coincidía con el texto original del contrato de Bharat Biotech con el ministerio. Mencionó que algunas diferencias serían la forma de pago, la cantidad de dosis y la indicación de empresas intermediarias.

Escándalo que pone a Bolsonaro al borde de un juicio político

La acusación es probable que dé pauta a los legisladores de la oposición para aumentar las peticiones de un juicio político en contra del presidente de ultraderecha.

Actualmente se tienen más de 100 solicitudes de juicio político contra Bolsonaro, la mayoría de las cuales deben de ser analizadas por el presidente de la Cámara baja, Arthur Lira, quien es un aliado del gobierno, por lo que se ha complicado dicha petición.


El escándalo de las vacunas también desafía la afirmación del presidente de que no hay corrupción en su gobierno, justo cuando se prepara para enfrentar al ex presidente Luiz Inacio da Silva en las elecciones del próximo año.

También es la primera vez que los senadores que investigan la respuesta del gobierno a la pandemia indagan en las acusaciones de corrupción que involucran a aliados cercanos del gobierno. Hasta ahora, se centraban más en los retrasos en la compra de vacunas y en la promoción por parte del gobierno de tratamientos COVID-19 no probados.

Al respecto, Bolsonaro atacó a los miembros de la comisión del Senado que investiga el caso, diciendo que apuntan a su gobierno pero se niegan a investigar a los gobernadores estatales que recibieron fondos federales para combatir la pandemia.

“Sólo una cosa puede sacarme de Brasilia, y es nuestro Dios. No ganarán inventando narrativas”, dijo a sus partidarios.

Por su parte, Ricardo Barros admitió en Twitter que no ha participado en ninguna negociación sobre la compra de vacunas Covaxin y retó a que la investigación lo demuestre y no sea solo un montaje.

El 24 de junio, Marcelo Queiroga, el cuarto ministro de salud de Bolsonaro desde el inicio de la pandemia, dijo que no estaba preocupado por el asunto de la vacuna Covaxin y que está centrado en el avance del programa de inmunización.