Buenos Aires, Argentina.- El encarecimiento de los cigarros por el alza del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), combinado con el mercado ilícito por la falsificación, el contrabando y robo de camiones con cigarros legales, ocasiona una pérdida de ingresos fiscales de alrededor de 27 mil millones de pesos, calculó Carlos Matienzo, especialista en seguridad de Data Int.
El faltante de ingresos fiscales para la Secretaría de Hacienda por el mercado ilícito de tabacos varía dependiendo de la fuente, ya que la Confederación de Asociaciones de la Industria Nacional de Tabaco (Conainta) estima en un estudio de 2026 que la evasión fiscal asociada al comercio ilegal de cigarros alcanzará 23 mil millones de pesos al año, al considerar que el mercado ilícito representa 26 por ciento del consumo nacional.
Un estudio del Instituto Politécnico Nacional (IPN) calcula una pérdida de recaudación de 26 mil 700 millones de pesos anuales, debido a que 28 por ciento del consumo de cigarros correspondería a productos ilegales.
Otro estudio, elaborado por KPMG, calculó para 2025 un quebranto al SAT de mil 314 millones de dólares, equivalente a alrededor de 23 mil a 24 mil millones de pesos, dependiendo del tipo de cambio utilizado. El análisis estimó que se consumieron 9 mil 190 millones de cigarros ilícitos, equivalentes a 23.3 por ciento del consumo total.
¿Qué causó el impacto en la compra de cigarros ilegales?
Fuentes de la industria estiman que los impuestos representan el 70 por ciento del precio de los cigarrillos en México, razón por la cual el alza del IEPS en 2026, que llevó los precios de las cajetillas de algunas marcas de cigarros de 80 pesos a rondar los 110 pesos, no ocasionó el efecto deseado por Hacienda de elevar de forma importante la recaudación, como sí ocurrió con el alza del IEPS a los refrescos.
Esto se explica porque, a decir de los industriales del tabaco, la demanda del producto es inelástica, lo que significa que, a pesar del aumento de los impuestos y del precio de los cigarros, las personas no dejan de fumar, pero un porcentaje importante de ellos sustituyó el consumo de cigarros originales por productos pirata o de contrabando para evitar los impuestos, con los riesgos que eso implica para la salud de los consumidores y la evidente pérdida de ingresos al fisco.
En el Congreso Technovation, los expertos precisaron que los cigarros falsificados llegan a México de Corea del Sur, China y Camboya, incluso Japón, entre otras naciones.
Los expertos en seguridad comentan que hay regiones del país donde algunos grupos de la delincuencia organizada, como el Cártel Jalisco Nueva Generación, ingresaron al negocio ilícito de cigarros con marcas no registradas como Link, las cuales se venden en estados como Durango, Aguascalientes, Jalisco y Zacatecas.
México tiene mercado potencial de 15 millones de fumadores
En México se estima que hay 15 millones de fumadores adultos, quienes representan un enorme mercado potencial para la firma Philip Morris International (PMI), que busca que las personas cambien de hábitos de consumo de cigarros de combustión a productos libres de humo de tabaco calentado (IQOS) o de bolsas de nicotina (ZYN).
En el marco del encuentro Technovation, Stefano Volpetti, líder de crecimiento para productos sin humo global de PMI, explicó que en América Latina residen más de 60 millones de fumadores adultos, los cuales en su mayoría desconocen todas las alternativas libres de humo, y menos dañinas que hay actualmente en el mercado.
Stefano Volpetti explicó que en la Ciudad de México la empresa ya está por encima del 7 por ciento en venta de productos libres de humo en un lapso de 4 a 5 años, lo que, comparado con la evolución de su mercado con el de años pasados en naciones europeas en donde incursionaron con antelación, significa una muy similar trayectoria de cambio.
Expuso que para la Secretaría de Hacienda la transición de fumadores de cigarrillos a productos libres de humo significaría una ganancia recaudatoria, ya que al pasar a nuevas tecnologías aumenta la complejidad de la falsificación, lo que a su vez significa más ventas legales que pagarían impuestos.
Recomendó un tratamiento fiscal que considere una menor tasa de impuestos si el producto es menos nocivo para la salud.







