El Gobierno de México tiene identificados más de mil 500 proyectos de infraestructura que considera viables para el desarrollo del país y busca acelerar su ejecución mediante una ventanilla única que tendrá un plazo de 90 días para aprobar los proyectos y sus permisos básicos.
Jorge Mendoza, director general del Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos (Banobras), explicó durante un evento organizado por una agencia calificadora que esta cartera formará parte de una base de datos que permitirá mejorar la planeación de largo plazo y dar mayor certidumbre a las empresas interesadas en invertir en México.
“Hoy en día tenemos más de 1,500 proyectos identificados que creemos que son buenos para nuestro país”, señaló.
El funcionario destacó que uno de los principales obstáculos para desarrollar infraestructura ha sido la falta de planeación de largo plazo, así como la ausencia de un repositorio permanente de proyectos, lo que provoca que algunas iniciativas se pierdan entre cambios de administración.
A ello se suman los largos procesos de autorización y la falta de plazos definidos para resolver permisos. Mendoza señaló que el nuevo esquema busca eliminar estas barreras mediante un comité que reportará directamente a la Presidencia de la República y la creación de la ventanilla única.
“Si ustedes someten un proyecto a aprobación a este comité, tenemos 90 días para aprobar el proyecto y aprobar los permisos básicos”, afirmó.
El permiso otorgado mediante este mecanismo tendrá una vigencia de un año para que el proyecto pueda avanzar hacia su ejecución. Mendoza contrastó el plazo mexicano con el esquema recientemente impulsado en Canadá, donde, según explicó, se contempla hasta un año para resolver permisos.
Burocracia, principal obstáculo para aprobar proyectos
El titular de Banobras aseguró que el principal reto para detonar nuevas inversiones en infraestructura no se encuentra actualmente en la disponibilidad de financiamiento, sino en el proceso que debe recorrer un proyecto desde que surge como una idea hasta que comienza su construcción.
Entre los principales obstáculos mencionó los permisos, derechos de vía, autorizaciones ambientales y la estructuración financiera de los proyectos.
Mendoza consideró que México cuenta con una banca comercial robusta y existe apetito entre los inversionistas para financiar infraestructura.
“Yo te diría que el reto principal es la parte burocrática y la parte de permisos y la parte de creación del proyecto, más que la parte de financiamiento”, señaló.
La estrategia forma parte de los esfuerzos del Gobierno para acelerar la inversión contemplada en el Plan México. Actualmente, la inversión fija representa alrededor de 22 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), mientras que la meta oficial es llevarla a aproximadamente 28 por ciento hacia 2030.
Mendoza reconoció que alcanzar ese nivel requerirá una participación relevante del capital privado, debido a que el Gobierno no puede financiar por sí solo las necesidades de infraestructura del país.







