El presidente Donald Trump considera en privado salir del pacto comercial de Estados Unidos, Canadá y México (T-MEC), de acuerdo con personas familiarizadas con el tema, lo que añade incertidumbre sobre el futuro del acuerdo en las renegociaciones clave entre las tres naciones.
El mandatario preguntó a sus asesores por qué no debería retirarse T-MEC que firmó durante su primer mandato, aunque no señaló de forma directa que lo hará, según las fuentes que hablaron bajo condición de anonimato para describir discusiones internas.
Un funcionario de la Casa Blanca, consultado sobre estas conversaciones, describió a Trump como la persona que toma las decisiones finales y como alguien que siempre busca un mejor acuerdo para el pueblo estadounidense. Afirmó que el debate sobre posibles medidas equivale a especulaciones infundadas previas a un anuncio del presidente.
Un funcionario de la oficina del Representante Comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, señaló que aprobar de manera automática los términos de 2019 no responde al interés nacional y que la administración pretende mantener abiertas las opciones de Trump para negociar y atender los problemas identificados.
Ambos funcionarios hablaron bajo condición de anonimato y evitaron pronunciarse de forma directa sobre la posibilidad de una retirada del pacto comercial. Greer declaró el martes que el gobierno sostendrá conversaciones por separado con México y Canadá, al considerar que la relación comercial con Canadá resulta más tensa. No precisó si Trump aprobará una prórroga.
“En general, estas negociaciones se llevarán a cabo de forma bilateral y por separado. Los mexicanos se muestran bastante pragmáticos en este momento. Hemos tenido muchas conversaciones con ellos. Con los canadienses, la situación es más compleja”, declaró Greer en Fox Business.
¿Trump puede salirse del T-MEC?
El Acuerdo entre Estados Unidos, México y Canadá contempla una revisión obligatoria antes de una posible prórroga el 1 de julio. Este proceso, previsto como rutinario, se transformó en una negociación conflictiva. Trump exige concesiones comerciales adicionales a Ottawa y a la Ciudad de México, además de presionar en temas no comerciales, como migración, narcotráfico y defensa.
Greer recomendará la renovación si se alcanza una resolución que incorpore aportaciones de la industria, explicó el funcionario. Entre las áreas de preocupación mencionó reglas de origen más estrictas para bienes industriales clave, mayor cooperación en minerales críticos, protecciones laborales y medidas contra el dumping.
Si los países acuerdan la renovación, el pacto seguiría vigente durante 16 años más. En caso contrario, se abriría un periodo de revisiones anuales durante una década, hasta su vencimiento en 2036. Cualquier país puede anunciar su intención de retirarse con un aviso previo de seis meses.
Una decisión de este tipo sacudiría una de las relaciones comerciales más grandes del mundo, ya que el acuerdo cubre cerca de 2 billones de dólares en bienes y servicios. Incluso la amenaza de una salida de Estados Unidos incrementa la incertidumbre entre inversionistas y líderes globales.
La reacción de grupos empresariales y legisladores estadounidenses apunta a un rechazo casi seguro. El riesgo de aranceles más altos también elevaría las preocupaciones sobre el costo de vida rumbo a las elecciones intermedias de noviembre, en las que los republicanos enfrentan una contienda compleja para conservar el control del Congreso.
Trump suele consultar a asesores cercanos sobre diversos temas. Estas preguntas pueden reflejar su pensamiento, pero no siempre anticipan sus decisiones. Tampoco existe claridad sobre si el mandatario hará pública una amenaza de retiro o emitirá una advertencia formal. De ocurrir, podría usarla como herramienta de presión para obtener un acuerdo más favorable, en lugar de concretar la salida de Estados Unidos.
El presidente ya incrementó la presión sobre Canadá y México. Amenazó con elevar los aranceles a productos canadienses hasta 100 por ciento si ese país firma un acuerdo comercial con China, con aumentar los impuestos a ciertos aviones de Canadá hasta 50 por ciento si no autoriza aeronaves Gulfstream, con bloquear la apertura de un nuevo puente entre Ontario y Michigan, y con imponer aranceles a productos de México y de otros países que envían petróleo a Cuba.
El primer ministro canadiense, Mark Carney, declaró el martes que sostuvo una conversación “positiva” con Trump tras la amenaza relacionada con el puente. Añadió que también abordaron la revisión del T-MEC, sin ofrecer más detalles.
Trump negoció el T-MEC que ahora evalúa abandonar
El T-MEC sustituyó al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), vigente desde 1994, pero que se convirtió en blanco de críticas de Trump durante su primera campaña presidencial. El mandatario amenazó con abandonar el TLCAN antes de aceptar el nuevo acuerdo, el cual endureció las normas, elevó los requisitos de contenido automotriz estadounidense e incorporó una cláusula de caducidad que obliga a renegociar este año.
Aunque negoció el esquema actual, Trump muestra menor interés en la relación comercial con América del Norte. Durante una visita a una planta de Ford Motor Co. cerca de Detroit, calificó el pacto como “irrelevante”, sin afirmar de manera explícita que lo abandonará. También planteó la opción de acuerdos bilaterales con Canadá y México.
“Ni siquiera pienso en el T-MEC”, dijo. “Quiero que a Canadá y México les vaya bien, pero el problema es que no necesitamos su producto”.
Trump ofreció un mensaje distinto en mayo pasado durante una reunión con Carney, cuando afirmó: “Está ahí, es bueno. Lo usamos para ciertas cosas”, y lo describió como “excelente para todos los países”. No obstante, advirtió que la renegociación de 2026 se acerca “para ajustarlo o rescindirlo”.
¿Cuál sería el impacto de la salida de EU del T-MEC?
Una eventual salida de Estados Unidos del T-MEC generaría un impacto económico inmediato al exponer más exportaciones mexicanas y canadienses a aranceles estadounidenses más altos. Actualmente, la mayoría de los bienes comerciados bajo el acuerdo, con excepciones como los automóviles, permanecen exentos de los aranceles globales impulsados por Trump.
Como resultado, México y Canadá mantienen aranceles efectivos promedio más bajos frente a otras potencias económicas. Ambos países figuran como los principales socios comerciales de Estados Unidos y como los mayores compradores de productos estadounidenses, según datos de 2024. Si una salida del pacto provoca represalias, también podría afectar la promesa de campaña de impulsar las exportaciones estadounidenses.
A largo plazo, la sola posibilidad de abandonar el acuerdo podría profundizar el distanciamiento entre los tres países y revertir tres décadas de integración de cadenas de suministro.
En el Foro Económico Mundial de Davos del mes pasado, Carney llamó a los países de tamaño medio a construir nuevos vínculos para resistir la coerción económica de superpotencias agresivas y afirmó que el antiguo orden internacional basado en reglas representa una “ficción”.
Ese discurso, interpretado como un ataque indirecto a Estados Unidos, provocó molestia en Trump y contribuyó a una nueva serie de amenazas contra Canadá.
La declaración del presidente en enero, en la que señaló que las tropas de la OTAN se mantendrían “algo alejadas del frente” en Afganistán, también generó inconformidad en Canadá. Muchos ciudadanos canadienses optaron por boicotear productos estadounidenses y cancelar viajes a Estados Unidos ante la política comercial del mandatario. En ese conflicto murieron 158 soldados canadienses.
La imprevisibilidad de Trump desconcierta a líderes mundiales durante gran parte de su segundo mandato. Su postura de que Estados Unidos no necesita importar automóviles de Canadá sirve como advertencia para una industria integrada entre los tres países, al igual que sus decisiones para imponer aranceles al acero y al aluminio de la región.
No obstante, el presidente también muestra disposición para preservar elementos clave del T-MEC, en especial la exención del régimen arancelario, tras las advertencias del sector automotriz.







