Economía

Dos Bocas: ¿Cómo va la construcción y cuál ha sido su impacto ambiental?

Pemex construye la refinería en un un bosque de manglares que prometió proteger en 2006 y 2007.

La refinería de petróleo de Dos Bocas, en Paraíso, Tabasco, junto con la construcción del Tren Maya y el Aeropuerto de Santa Lucía, es uno de los proyectos estrella del presidente Andrés Manuel López Obrador.

El martes, trabajadores de la empresa ICA Flour, que construyen la refinería en el estado natal del presidente, se fueron a paro de labores. El miércoles se enfrentaron a elementos antimotines, lo que derivó en la detención de tres personas y dejó cuatro heridos que fueron llevados al hospital, además de decenas de golpeados. Este jueves, los obreros inconformes reiniciaron labores.

Pero, ¿cómo va la construcción de este proyecto?


El 4 de octubre pasado, Rocío Nahle, titular de la Secretaría de Energía dio a conocer que Dos Bocas tiene un avance físico de 64 por ciento.

“El avance físico hasta el día de hoy es del 64 por ciento en construcción, mientras tanto se realiza el izaje e instalación de estructura de acero para soporte de equipos en la estructura de tambores de coque y en los racks principales”, detallaba un video presentado por la funcionaria.

El proyecto ha tenido problemas. Se suponía que estaría terminado en 2022, pero el último plan de Pemex es que comience a operar en su totalidad en 2023. Muchos economistas pensaron que el precio de ocho mil millones de dólares era demasiado alto. Las últimas proyecciones sugieren que el costo será de más de 10 mil millones de dólares.

Impacto ambiental

Las repercusiones en el medio ambiente de la refinería Dos Bocas ha sido uno de los asuntos más polémicos relacionados con este proyecto.


Se trata de una refinería de petróleo que se construye en una era centrada en las energías renovables.

El 28 de julio pasado, El Financiero dio a conocer que documentos públicos revelan que Dos Bocas se construye en una zona que Petróleos Mexicanos (Pemex) había prometido proteger.

Según los documentos, en 2006 y 2007 Pemex se comprometió a preservar el área que incluía un bosque de manglares a cambio del derecho a perforar cerca.

La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) otorgó a Pemex permiso para desarrollar reservas de petróleo y gas durante 20 años con la condición de que no construyera nada nuevo en áreas cercanas que contienen flora y fauna raras, muestran los archivos. El área albergaba cuatro tipos de manglares, un árbol costero que absorbe más carbono que la mayoría de los árboles y protege contra las inundaciones, así como 23 especies de animales protegidos, explicó Pemex en su evaluación de impacto ambiental de 2006 del área.

La conservación de la vegetación en la costa “debe considerarse una prioridad”, escribió la petrolera en la evaluación de impacto. Prometió que todos los manglares estarían en una “zona de uso restringido” donde la empresa no construiría ni realizaría actividades que no fueran el mantenimiento de las instalaciones existentes.

Al dar su aprobación condicional a la explotación de los embalses, la Semarnat declaró en 2007 que Pemex “no podrá desarrollar proyectos y actividades en áreas” que contengan manglares y otros tipos de vegetación. La empresa “debe cumplir con todas y cada una de las medidas de prevención y mitigación que propuso en la evaluación de impacto ambiental” y otros documentos incluidos en la propuesta, escribió la dependencia.

Sin embargo, las coordenadas de mapas satelitales del área que figuran en los documentos y que fueron verificadas para Bloomberg por Planet Labs, un proveedor de servicios de imágenes satelitales con sede en San Francisco, no dejan lugar a la ambigüedad: la refinería se encuentra dentro del área protegida.

Ni Pemex ni la Semarnat respondieron a varias solicitudes de comentarios en su momento. En tanto que la oficina del presidente declinó hacer comentarios.

Con información de Bloomberg