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Mexicano logra conquista ‘de película’ del Everest: ¿Cómo fue la preparación de Rodrigo González?

Después de un fallido y peligroso ascenso al Aconcagua, el mexicano Rodrigo González se preparó a fondo para escalar la cima del Everest y rendir un homenaje a su padre, quien le enseñó el amor por la montaña.

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Rodrigo Sebastián González se unió a la lista de mexicanos que han escalado el Everest. (Foto: Especial)

El cineasta mexicano y empresario Rodrigo Sebastián González alcanzó la cima del Everest y a 8 mil 849 metros de altitud le rindió homenaje a su padre, José Luis González González.

González se unió hace unos días al grupo más exclusivo del montañismo nacional: los mexicanos que han pisado la cumbre del Everest, una lista que a lo largo de toda la historia del país no supera las 58 personas.

Lo que hace peculiar su historia no es solo haberlo logrado, sino desde dónde partió. Sin experiencia en alta montaña, el empresario decidió que quería llegar al punto más alto del planeta y se puso a construir, desde cero, la versión de sí mismo capaz de hacerlo.

“Yo no soy alpinista, soy un turista alpino. Ofrezco todo mi respeto a los alpinistas de verdad, como Carlos Carsolio y Elsa Ávila, quienes fueron amigos cercanos de mi papá”, aclaró.


Así fue la preparación de Rodrigo Sebastián González para subir al Everest

La preparación fue total. Más de 430 horas durmiendo en una cámara hipóxica, así como una dieta rediseñada más el entrenamiento de atleta de élite.

Asimismo, probó con escaladas en el Iztaccíhuatl, el Pico de Orizaba, el Cotopaxi, el Chimborazo y cumbres alpinas, además de meses de aislamiento preventivo antes de la expedición.

Incluso así, el camino lo dobló en más de una ocasión. Un intento fallido al Aconcagua terminó con un helicóptero de rescate y un diagnóstico de neumonía con edema pulmonar. Se recuperó y siguió.

En los tramos más duros del Everest encontró su propio método para no detenerse: cuatro pasos, dedicados mentalmente uno a uno a su familia. Así, metro a metro, llegó.

“Alguien ordinario puede hacer algo extraordinario. Ni yo mismo me creía al nivel de los expedicionarios que veía llegar al campamento base”, admitió.

El homenaje a su papá

El Everest puso delante de González cada obstáculo que tiene para ofrecer. Los superó todos. Y cuando finalmente pisó la cima, no sacó una cámara ni una bandera —de hecho, olvidó la mexicana en el Campamento 4—. Sacó esa envoltura de paleta que había cargado como amuleto durante toda la expedición.

Dolphy fue la marca de helados que fundó su padre, José Luis González González, quien le heredó también el amor por las montañas y que ya no está en este mundo. Llevar ese pequeño papel hasta ahí fue la única manera que Rodrigo encontró de que su papá también llegara a la cumbre.

“Viendo la sombra majestuosa del Everest proyectarse sobre la cordillera, lo primero que pensé fue: ‘Papá, soy yo’”, contó.

Su objetivo real, sin embargo, nunca fue la cumbre. “Mi cumbre no estaba arriba: era volver con mis hijos”, dijo. Lo logró. Regresó a México, a su familia, a su trabajo y, según él mismo cuenta, a unos buenos tacos.

“Tómate en serio tus sueños, porque a veces pueden suceder cosas extraordinarias. Si yo pude subir el Everest, tú puedes hacer lo que sea”, apuntó.

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