Culturas

Lennon, el año nuevo y la imaginación como riesgo

John Lennon es una leyenda que nunca se conformó con los placeres de la estrella de rock

Cuando la noche del 8 de diciembre de 1980 los medios anunciaron que John Lennon -uno de los músicos más famosos de occidente y sin duda el más influyente miembro de la mítica banda The Beatles- había sido asesinado, el mundo entero sucumbió en una ola de desconsuelo. La tragedia y la ironía, que con tanta frecuencia caminan juntas, hacían una vez más de las suyas: el hombre que tanto le había cantado a la paz y al amor recibió cuatro balazos por parte de Mark David Chapman, un fan que momentos antes le había pedido que firmara el último álbum del músico, Double Fantasy.

El ex-Beatle, para entonces, era ya una leyenda que no se había conformado con los placeres de la estrella de rock. Con multitudes y medios a sus pies, publicidad gratuita y millones de almas en su bolsillo, Lennon había dedicado buena parte de su fama y fortuna a luchar contra la guerra de Vietnam y protestar por la paz a través de iniciativas no siempre bienvenidas. En una de sus más controvertidas maniobras, en 1969, John Lennon y Yoko Ono lanzaron una campaña por la paz desde una cama en Amsterdam en la que recibieron, por dos semanas, entrevistas, admiradores y burlas por igual. El acto fue calificado por muchos como ingenuo, delirante y narcisista. Se trata, repitieron sus críticos, de una promoción de Lennon más que de la paz en sí misma. La pareja repitió el performance semanas después en Montreal. El credo del músico se cristalizó de manera inmejorable dos años después con la publicación de Imagine, que escribió en colaboración con Yoko Ono.

Imagine es sobre todo un himno a la utopía: nos invita a concebir un mundo sin religión, sin posesiones, sin países, sin nacionalismos. Desapegados de los bienes materiales y lejos de las obsesiones asesinas que dividen a los seres humanos, proclama un mundo secular de paz y hermandad. La canción es inquietante; quizá un riesgo de la imaginación en sí misma, pues rechaza mucho de lo que nos da identidad; pero, al mismo tiempo, nos arroja en una lucha contra los que creemos que amenazan nuestro país, nuestra casa, nuestro Dios.

Para los escépticos que nunca han escaseado, Imagine es en el mejor de los casos una muestra de ingenuidad idealista sin posibilidades de lograr un mundo mejor. Muchos han ido lejos en su crítica: Elvis Costello, por ejemplo, se preguntaba en The other side of summer (1991) con la más venenosa ironía “si había sido un millonario el que había dicho “imagina un mundo sin posesiones””. Una afamada periodista, Gloria Emerson en una agria entrevista de 1969 descalificó a Lennon como un farsante o un tonto por creer que sus canciones salvarían vidas y desaparecerían la guerra casi por arte de magia.

Puede que Emerson y otros críticos tuvieran no poca razón, pero Lennon jamás se amilanó. En el mismo año en que Imagine conquistó las listas de popularidad, Lennon y Ono publicaban el sencillo Happy Xmas (War Is Over) cuyo coro sin ambages declaraba:

“War is over if you want it” (La guerra se acaba si tu lo quieres)

“War is over now” (La guerra se terminó ahora)

Sin duda, Lennon exhibió no pocas incoherencias y una fe excesiva en el poder de los símbolos y la voluntad individual para cambiar la realidad; pero la verdad es que mucho más que sus aciertos o sus certezas, el ex-Beatle defendió sobre todo su búsqueda para imaginar un mundo mejor.

Tres días antes de su muerte, John Lennon en su última entrevista declaró a Rolling Stone: “No hablo de divinidad. Nunca he dicho que mi alma sea pura y no tengo respuestas definitivas para las preguntas existenciales. Solo hago canciones y trato de responder honestamente”.

Siguiendo a lo mejor de Lennon, quizá lo más valioso de la imaginación sea justo tomar riesgos con honestidad y convicción a toda prueba; pero sin negar la realidad, y estar siempre atentos a nuestros propios dogmatismos y falencias.

El pasado ocho de diciembre se cumplieron 41 años del asesinato de Lennon. En un mundo cansado por la calamidad de la pandemia de COVID-19 y en un fin de año seguro más doloroso e incierto que de costumbre, el riesgo de la imaginación de Jhon Lennon es hoy tan necesario como siempre:

“A very merry Christmas

And a happy new year,

Let’s hope it’s a good one

Without any fear”

John y Yoko/Plastic Ono Band

Happy Xmas (War Is Over), 1971