El final del verano tiene una peculiaridad para quienes tenemos hijas e hijos en edad escolar: el dinero desaparece a una velocidad increíble. Cuadernos, lápices, colores, crayolas, zapatos, uniformes, mochila, porque misteriosamente la del año pasado ya no sirve o ya no nos gusta, y una lista de cosas que uno juraría que compró hace apenas unos meses.
Se trata del regreso a clases, que para millones de familias mexicanas significa una pesada cuesta, la cuesta de septiembre. ¿Cuánto cuesta realmente regresar a la escuela? En nuestro país la educación que brinda el Estado es gratuita, pero eso no quiere decir que asistir a la escuela no cueste. Para el ciclo escolar 2026-2027, la Secretaría de Educación Pública publicó su lista sugerida de útiles escolares mínimos. La palabra importante aquí es mínimos. Para primero de primaria se requieren tres cuadernos profesionales, lápiz, goma, sacapuntas, tijeras, lápiz adhesivo, colores y hojas blancas. Para segundo se agrega un bicolor; en tercero aparecen bolígrafo y regla; y de cuarto a sexto ya hablamos de cinco cuadernos, marcatextos y juego de geometría, además del resto de los materiales. Si nos ponemos a hacer números, el costo de los útiles mínimos es de alrededor de 300 pesos para primero de primaria; 335 para segundo; 370 para tercero y cerca de 480 pesos para cuarto, quinto y sexto. Para secundaria el cálculo ronda entre 560 y 620 pesos.
Hasta aquí no parece tanto. Sin embargo, la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2024 ayuda a poner esas cantidades en perspectiva. En México, el ingreso corriente promedio de los hogares fue de 77,864 pesos trimestrales, alrededor de 25,955 pesos mensuales. Pero el promedio, como suele ocurrir, cuenta una historia distinta: el 10% de los hogares con menores ingresos recibió en promedio 16,795 pesos en todo un trimestre o solo 5,598 pesos al mes, mientras que el 10% con mayores ingresos alcanzó 236,095 pesos 78,698 pesos.
Esto quiere decir que una lista de útiles para sexto de primaria de 480 pesos equivale a menos de medio punto porcentual del ingreso mensual aproximado de un hogar del ingreso más alto, pero para uno hogar con el nivel de ingresos más bajo representa cerca de 6% de todo su ingreso mensual.
Y todavía no hemos comprado el uniforme, ni los zapatos, ni la mochila, ni las cooperaciones (que no les podemos decir cuotas) y materiales adicionales que suelen aparecer durante el ciclo escolar. ¿Y qué pasa si tenemos dos o tres hijos regresando simultáneamente a clases?
La propia ENIGH permite verlo. Los hogares mexicanos gastaron en promedio 4,709 pesos en el rubro de educación y entretenimiento. Es decir, alrededor de 9.5% del gasto corriente. Conviene hacer una precisión, el conteo que hace el INEGI no es exclusivamente educativo, pues incluye también artículos y servicios de esparcimiento. Aun así, permite dimensionar el espacio que estos gastos ocupan en el presupuesto familiar.
Con todo esto podemos empezar una conversación distinta sobre política educativa. Al hablar de garantizar el derecho a la educación frecuentemente vemos solamente cuántos niños están inscritos, cuántos reciben una beca o cuántas escuelas existen. Todo eso importa. Pero ¿sabemos cuánto tienen que gastar realmente las familias para que una niña o un niño pueda llegar el primer día de clases con lo que necesita? ¿Es igual ese esfuerzo para una familia que gana ocho mil pesos al mes que para una que gana cien mil? La verdad es que no, y el problema no es que un cuaderno cueste 30 o 50 pesos. El problema es que esos mismos 50 pesos pesan de forma muy distinta según el bolsillo del que salgan.
La cuesta de septiembre empieza unas semanas antes del inicio de clases con las compras de papelería, haciendo cuentas: este cuaderno sí, estos colores pueden aguantar otro año, la mochila todavía sirve y los zapatos, quizá puedan esperar un mes más. Llenar las mochilas para el regreso a clases implica un desembolso que puede convertirse también en una barrera para ejercer plenamente el derecho a aprender; en Mexicanos Primero sabemos, que ese derecho implica un gasto para todas las familias cada que llega agosto.
