Tras un prolongado ciclo de flexibilización monetaria, que comenzó en marzo de 2024, el banco central anticipa una pausa y un ritmo más lento en los recortes a la tasa de referencia a lo largo de 2026.
Aunque la inflación se ha mantenido de forma persistente por encima del objetivo del 3 por ciento, con un margen de más menos un punto porcentual, la mayoría de los miembros del Junta de Gobierno del Banco de México (Banxico) parece sentirse cómoda con el nivel actual de precios para continuar con los recortes intermitentes a la tasa.
El consenso apunta a que, en su primera reunión del año, programada para febrero, Banxico mantenga el 7 por ciento, para después retomar gradualmente los recortes.
Las diferencias de opinión son habituales en el banco central, pero su miembro más disidente, Jonathan Heath, advirtió en noviembre que la institución atraviesa una crisis de credibilidad, al considerar que sus proyecciones de inflación se han situado por encima de la realidad.
Dado que 2026 será su último año dentro de Banxico, se anticipa que surgirán más disputas, especialmente si los precios no bajan como prevé el banco.
Aunque su mandato único es el control de la inflación, el banco central tiene incentivos para hacer recortes adicionales a la tasa de referencia dado el lento crecimiento de la economía.
Los miembros de la junta, incluyendo a la propia gobernadora Victoria Rodríguez, ven en esa debilidad y en un tipo de cambio de alrededor de 19 pesos por dólar para el cierre de año, un factor más para pensar que los precios llegarán a su meta este año.
Por otro lado, los especialistas esperan que cierre el año con un tipo de cambio ligeramente más fuerte de lo que prevé Banxico, con una estimación de 18.75 pesos por dólar, según la mediana de analistas encuestados por Citi en enero. En cuanto a la tasa de referencia, la ven a finales de 2026 en 6.5 por ciento, no muy lejana a su nivel de arranque de este año.
Lee aquí la versión más reciente de Businessweek México:




