Hay viajes que se recuerdan por los paisajes… y otros que se quedan contigo por las manos que crean historia.
En Nayarit existen corredores turísticos donde las tradiciones siguen vivas entre talleres, mercados y pequeños espacios familiares donde los artesanos convierten materiales simples en verdaderas obras culturales.
Desde el aroma del tabaco recién enrollado en Compostela, hasta las fibras de palma y barba de pino tejidas en Jala, recorrer estos lugares es descubrir la identidad más auténtica del estado.
Compostela: la tradición del tabaco y la talabartería
Mi recorrido comenzó en Compostela, un Pueblo Mágico donde todavía sobreviven oficios que han pasado de generación en generación.
Una de las experiencias más interesantes fue visitar La Flor de Chila, un taller artesanal donde el tabaco se transforma en puros hechos completamente a mano.
Aquí no solo observas el proceso; también puedes aprender sobre el deshojado, el secado y el enrollado tradicional del puro nayarita, una práctica que forma parte de la identidad histórica de Compostela. Incluso algunos talleres permiten elaborar tu propio puro como recuerdo de viaje.
También recorrí distintos talleres de talabartería donde el cuero cobra vida en cinturones, fundas, botas, bolsas y accesorios elaborados artesanalmente. Compostela mantiene una fuerte tradición talabartera ligada a la cultura ranchera y charra de la región.
Entre los talleres más conocidos se encuentran Arte En Piel Ibarría, Talabartería profe Nacho y Talabartería Machuca, espacios donde todavía se trabaja el cuero de manera artesanal y personalizada.
Caminar por Compostela es encontrarte con talleres pequeños, olor a piel, herramientas antiguas y artesanos que todavía trabajan pieza por pieza con paciencia y orgullo.
Jala: Barba de pino, chiquihuites y artesanía serrana
Después seguí hacia Jala, uno de los Pueblos Mágicos más bonitos de Nayarit y uno de los puntos más importantes del corredor artesanal del estado.
Aquí las fibras vegetales forman parte de la vida cotidiana.
En comunidades como Jomulco, los artesanos elaboran los famosos “chiquihuites”, canastas tradicionales tejidas con palma que desde tiempos prehispánicos se utilizan para guardar alimentos y transportar productos del campo.
Ver el proceso es impresionante: las manos trabajan la palma húmeda poco a poco hasta formar figuras perfectamente tejidas. Cada pieza puede tardar horas o incluso días dependiendo del tamaño y el diseño.
Además de la palma, en la sierra de Jala también se elaboran artesanías con barba de pino y otras fibras naturales como otate y hoja de maíz. Estos materiales son recolectados en zonas serranas y transformados en decoraciones, canastas y piezas utilitarias que conservan técnicas ancestrales.
Dentro del corredor artesanal de Jala participan talleres especializados en fibras vegetales y lapidaria, impulsando experiencias donde el visitante puede convivir directamente con los artesanos y conocer el proceso detrás de cada pieza.
En el centro del pueblo también puedes encontrar espacios como Xalita Bonita y El Mercadito Novedades y Artesanías, donde se reúnen artesanías y productos típicos de la región.




