Durante el tercer trimestre de 2026, la madrugada de entre las 00:00 y las 06:00 horas fue el horario que concentró el 31 por ciento de los robos de mercancías en México. Esto representa un incremento de nueve puntos porcentuales respecto al mismo periodo del año anterior, de acuerdo con el reporte de robo de carga del tercer trimestre de 2026 de Overhaul.
Las estadísticas indican que, en conjunto, los incidentes registrados durante la noche y la madrugada representaron el 61 por ciento del total nacional, lo que confirma que las empresas transportistas enfrentan mayores riesgos durante las horas de menor visibilidad en la carretera, así lo muestra el reporte trimestral de robo de carga de Overhaul.
El horario nocturno, de 18:00 a 00:00 horas, mantuvo una participación de 30%, por lo que la operación entre las 18:00 y las 06:00 horas se convirtió en el principal frente de atención para las empresas que trasladan mercancías por carretera.
El horario de circulación se ha convertido en un factor determinante para la seguridad del autotransporte de carga por lo que las compañías se han visto obligadas a incorporar el horario de circulación a sus estrategias de prevención, además de la selección de rutas, la ubicación de paradas y el monitoreo de las unidades.
El comportamiento delictivo también muestra un desplazamiento en los horarios de mayor incidencia. Mientras los robos durante la mañana disminuyeron cuatro puntos porcentuales, para ubicarse en 24 por ciento, los registrados por la tarde cayeron cinco puntos, hasta representar 15 por ciento del total, el nivel más bajo entre las cuatro franjas analizadas.
Asimismo, el reporte también identificó modificaciones en los días de mayor incidencia. El martes, que durante el tercer trimestre de 2025 había registrado la mayor participación de robos, redujo su incidencia 3.5 puntos porcentuales. En contraste, el sábado pasó de concentrar 7 por ciento a 11 por ciento de los casos, lo que evidencia que los fines de semana también requieren protocolos de seguridad específicos.
Estado de México y Bajío, bajo presión
La redistribución geográfica del delito representa otro desafío para el autotransporte. Aunque la región centro y sureste continúa concentrando 79.5 por ciento de los robos registrados entre julio y septiembre, el Bajío incrementó su participación 6.1 puntos porcentuales frente al mismo trimestre de 2025.
Por entidad el Estado de México, Puebla y Guanajuato concentraron el 47 por ciento de los incidentes, siendo el Estado de México el que encabezó la incidencia nacional, con 22.5 por ciento de los casos, luego de aumentar 4.5 puntos porcentuales.
Veracruz también registró un avance relevante, al prácticamente duplicar su participación, con un incremento de 4.4 puntos porcentuales.
En contraste, Puebla presentó la mayor reducción nacional, con ocho puntos porcentuales menos respecto al tercer trimestre de 2025. Le siguieron Michoacán, Hidalgo y Tlaxcala.
Sin embargo, Puebla se mantuvo como la segunda entidad con mayor incidencia, al concentrar 15 por ciento de los robos, lo que refleja que las disminuciones no necesariamente significan que el riesgo haya desaparecido.
En el norte del país también se observaron descensos. Sus dos cuadrantes redujeron su participación 2.7 y 3.5 puntos porcentuales, respectivamente, mientras que el Noroeste concentró apenas 1 por ciento de los robos nacionales, siete puntos menos que un año antes.
La operación nocturna exige mayores controles
Para las empresas transportistas, estos cambios representan la necesidad de actualizar permanentemente sus estrategias de seguridad, con información sobre los horarios, corredores y territorios de mayor exposición.
En este contexto, Overhaul participa en las mesas estadísticas con autoridades federales, en las que también colabora el Sistema Nacional de Seguridad Pública para dar seguimiento al comportamiento del robo de carga.
El intercambio de información entre empresas, autoridades, asociaciones del sector y concesionarias de carreteras resulta fundamental para identificar las modificaciones en los patrones delictivos y establecer respuestas coordinadas.
Entre las medidas preventivas destacan la modificación de horarios de salida, el refuerzo de vigilancia en accesos y tramos prioritarios, la implementación de geocercas y alertas por ruta, así como el monitoreo permanente de las unidades para detectar paradas no programadas o desviaciones.
Para el autotransporte de carga, el desafío ya no consiste únicamente en elegir el corredor más seguro, sino también en determinar cuándo circular. La información sobre los patrones delictivos se convierte así en una herramienta para reducir la exposición de las mercancías, proteger a los operadores y evitar interrupciones en las cadenas de suministro.




