Salud

Hay que mirar también el envejecimiento de las personas autistas

El envejecimiento de las personas autistas sigue siendo poco visible en las políticas de inclusión y la investigación, advirtió el especialista Diego Hernández Pitta.

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Hay pocos estudios sobre personas adultas autistas. (Especial)

El envejecimiento de las personas autistas permanece poco visible pese a que el autismo acompaña a la persona durante toda la vida, advirtió Diego Hernández Pitta, especialista en temas sociales, quien llamó a incorporar esta etapa a la conversación sobre inclusión.

Señaló que durante años la atención se ha concentrado principalmente en niñas, niños y jóvenes, mientras temas como jubilación, pérdida de redes familiares, vivienda, salud, acompañamiento y autonomía durante la vejez reciben menor atención.

La brecha también existe en la investigación. Un metaanálisis publicado en septiembre de 2026 advirtió una escasa representación de personas autistas mayores de 65 años y la falta de estudios longitudinales que permitan conocer mejor cómo envejecen.

Otra revisión reciente, que analizó 56 estudios, concluyó que todavía no existe evidencia para afirmar que las personas autistas envejezcan globalmente de manera más acelerada, aunque identificó áreas de salud que requieren mayor investigación y atención preventiva.

“Tenemos que dejar de pensar el autismo únicamente desde la infancia. También debemos preguntarnos cómo queremos que vivan las personas autistas cuando tengan 60, 70 u 80 años”, planteó Hernández Pitta.

Para Diego Hernández Pitta, prepararse para esa etapa implica hablar desde antes sobre autonomía, redes de apoyo, relaciones sociales y condiciones que permitan mantener una vida digna.

Estudios con adultos autistas de entre 46 y 72 años han identificado precisamente la importancia de las relaciones personales, la aceptación del autismo y de contar con servicios capaces de comprender sus necesidades durante el envejecimiento.

El especialista consideró que las familias tampoco deberían enfrentar solas este proceso, especialmente cuando madres, padres u otros cuidadores envejecen al mismo tiempo.

“El reto no termina cuando una persona autista llega a la edad adulta. La inclusión tiene que acompañarla durante todo su proyecto de vida y también durante su vejez”, concluyó Diego Hernández Pitta.

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