Salud

¿Por qué comer un hot dog podría costarte 36 minutos de vida saludable?

Un estudio encontró que sustituir el 10% de la ingesta de carnes rojas y embutidos podría ofrecer mejoras sustanciales en la salud.

No es broma. Comerte un hot dog podría costarte 36 minutos de vida saludable, mientras que optar por frutos secos podría ayudarte a ganar 26 minutos de vida saludable, según un nuevo estudio realizado por la Universidad de Michigan y publicado en la revista Nature Foods.

La investigación evaluó más de cinco mil 800 alimentos clasificándolos por su impacto a la salud humana y al medio ambiente. Encontró que sustituir el 10 por ciento de la ingesta calórica diaria de carne de res y carnes procesadas por una mezcla de frutas, verduras, nueces, legumbres y algunos mariscos podría ofrecer mejoras sustanciales en la salud de 48 minutos por persona por día y una reducción del 33 por ciento en la huella de carbono de la dieta.

”Rara vez las recomendaciones dietéticas abordan los impactos ambientales”, dijo Katerina Stylianou, quien realizó la investigación como candidata a doctorado, al sitio web de la casa de estudios estadounidense.

Este trabajo se basa en un nuevo índice nutricional basado en la epidemiología, el Health Nutritional Index, el cual calcula la carga neta de salud beneficiosa o perjudicial en minutos de vida asociada con una porción de comida consumida. Esta va desde los 74 minutos perdidos hasta los 80 minutos ganados por porción.

Para la realización de este índice los investigadores utilizaron 15 factores de riesgo dietético y estimaciones de carga de enfermedad y los combinaron con los perfiles nutricionales de los alimentos consumidos en los Estados Unidos. Los alimentos con puntajes positivos agregan minutos de vida saludables, mientras que los alimentos con puntajes negativos se asocian con resultados de salud perjudiciales.

Asimismo, los científicos evaluaron el impacto del ciclo de vida de los alimentos (producción, procesamiento, fabricación, preparación/cocción, consumo, desperdicio). Desarrollaron puntajes para 18 indicadores ambientales teniendo en cuenta recetas de alimentos detalladas, así como el desperdicio de alimentos anticipado.

Finalmente, clasificaron los alimentos en tres zonas de color: verde, amarillo y rojo, basándose en su desempeño nutricional y ambiental combinado, muy parecido a un semáforo. La zona verde representa los alimentos que se recomienda aumentar en la dieta y contiene alimentos que son tanto nutricionalmente beneficiosos como de bajo impacto ambiental, como nueces, frutas, vegetales cultivados en el campo, legumbres, granos integrales y algunos mariscos. La zona roja incluye alimentos que tienen impactos nutricionales o ambientales considerables y deben reducirse o evitarse en la dieta, como la carne de res y de cerdo y los embutidos.