Salud

¿Cuál es la importancia de las patentes de las vacunas COVID y su posible suspensión durante la pandemia?

Hay que tener en cuenta que liberar las patentes, concediendo licencias obligatorias, no soluciona todos los problemas.

Las patentes surgieron en la República de Venecia en 1474 y son una herramienta fundamental para la innovación y el progreso de un país. Las patentes permiten recompensar a aquellas personas o empresas que realizan un esfuerzo importante para inventar y desarrollar nuevas tecnologías, por lo que fomentan la innovación y permiten el desarrollo tecnológico del país.

Cuando un estado concede una patente está otorgando al titular de la invención protegida por esta el derecho exclusivo de explotarla por un cierto periodo de años. A cambio, exige al titular que describa en detalle dicha invención para hacerla pública y forme parte del conocimiento científico y tecnológico, pudiendo ser un documento inspirador para otros científicos o inventores.

El titular de la patente podrá explotar comercialmente la invención por sí mismo, o podrá conceder licencias a terceros para que la exploten en las condiciones pactada en el acuerdo de licencia. Transcurrido el periodo de tiempo, cuando la patente expira, cualquier persona o empresa podrá hacer uso de la tecnología de la patente sin la necesidad del consentimiento del titular.


Esta herramienta tan necesaria puede suponer un problema si la empresa que dispone de los derechos de explotación de una tecnología necesaria para la salud pública tiene una capacidad limitada de fabricación, distribución o explotación.

Para evitar estas situaciones, algunas leyes permiten a los gobiernos suspender el derecho de estas patentes en casos de primordial importancia para la salud pública o para la defensa nacional.

Suspensión temporal de patentes sobre vacunas

La decisión de la Administración del presidente estadounidense Joe Biden de apoyar en la Organización Mundial del Comercio (OMC) la suspensión temporal de las patentes de las vacunas contra el coronavirus mientras dure la pandemia, y la respuesta de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, indicando que Europa está abierta al debate son sin duda muy buenas noticias, porque parecen indicar que los países desarrollados están buscando soluciones ante la dramática situación que actualmente sufren países como la India y Brasil.

En cualquier caso, habrá que tener en cuenta que liberar las patentes, concediendo licencias obligatorias, no soluciona todos los problemas. Para fabricar las vacunas contra COVID-19 es necesario disponer del conocimiento de la tecnología base de la vacuna, además de las instalaciones apropiadas, así como las condiciones idóneas de fabricación y distribución de las mismas.


Recordemos que al principio de la pandemia España, México y otros países no disponían de instalaciones para la producción de vacunas humanas, y que se ha tenido que adecuar instalaciones de empresas productoras de vacunas para disponer de esta capacidad. Otra lección más aprendida de esta pandemia.

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*Javier Maira Vidal, responsable del Área de Estrategia Comercial e Internacionalización y químico, Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

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