La diputada federal de Morena, Rosa Alejandra Rodríguez Díaz de León, presentó una iniciativa para reformar la Ley Federal del Trabajo (LFT) y establecer un permiso laboral de tres días con goce de sueldo para las personas trabajadoras que enfrenten la muerte de un animal de compañía.
La propuesta busca modificar el artículo 132 de la LFT, que establece diversas obligaciones de los patrones, para incorporar este permiso entre las prestaciones laborales. De acuerdo con la iniciativa, las personas podrían ausentarse durante tres días laborales para afrontar el duelo por la pérdida de su mascota.
Para hacer válido el permiso, el trabajador tendría que acreditar el fallecimiento del animal mediante una constancia expedida por un médico veterinario zootecnista. El beneficio aplicaría cuando la mascota se encuentre bajo el cuidado de la persona trabajadora.
Rodríguez Díaz de León argumentó que los animales de compañía ocupan un lugar importante en numerosos hogares y que su muerte puede representar un proceso de duelo para sus propietarios.
La legisladora señaló que alrededor del 70 por ciento de los hogares en México cuenta con al menos una mascota.
¿Qué es un ‘duelo desautorizado’ y por qué se busca reconocerlo?
La iniciativa plantea que la pérdida de un animal de compañíaa puede generar efectos como tristeza, ansiedad, culpa, insomnio y dificultades para concentrarse, situaciones que podrían repercutir temporalmente en el desempeño laboral. El proyecto utiliza el concepto de “duelo desautorizado” para referirse a pérdidas que no siempre son reconocidas socialmente.
La propuesta busca que las personas trabajadoras puedan afrontar los primeros días de luto sin depender de una autorización especial de su empleador.
La legisladora también señala que existen experiencias internacionales, como las de Italia y Canadá, en las que se han comenzado a reconocer este tipo de circunstancias dentro de los marcos laborales.
Por ahora, el permiso por muerte de una mascota no es un derecho laboral vigente en México. La iniciativa deberá ser analizada por las comisiones correspondientes de la Cámara de Diputados y, en caso de obtener un dictamen favorable, tendría que ser discutida y votada por el pleno de San Lázaro.







