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Niñas y niños nacidos a través de maternidad subrogada registran graves efectos en su salud, alertan

El investigador de la Universidad de Navarra, Francisco Güell, alertó sobre riesgos de salud en bebés nacidos por fecundación in vitro.

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Malformaciones congénitas, prematuridad, bajo peso al nacer, mortalidad perinatal, parálisis cerebral, ciertos tipos de cáncer, alergias, diabetes, trastornos del lenguaje y trastorno del espectro autista, además de condiciones menos conocidas como el síndrome de Beckwith-Wiedemann, son algunos de los padecimientos cuyo riesgo aumenta en los niños nacidos por fecundación in vitro y otras técnicas de reproducción asistida utilizadas para la maternidad subrogada, advirtió el investigador de la Universidad de Navarra, Francisco Güell.

Durante el segundo día de trabajos de la IV Conferencia de la Declaración de Casa Blanca México 2026, que se llevó a cabo en la Universidad Panamericana, el especialista alertó además sobre un problema metodológico que, a su juicio, ha llevado a subestimar estas cifras: buena parte de la literatura científica trata la prematuridad, el bajo peso al nacer y los embarazos múltiples como variables externas al proceso, ajustando los análisis en función de ellas, cuando en realidad forman parte de la cadena causal derivada de la técnica —un ajuste que, dijo, reduce artificialmente la magnitud real del impacto en la salud infantil.

Respecto al nivel de afectación en la salud de los niños y niñas nacidos por maternidad subrogada o explotación reproductiva, el investigador español explicó que la evidencia disponible muestra una tendencia clara: entre más invasiva es la técnica empleada, mayor es el incremento del riesgo para la salud.

Ante académicos e investigadores de diversas naciones, especialistas en derecho, psicología, salud materna, embriología, así como estudiantes de la propia Universidad Panamericana, Francisco Güell planteó la urgencia de establecer un monitoreo sistemático de la salud de los niños nacidos mediante fecundación in vitro y otras técnicas de reproducción asistida, incluida la maternidad subrogada.

El especialista advirtió que solo un seguimiento riguroso —a corto, mediano y largo plazo— hará posible contar con mayor evidencia sólida sobre los daños que estos procedimientos pueden ocasionar tanto a la madre gestante como a la niña o el niño nacido, y con ello avanzar hacia la abolición internacional de la maternidad subrogada.

Puntualizó que las Técnicas de Reproducción Asistida, como la fecundación in vitro mediante procesos como la crioconservación o las técnicas con gametos frescos, entre otros, son el paso previo de la maternidad subrogada, así es que cuando se habla del problema de la explotación reproductiva se tiene que hacer un análisis integral y no ver solo la parte final que es el nacimiento de la niña o niño, sino investigar más sobre el origen de esa vida, por los riesgos que se han detectado.

Autor del libro “El último in vitro”, que citó en su exposición, Güell explicó que existe un vacío de información tanto entre la población general como en una parte del propio sector sanitario respecto a dos cuestiones centrales: la salud de los niños concebidos mediante estas técnicas y las tasas reales de éxito que ofrecen las clínicas de fertilidad.

Retomando la recomendación de Reem Alsalem, Relatora Especial de Naciones Unidas sobre la violencia contra las mujeres y las niñas, quien ayer planteó afinar la estrategia de cara a la abolición de la maternidad subrogada, Güell dijo que una transformación sustancial para la erradicación de la maternidad subrogada pasa por generar mayor información hacia la sociedad sobre el impacto adverso en la salud de las madres gestantes y de los niños nacidos mediante técnicas de reproducción asistida.

Su obra, dijo, es resultado de la revisión de cientos de estudios científicos y de un proyecto financiado por la Comisión Europea con 1.2 millones de euros, orientado a analizar la información que las clínicas de reproducción asistida proporcionan a sus pacientes en distintos países, entre ellos España.

El investigador detalló ante los asistentes que la evidencia disponible muestra una tendencia clara: entre más invasiva es la técnica empleada, mayor es el incremento del riesgo para la salud.

Durante su intervención, el conferencista atribuyó la falta de una síntesis clara y accesible sobre estos riesgos a cuatro factores: la dispersión de patologías entre procedimientos muy diversos, que diluye la percepción de gravedad; el desgaste emocional de neonatólogos, pediatras y especialistas en salud mental perinatal, quienes acompañan a las familias en procesos ya de por sí dolorosos; los conflictos de interés económicos y estructurales del sector de la fertilidad, que —dijo— dificultan reconocer abiertamente hallazgos que cuestionan su modelo de crecimiento; y el silencio de las propias familias, que con frecuencia ocultan haber recurrido a estas técnicas.

Frente a este panorama, Francisco Güell propuso ante los representantes de las delegaciones reunidas en la Universidad Panamericana que instituciones libres de conflictos de interés asuman la tarea de monitorear de manera sistemática la salud de los concebidos mediante técnicas de reproducción asistida y que se revisen a fondo los procesos de consentimiento informado.

Insistió en que, sin información veraz y completa sobre las probabilidades de pérdida gestacional, las tasas reales de éxito y los riesgos para la salud de la madre y del futuro hijo o hija, no puede hablarse de una decisión verdaderamente libre por parte de las parejas y mujeres que consideran recurrir a la maternidad subrogada.

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