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COVID y cáncer laboral, entre nuevas enfermedades de incapacidad laboral ante el IMSS

Se agrupan 52 enfermedades laborales; se agregan 3 enfermedades de la mujer y se cancelan 3 fracciones.

La secretaria del Trabajo y Previsión Social, Luisa Alcalde Luján presentó el proyecto de actualización de las Tablas de Enfermedades de Trabajo y la de Valuación de Incapacidades Permanentes, que tienen por objetivo establecer un marco legal renovado en el ámbito de la salud laboral.

Se dieron a conocer los principales cambios a las tablas, entre ellos la incorporación de 88 padecimientos laborales, incluyendo el COVID-19.

Se agrupan 52 enfermedades laborales; se agregan 3 enfermedades de la mujer y se cancelan 3 fracciones de la tabla del artículo 513 de la Ley Federal del Trabajo.

Con el documento, expresó Alcalde Luján, se da atención a un tema de justicia social para los trabajadores del país, que durante 52 años han mantenido un rezago en su adaptación a los cambios tecnológicos, científicos, de desarrollo industrial y laboral.

El trabajo se realizó con la participación de 50 especialistas en la materia del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS); peritos dictaminadores de la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje, y médicos que laboran en las empresas, asociados en las agrupaciones médicas de salud en el trabajo del país.

Dentro de la incorporación de las 88 enfermedades, detalló que el grupo de enfermedad que registró mayor aumento fue el de cáncer de origen laboral, al pasar de 4 a 30 padecimientos; las patologías infecciosas y parasitarias, las cuales pasaron de 21 a 41, entre las que destaca la enfermedad pandémica por COVID-19, y, por primera vez, se incorporan enfermedades de tipo psicosocial, derivadas del estrés de origen laboral, así como enfermedades del sistema digestivo, entre otras.

Por lo que se refiere a la Tabla de Valuación de las Incapacidades Permanentes, esta contiene la parte, aparato u órgano del cuerpo afectado; la secuela del accidente o enfermedad de trabajo, y el porcentaje de incapacidad que resulte aplicable por cada tipo de padecimiento, donde se concentran nuevos mecanismos de valuación para enfermedades como el VIH, los trastornos mentales, los cánceres de origen laboral, entre otros.