La empresa estadounidense Blue Origin prevé lanzar su cohete New Glenn “antes de que termine este año”, pese a la explosión registrada el jueves pasado durante una prueba en Florida, al asegurar que gran parte de la infraestructura crítica de la plataforma de lanzamiento sobrevivió sin daños significativos.
La compañía aeroespacial, fundada por Jeff Bezos, detalló que ya ha recuperado acceso a la plataforma del Complejo 36 de Cabo Cañaveral (Florida) y mantiene una investigación activa sobre la “anomalía” presentada durante una prueba de encendido.
¿Qué pasó en la explosión de un cohete de Blue Origin?
Según el director ejecutivo de la compañía, Dave Limp, varios de los componentes más importantes de la infraestructura sobrevivieron sin daños significativos.
Limp detalló -en X- que el complejo de almacenamiento de propelentes, incluidos los tanques de oxígeno líquido, hidrógeno líquido y gas natural licuado (LNG), se encuentran en buen estado, al igual que la torre de agua.
La compañía destacó que estos equipos tienen largos tiempos de fabricación, por lo que su conservación representa una ventaja para los planes de reconstrucción.
La estructura de soporte principal sí sufrió daños, aunque la empresa aseguró que podrá ser reparada en el lugar sin necesidad de ser desmontada y reemplazada.
El directivo también indicó que el propulsor denominado “Never Tell Me The Odds” y tres etapas superiores GS-2 almacenadas en las instalaciones de integración parecen haber resultado intactas.
Limp descartó “algunas especulaciones” sobre una transición hacia una configuración del cohete.
Explicó que la producción de la distribución actual de siete motores en la primera etapa y dos en la segunda continúa según lo previsto y que los vehículos fabricados serán almacenados para futuros lanzamientos.
“La fabricación en serie de la configuración 7x2 avanza bien y continuaremos con ese plan al ritmo previsto, almacenando las etapas para su uso posterior”, subrayó Limp.
Blue Origin descarta usaer un nuevo transportador-elevador para el cohete
Blue Origin también confirmó que abandonará definitivamente los planes de utilizar un nuevo transportador-elevador para el cohete. La empresa ya trabajaba en una alternativa de integración vertical antes del accidente y ahora avanzará directamente hacia ese sistema.
Mientras continúan las labores de limpieza de la plataforma, la compañía advirtió que fragmentos generados por la explosión podrían llegar a las costas cercanas durante los próximos días o semanas.
En ese sentido, Blue Origin pidió al público no tocar ni acercarse a ningún resto que pudiera aparecer, por motivos de seguridad.
Blue Origin quiere volver a intentar prueba pese a explosión
Pese a los daños sufridos en la instalación, la empresa reiteró que mantiene el objetivo de volver a lanzar el New Glenn antes de finalizar el año.
El despegue inicial, que estaba programado para este jueves, tenía previsto situar 48 satélites de Amazon en la órbita baja terrestre, en el marco del proyecto Kuiper con el que el gigante del comercio electrónico desea proporcionar internet de alta velocidad a cualquier parte del planeta y competir con Starlink, de SpaceX, la compañía de Elon Musk.
Este iba a ser el mayor despliegue de Amazon hasta el momento, que tiene cerradas más de una decena de lanzamientos con Blue Origin, para formar una constelación de más de 3 mil 200 satélites.
Como el jueves pasado se iba a hacer una prueba, los satélites no estaban a bordo del cohete que explotó.






