Mis Finanzas y Coaching

¿Tu empresa gana o trasciende?

La filosofía Ubuntu propone que el éxito empresarial no depende únicamente del fundador, sino del valor que una organización genera para clientes.

“Yo soy porque nosotros somos”. Con esa frase, Óscar Ibarra resumió la filosofía Ubuntu aplicada a la empresa. Su planteamiento parece sencillo, pero cuestiona la práctica común de creer que el empresario avanza solo, cuando toda empresa vive gracias al ecosistema que la sostiene.

Ibarra es autor del libro “Hacer Dinero o Hacer Empresa. Cómo construir un negocio que trascienda”, publicado por Editorial LID y tuvimos la oportunidad de conversar en el podcast Dinero y Felicidad. Plantea que la empresa debe verse como un ecosistema en donde interactúan clientes, empleados, proveedores, comunidad, gobierno y familia formando parte de una misma red. Considerarlos amplía la mirada del empresario y permite construir valor más allá del resultado inmediato.

La reflexión es relevante para las empresas familiares, tan presentes en la economía mexicana. Muchas nacen del esfuerzo y el carácter de un fundador que aprende a vender, negociar, resistir crisis y cuidar clientes. Con el tiempo, construye algo más grande que un negocio: una forma de entender el trabajo y la responsabilidad.

Este enfoque no está reservado para grandes corporativos. Puede ser más accesible en pequeñas y medianas empresas, porque tienen menos engranes y una relación directa entre fundador, equipo, clientes y proveedores. En una pyme, el propósito baja pronto a la atención al cliente y a la forma de pagar, contratar, vender y resolver conflictos.

Tomar en cuenta a los stakeholders no significa perder rentabilidad ni convertir la empresa en una organización asistencial. Implica reconocer que el negocio forma parte de una red. Si exprimes proveedores, desconectas empleados, reduces valor al cliente y la comunidad solo observa prosperidad privada, el modelo se desgasta.

Cuando las partes involucradas encuentran una razón para comprometerse, la empresa deja de ser el carro que jala solo el empresario. La gente trabaja por su sueldo, pero también puede hacerlo por una causa que le dé dirección. Cuando conecta con el propósito, la quincena sigue importando, aunque no sea el único motivo para levantarse.

La conversación también toca una crítica al mundo empresarial actual. En nombre del margen, muchas organizaciones han sacrificado mantenimiento, servicio, calidad humana y sentido de pertenencia. Algunas convirtieron la eficiencia en vigilancia, la automatización en deshumanización y la rentabilidad en excusa. Ese camino puede dar buenos números, pero debilita su legitimidad social.

Por eso la propuesta de Ibarra tiene una dimensión empresarial y social. Una empresa que integra a sus stakeholders se protege a sí misma, porque fortalece confianza, compromiso y continuidad. Sigue generando riqueza, pero entiende que su permanencia depende de crear valor para quienes participan en su ecosistema.

La filosofía Ubuntu resume esta visión. En la empresa, invita a mirar más allá del dueño, del balance y del resultado trimestral. Una organización trasciende cuando su propósito es compartido, sus decisiones tienen coherencia y su éxito puede sentirse también en quienes la hacen posible.

Tal vez la gran lección es que una empresa trasciende cuando deja de depender solo del fundador y logra que su propósito viva en otros. Hacer dinero es indispensable; construir sentido permite permanecer. Escucha la entrevista completa en el podcast Dinero y Felicidad.

Y tú, ¿has practicado alguna vez la filosofía Ubuntu: “yo soy porque nosotros somos”? Coméntame en LinkedIn.

Alberto Tovar

Alberto Tovar

Economista, especializado en negocios y finanzas personales; certificado como coach de vida y equipos. Actualmente es el Director Regional de la Zona Norte de El Financiero. Ofrece conferencias, consultoría y coaching a organizaciones diversas.

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