El presidente Donald Trump dijo que Estados Unidos trabajará con la vicepresidenta venezolana Delcy Rodríguez para avanzar hacia un gobierno elegido democráticamente tras la captura de Nicolás Maduro en la madrugada del sábado 3 de enero, aunque hasta ahora ella y otros líderes del régimen se han mostrado poco cooperativos.
El secretario de Estado, Marco Rubio, mantuvo una larga conversación con Rodríguez y ella aceptó ayudar, dijo Trump durante una conferencia de prensa en Palm Beach, Florida. Afirmó además que ya había sido juramentada como presidenta para suceder a Maduro. “Básicamente, está dispuesta a hacer lo que creemos necesario para que Venezuela vuelva a ser grande, es muy simple”, señaló.
Vicepresidenta exige liberación de Maduro
Minutos después, en una aparición en la televisión estatal rodeada de altos mandos militares, Rodríguez pidió el regreso de Maduro desde su custodia en Estados Unidos, calificó su captura como “bárbara” y un “secuestro”, y afirmó que Maduro es el único presidente del país.
Si Rodríguez fuera una socia dispuesta a colaborar, podría ayudar a Estados Unidos a facilitar una transición manteniendo la estabilidad a través de las instituciones actuales en Venezuela. Sin embargo, su larga lealtad a Maduro probablemente genere dudas sobre si está dispuesta a ceder el poder y sobre si Estados Unidos está realmente comprometido con un cambio de régimen en el país sudamericano.

Rodríguez no respondió a las solicitudes de comentarios. En televisión, dijo que la Asamblea Nacional estaba preparando un decreto de emergencia, lo que podría dar pistas sobre cómo planea operar el gobierno sin Maduro. También afirmó que Venezuela aún podría mantener “relaciones respetuosas”, lo que quizá ofrezca una vía hacia una distensión con Estados Unidos.
Rodríguez es considerada por muchos como la persona más poderosa del país después de Maduro. Es una de sus aliadas más cercanas, ascendió en distintos cargos como ministra de Información y de Relaciones Exteriores, y fue nombrada ministra de Petróleo en 2024 tras la disputada elección presidencial.
¿Qué hará Donald Trump con Venezuela?
Trump no se comprometió a enviar tropas estadounidenses para ayudar en una transición y se limitó a decir que su gobierno ayudaría a garantizar que la infraestructura petrolera sea protegida y mejorada. Descartó la idea de instalar a la líder opositora María Corina Machado, a quien calificó como una “mujer agradable” que no cuenta con el respaldo del pueblo venezolano.
Los comentarios de Trump contrastaron con el tono desafiante de los funcionarios del gobierno venezolano durante la mañana del sábado. La televisión estatal alternó imágenes de archivo de Maduro llamando a la paz “con dignidad” con mensajes de apoyo de aliados internacionales y declaraciones de líderes militares y civiles regionales que rechazaron lo que describieron como un ataque contra el país. Los funcionarios insistieron reiteradamente en que Venezuela permanecía en calma, prometieron lealtad a Maduro y a su agenda socialista, y exigieron pruebas de que seguía con vida.
“Hicimos un juramento de lealtad hace muchos años, y hoy más que nunca lo defenderemos de manera firme y completa”, dijo una persona identificada en la televisión estatal como funcionario del estado Yaracuy. Dirigiéndose a una multitud de soldados y civiles, preguntó: “¿Cómo está la moral?”. La multitud respondió al unísono: “Alta. Viva Nicolás Maduro”.
Trump dijo que las Fuerzas Armadas tendrían que alinearse.
“Todas las figuras políticas y militares en Venezuela deben entender que lo que le pasó a Maduro les puede pasar a ellos, y les pasará” si no son “justos” con el pueblo venezolano, afirmó.
Rodríguez habló el sábado con el canciller ruso, Serguéi Lavrov, cuyo país se encuentra entre los aliados de Venezuela que condenaron la captura de Maduro por parte de fuerzas estadounidenses.
¿Quién es Delcy Rodríguez?
Rodríguez, de 56 años, ha desempeñado un papel clave en la planificación presupuestaria del país y lideró gestiones diplomáticas para consolidar alianzas con algunos de los principales socios de Venezuela, entre ellos China y Rusia. Recientemente, presionó a China para que aumentara sus compras de petróleo venezolano y suministrara diluyentes necesarios para mantener los envíos en medio de las sanciones de EU.
Inició su carrera política bajo el entonces presidente Hugo Chávez tras graduarse como abogada en la Universidad Central de Venezuela. Su padre, Jorge Antonio Rodríguez, fue una figura destacada de la izquierda radical venezolana en las décadas de 1960 y 1970 y fundador de un partido marxista. Murió en 1976 durante un interrogatorio en prisión, tras ser torturado por fuerzas de seguridad del Estado, un hecho que se convirtió en un elemento central del relato político de Delcy Rodríguez.
Quienes trabajaron junto a Rodríguez suelen destacar sus extensas jornadas laborales. El propio Maduro dijo recientemente que ella respondía mensajes hasta altas horas de la noche y de la madrugada.
Jorge Rodríguez, el aliado leal
Su hermano, Jorge Rodríguez, es otra figura clave del régimen, presidente de la Asamblea Nacional y uno de los asesores más cercanos de Maduro. El psiquiatra de 60 años se involucró en política durante la universidad, donde fue dirigente estudiantil, y luego pasó a ocupar cargos dentro del gobierno.
Aliado leal de Chávez y luego de Maduro, ocupó varios puestos de alto perfil, entre ellos vicepresidente, ministro de Comunicación y presidente del organismo electoral. También actuó como negociador del gobierno de Maduro en varias rondas de conversaciones con EU y con la oposición.

Pese a su rol de mediador, Rodríguez es conocido por su temperamento explosivo, con ataques verbales en el Congreso y amenazas públicas contra miembros de la oposición. Es el único integrante del círculo íntimo de Maduro que no se expresó públicamente desde que el presidente fue capturado por EU.
Jorge Rodríguez sería una figura central para garantizar la continuidad y la unidad política dentro del partido gobernante. Fue reelegido legislador en mayo de 2025 y se esperaba que asumiera su banca el 5 de enero.
El papel de Vladimir Padrino
En medio de rumores de que su casa había sido atacada y de que había muerto, el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, de 62 años, fue el primer alto funcionario en aparecer en un video en redes sociales, más de tres horas después de los primeros ataques. En el mensaje, pidió calma a los venezolanos, respaldó la declaración del estado de emergencia de Maduro y dijo que se activarían medidas de defensa nacional para restablecer el orden y la estabilidad.
Padrino es ministro de Defensa desde octubre de 2014, lo que lo convierte en uno de los funcionarios con más tiempo en el cargo. Fue designado en un período de alta tensión, marcado por protestas masivas contra el gobierno, cuando Maduro buscaba reforzar el control sobre las Fuerzas Armadas y asegurar la lealtad en los niveles más altos. Oficial de carrera formado en el sistema militar tradicional de Venezuela, era visto como una figura capaz de mantener cohesionadas a las Fuerzas Armadas.

Durante su gestión, las Fuerzas Armadas han asumido funciones mucho más amplias que la defensa nacional. Ahora supervisa sectores clave de la economía, como la distribución de alimentos, los puertos, la minería y la logística vinculada al petróleo. Esta expansión ató a los altos mandos de manera más directa a la supervivencia del gobierno, dándoles un interés directo en mantener el sistema político actual.
Padrino ha respaldado a Maduro en momentos críticos de agitación, incluidas las protestas de 2017, o en 2019, con el reconocimiento internacional de Juan Guaidó como presidente interino, además de reiterados informes de malestar dentro de las Fuerzas Armadas. Fue sancionado por EU y otros gobiernos, que lo acusan de sostener un régimen autoritario, violaciones a los derechos humanos y corrupción. EU ofrece una recompensa de 15 millones de dólares por información que conduzca a su captura.
Diosdado Cabello, chavista desde el intento golpista
El ministro del Interior de Venezuela, Diosdado Cabello, también apareció en la televisión estatal durante la madrugada del sábado para pedir calma y reclamar atención internacional sobre lo que calificó como ataques contra zonas habitadas por civiles.
“Lo que ellos intentaron con las bombas y los misiles, lo lograron parcialmente”, dijo, y se preguntó si la comunidad internacional “va a ser cómplice de esa masacre”.
Diosdado Cabello, de 62 años, es el hombre fuerte del partido socialista gobernante, con control sobre militantes y seguidores en todo el país, además de dirigir prisiones, fuerzas policiales y organismos de inteligencia, que según Naciones Unidas facilitaron crímenes de lesa humanidad.

Como teniente del Ejército, Cabello integró el grupo de jóvenes oficiales liderados por Chávez que protagonizó un intento de golpe de Estado en 1992. Tras la llegada de Chávez al poder, fue designado en cargos clave, entre ellos ministro de Vivienda y Telecomunicaciones, presidente de la Asamblea Nacional y gobernador del estado de Miranda.
Cabello fue una figura central en el avance de los controles del gobierno sobre la prensa y en la persecución de políticos, periodistas y activistas de derechos humanos. EU lo acusó de narcotráfico y terrorismo en 2018. Está imputado en una causa federal en el Distrito Sur de Nueva York por conspiración para cometer narcoterrorismo. En 2025, el Departamento de Estado anunció que elevaría a hasta 25 millones de dólares la recompensa por información que permita su captura.







