WASHINGTON, D.C.- El presidente Joe Biden y el Partido Demócrata se perfilaban anoche a un descalabro político mayor en el crucial estado de Virginia, conurbado con la capital estadounidense, Washington, DC.
El candidato demócrata a la gubernatura, Terry McAuliffe, un ahijado político de la dinastía Clinton, se encontraba en desventaja ante el republicano Glenn Youngkin, en lo que podría ser una anticipo de las elecciones legislativas de 2022 y de los comicios presidenciales de 2024.
Con 94 por ciento de los votos computados, McAuliffe acumulaba el 48.2 por ciento de los votos, frente al 51.2 por ciento para el republicano Glenn Youngkin.
La posible derrota de los demócratas, que no habían perdido una elección estatal desde 2009, fue vista como un voto de desconfianza contra Joe Biden, toda vez que la popularidad del candidato demócrata estuvo sincronizada con el desempeño presidencial durante los últimos meses.
Aunque Biden ganó el estado de Virginia con 10 puntos porcentuales en 2020, el deterioro reciente de su popularidad afectó las posibilidades electorales de McAuliffe, quien pasó de ser en las últimas semanas un claro favorito a un candidato en problemas.
Una de las pocas esperanzas de los demócratas era la posibilidad de que un alto número de votos por correo fueron sufragados por militantes de su partido, por lo que su expectativa es que puedan alterar el resultado.
Sin embargo, con base en las encuestas de salida de urnas, los votantes de Virginia indicaron que la agenda política de McAuliffe fue demasiado liberal ideológicamente, mientras que las propuestas del candidato republicano estuvieron más centradas en temas domésticos.
Aun cuando el candidato republicano fue endosado tempranamente por el expresidente Donald Trump, su campaña buscó sumar el apoyo de sectores que habían abandonado al expresidente estadounidense, incluidos los electores suburbanos, moderados e independientes.
Si se materializa la derrota de los demócratas en el estado de Virginia, expertos creen que podría prefigurar la pérdida de sus mayorías en la Cámara de Representantes y en el Senado en el próximo año, y estar en serios problemas para disputar la presidencia en 2024, donde Biden podría enfrentar a Trump.




