La industria del lujo está modificando sus reglas de negocio. El crecimiento ya no depende únicamente de vender productos exclusivos, sino de construir experiencias capaces de justificar su valor ante consumidores más informados, selectivos y atentos a factores como bienestar, autenticidad, pertenencia y propósito.
Este cambio fue uno de los principales temas de LuxuryLab Global 2026, que celebró su decimoquinta edición los días 7 y 8 de septiembre, bajo el concepto “Next-Gen: 15 Years of Shaping the Future of Luxury”. El encuentro reunió a representantes de sectores como turismo, hospitalidad, movilidad, belleza, real estate, tecnología, arquitectura y consumo.

Uno de los datos que dimensiona esta transformación fue presentado por Boston Consulting Group (BCG): alrededor de 62 por ciento del gasto global en lujo ya corresponde a experiencias. Además, la consultora proyectó un crecimiento anual de entre 4 y 5 por ciento para el sector, mientras cerca de 70 por ciento de los consumidores que cambian de marca identifican una falta de correspondencia entre precio y valor percibido.
Para las empresas, el mensaje implica revisar la ecuación tradicional entre precio, exclusividad y producto. Viajes, gastronomía, wellness, arte y hospitalidad ganan espacio en el presupuesto de los consumidores, mientras que el tiempo, la salud y la longevidad adquieren relevancia como atributos asociados al nuevo concepto de riqueza.

“El lujo ya no se trata solamente de lo que poseemos, sino de cómo queremos vivir”, fue una de las ideas planteadas durante el encuentro por Fflur Roberts, Head of Luxury Goods de Euromonitor International. La agenda oficial del foro incluyó precisamente el análisis de cómo las distintas generaciones están modificando las reglas del consumo.
La tecnología representa otra variable estratégica. La inteligencia artificial puede acelerar procesos, generar contenidos, personalizar recomendaciones y reducir fricciones en la relación con el consumidor. Sin embargo, las conversaciones de LuxuryLab Global plantearon que su expansión también elevará el valor de capacidades difíciles de automatizar, como creatividad, empatía, cultura, servicio y construcción de comunidad.
En este escenario, las marcas enfrentan además una transformación en sus indicadores. Javier Esteban Carrascón, Managing Director de Condé Nast México & LATAM, señaló durante el encuentro la necesidad de pasar de una lógica centrada únicamente en la conversión hacia otra basada en la relación con el consumidor. La agenda oficial también incluyó sesiones sobre movilidad, hospitalidad, real estate, inteligencia artificial y longevidad, reflejando la amplitud de industrias que participan en esta evolución.
El cambio también alcanza a los destinos. VisitMalta y San Miguel de Allende fueron reconocidos durante esta edición, mientras que sus propuestas fueron vinculadas con patrimonio, cultura, gastronomía, identidad y generación de experiencias. El turismo de alto valor, por tanto, comienza a competir menos por infraestructura aislada y más por la capacidad de construir vínculos emocionales con los visitantes.
En paralelo, la sostenibilidad avanza hacia modelos de impacto medible. La participación de Saving Our Sharks Foundation incorporó a la agenda empresarial conceptos como conservación, regeneración y generación de valor ambiental y social.
Después de 15 años, LuxuryLab Global deja sobre la mesa una transformación que impacta directamente la estrategia de las empresas: el consumidor no está dejando de buscar exclusividad, sino redefiniendo aquello que considera exclusivo. Para las marcas, la oportunidad estará en demostrar valor, personalizar experiencias y utilizar la tecnología como herramienta para fortalecer —y no sustituir— la relación humana.
El próximo encuentro de LuxuryLab Global será el 16 de marzo de 2027 en Rosewood São Paulo, con la edición Brasil 2027.




