Mientras buena parte de la conversación sobre pagos sigue enfocada en wallets, códigos QR o contactless, los fabricantes de tecnología financiera ya están mirando el siguiente paso: convertir la terminal de pago en el centro operativo del comercio.
La apuesta de Ingenico es que el verdadero valor del punto de venta dejará de medirse por la cantidad de transacciones que procesa y comenzará a hacerlo por la información, los servicios y las experiencias que puede generar para comercios, bancos y consumidores.
Bajo esa visión, la compañía reunió a especialistas del sector financiero durante el panel “Del POS al ecosistema financiero: la nueva capa inteligente del comercio”, en el evento Open Finance 2050, donde expuso cómo la evolución del hardware, el software y la inteligencia artificial está redefiniendo el papel de las terminales de pago.
Para Diego Velasco, Global Go-to-Market Lead LATAM de Ingenico, la transformación ya está ocurriendo y va mucho más allá de modernizar un dispositivo de cobro, pues “hoy las terminales se encaminan a convertirse en parte de la experiencia. Ya no es solamente un tema de cobro, es qué más quieres transmitir desde la terminal.”
“Hace algunos años se pensaba que las terminales iban a desaparecer, pero hoy toman relevancia como un dispositivo que se convierte en parte crucial de la experiencia de compra de los clientes”.
Del punto de venta al centro de operaciones
Durante años, una terminal cumplía una sola función, aceptar pagos. Hoy, gracias a plataformas abiertas como Android, estos equipos pueden ejecutar aplicaciones, conectarse con sistemas de inventario, administrar programas de lealtad, dividir cuentas en restaurantes, operar como comanderas o incluso habilitar catálogos digitales para ventas omnicanal.
Para Héctor Meza, director general de Ingenico México, el cambio comenzó con la tecnología, pero terminó transformando la forma en que la industria concibe el punto de venta:
“Todo empezó con un cambio de tecnología, pero realmente fue un cambio de mentalidad. Antes solamente pasábamos la tarjeta y capturábamos el NIP, hoy pensamos qué más podemos hacer con la terminal y cómo empezar a sacarle valor a todo lo que la tecnología nos permite”, explicó.
Esa evolución, añadió, abrió la puerta para que desarrolladores externos construyan soluciones sobre una plataforma estándar, acelerando la innovación para distintos sectores del comercio.
En este sentido, Ernesto Borbón, director de Soluciones de Pago de Banco del Bajío, señaló que el cambio implica dejar de ver la terminal únicamente como un dispositivo para cobrar: “Tenemos que dejar de pensar en la terminal como un medio de pago, sino como un medio de experiencias. No es solamente la experiencia al momento de pagar, es qué información puedo tener, cómo puedo tener estadísticas, cómo puedo conocer las tendencias de mis clientes y qué más puedo hacer con un dispositivo de ese tamaño”.
Uno de los principales mensajes del panel fue que el futuro de la industria no dependerá únicamente de procesar pagos más rápidos, sino de aprovechar los datos que se generan durante cada transacción.
Las terminales comienzan a convertirse en herramientas capaces de identificar patrones de consumo, fortalecer la seguridad, personalizar promociones e incluso alimentar modelos de inteligencia artificial que permitan ofrecer mejores servicios.
“La inteligencia artificial se alimenta de los datos que nosotros generamos. El reto ya no es automatizar procesos, sino aprender de esos datos para ofrecer mejores servicios, fortalecer la seguridad y construir experiencias mucho más personalizadas”, señaló Diego Velasco.
Héctor Meza explicó que la inteligencia del ecosistema ya no reside únicamente en el dispositivo, sino en la interacción que genera con consumidores, comercios e instituciones financieras. “La terminal ya no es solamente un medio de pago; es un medio de experiencias. Puede reconocer al cliente, activar programas de lealtad, ofrecer promociones y convertirse en un punto donde empieza a generarse información valiosa para el negocio”, comentó.
Tecnología que debe generar valor
Los directivos coincidieron en que la adopción de nuevas terminales sólo tiene sentido cuando representa un beneficio tangible para el comercio. Más allá del diseño o del hardware, el retorno de inversión proviene de la capacidad para simplificar procesos, reducir costos operativos y mejorar la experiencia del consumidor.
“Si la tecnología no se aplica para buscar eficiencias, solamente estás gastando más. El valor aparece cuando ayuda a vender más, simplificar procesos y mejorar la experiencia del cliente”, afirmó Velasco.
En esa lógica, la conversación ya no gira únicamente alrededor de la tasa de descuento o la velocidad de autorización, sino del costo total de operación y de las nuevas oportunidades de negocio que puede habilitar una plataforma inteligente.
Los especialistas coincidieron en que el futuro no estará dominado por un solo método de pago, sino por un ecosistema híbrido donde convivirán efectivo, tarjetas, pagos sin contacto, billeteras digitales, QR y nuevas tecnologías de autenticación.
Para Ingenico, el reto será que toda esa diversidad pueda gestionarse desde una sola plataforma, sin importar el canal que elija el consumidor. Por su parte, Borbón consideró que el futuro estará marcado por plataformas capaces de integrar múltiples funciones sin incrementar la complejidad para los negocios.
Finalmente, Héctor Meza concluyó que “cada vez pagaremos menos con la tarjeta física y más con otros dispositivos, pero la terminal seguirá siendo estratégica porque será el punto donde converjan todas esas experiencias”.




