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‘Mi tía inventó los molletes’, dice Yordi Rosado; este es el origen del platillo mexicano

Yordi Rosado cuenta que su tía es la persona que inventó los molletes, ¿qué tan antiguo es este platillo?

Mi tía inventó los molletes”, comentó el conductor Yordi Rosado mientras conversaba con las integrantes de la agrupación Pandora en su canal de YouTube.

De acuerdo con la historia que le contaba su abuela al actor, todo sucedió cuando su tía trabajaba en el Sanborns de la Casa de los Azulejos, uno de los restaurantes más antiguos de la Ciudad de México, y un día, en su hora de comida tomó un bolillo, lo partió, agregó frijoles y estaba almorzando cuando un comensal la vio, así que le dijo “quiero lo mismo que está comiendo... pero póngale queso”.

“Así empezaron a hacer los molletes, pero todo el mundo se burla de mí, pero no me parece algo tan extraño”, agregó Rosado, quien se ha vuelto popular por sus entrevistas a celebridades en la plataforma de videos.

Ese bolillo o telera partido por la mitad, con frijoles refritos y queso, gratinado y crujiente, a veces con chorizo, servidos con pico de gallo u otras salsas, es uno de los desayunos o cenas más populares en el centro del México, uno de los platos que por su practicidad abundan en las cafeterías, pero ¿qué tan antiguo es?

¿Cuál es el origen de los molletes?

Los molletes se suman a esa lista de platillos que tienen como ingrediente extra leyendas e historias familiares sobre un supuesto creador, al igual que los chiles en nogada para Agustín de Iturbide, los pambazos en honor a la emperatriz Carlota, o el emparedado inventado por el conde de Sándwich.

Molletes: un tipo de pan antiguo

En principio, la palabra mollete ya aparecía en el Diccionario de Autoridades de 1734, aunque en una versión distinta: “Bodígo de pan redondo y pequeño, por lo regular blanco y de regalo”, del latÍn Panis mnollior.

En el siglo XIX, en el territorio mexicano ya aparecía la palabra en los recetarios. En el Cocinero Mexicano de 1845 era descrito de dos maneras: primero como un pan común “que con nombre de mollete por su forma particular se fabrica en las panaderías para surtir cafés; ese abunda en todas partes y se puede comprar a la hora que se quiera”.

También se explica que había otro tipo de “mollete fino”: “un bodigo de pan redondo y pequeño, blanco u amarillo, según los ingredientes que se mezclan a la masa, sabroso y de regalo, digno por lo mismo a presentarse en una mesa decente”.

Se mencionaban ingredientes como mantequilla, huevo y leche para hacer esos panes dulces, pero aún nada de los frijolitos.

De hecho, cronistas como Antonio García Cubas en El libro de mis recuerdos (1904) o Guillermo Prieto en Memorias de mis tiempos 1828 a 1840 hablan de la venta de molletes con mantequilla en cafeterías, acompañados de café con leche.

De acuerdo con un artículo del investigador Alberto Peralta de Legarreta, la primera vez que aparece de forma impresa un mollete con frijoles es en 1874, pero de una forma muy distinta a la actual: La Cocinera Poblana menciona una receta de ‘Molletes de frijol blanco’, el cual tenía ingredientes como canela, pimienta, manteca, huevo y vino.

Peralta expone que a principios del siglo XX seguían siendo dulces, incluso hacia 1917, en los tiempos del recién inaugurado el Sanborns de los Azulejos. No aparecieron con frijoles y pico de gallo ni siquiera en la Revolución Mexicana, ni son nombrados como platillo salado en los recetarios de mediados del siglo XX.

¿Cuándo comenzaron a hacerse molletes con frijoles?

Según el artículo de Peralta, es posible que comenzaran a hacerse en la versión actual cuando los estudiantes de preparatoria y universidad iban a charlar a las cafeterías de moda, “Vips, Linys o Dennys y más tardíamente Sanborns y Toks”.

“Tal vez fueron aquellas reuniones de jóvenes ‘de pinta’, tan poco lucrativas para esos restaurantes, las que inspiraron en los empresarios la idea de crear desayunos universitarios con bajísimos costos de producción, pero con redituables márgenes de ganancia”, describe.

Cabe destacar, además, que los frijoles refritos, ingrediente esencial de su preparación, se volvieron muy populares en los cafés de chinos de la Ciudad de México, ya eran parte de los desayunos económicos con huevo en la primera mitad del siglo XX, vendían café con leche y pan dulce, aptos para los bolsillos estudiantiles.

Es hasta las décadas de 1960 y 1970 cuando por fin aparecieron molletes con frijoles, queso y pico de gallo, cuenta Peralta.

“El consumo de esos desayunos no sólo cautivó un mercado potencial con miles de clientes jóvenes, sino que permitió que los molletes se volvieran populares casi de inmediato y pronto fueran reproducidos también en los hogares... A veces no es necesario buscar en el pasado lejano comidas que vemos como ancestrales ni importa si fueron consumidas por algún personaje notable. Lo que comemos es siempre respuesta a nuestras necesidades”.

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