El fracaso comercial de los tanques translúcidos
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El fracaso comercial de los tanques translúcidos

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El fracaso comercial de los tanques translúcidos

13/02/2013
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Esther Arzate
 
En un par de meses se cumplirán 5 años de que se empezaron a comercializar en México tanques translúcidos para almacenar gas Licuado de Petróleo (LP), pero es un negocio que no prosperó por la baja rentabilidad, el alto precio de los cilindros y el desinterés de los principales distribuidores de ese combustible.
 
En 2008 la Secretaría de Energía (Sener) quería que México pasara a un estándar internacional al utilizar cilindros de gas con capacidad para 10 kilogramos elaborados con un material plástico denominado composite, el cual es translúcido, lo que significa que permite ver el combustible, es resistente a los golpes y no explota.
 
La dependencia y Gauss Energía, la única empresa que obtuvo permisos para la comercialización de esos cilindros, consideraban que los tanques plásticos serían una seria competencia para los cilindros de acero que se comercializan en todo el país.
 
Héctor Olea, presidente de Gauss Energía, pretendía comercializar 100,000 cilindros translúcidos hacia el quinto año, pero no fue así: en lugar de aumentar sus puntos de venta los recortó; hoy sólo tiene tres sitios, dos en gasolineras en Atizapán y Lomas de Santa Fe y uno en la tienda SuperISSSTE, sucursal Vértiz. En el resto del país la iniciativa no prosperó.
 
Distribución
 
En 2008 los tanques se comercializaban en tiendas Walmart y Comercial Mexicana en municipios como Ecatepec, Nezahualcóyotl, Chalco y los Reyes La Paz, del Estado de México, de las delegaciones Gustavo A. Madero y Tláhuac, así como en la carretera México-Pachuca.
 
Esos puntos de venta fueron retirados porque Gauss consideró que los mejores sitios para la distribución eran las gasolineras, pues tienen espacios disponibles y ofrecen la ventaja de que mientras se carga gasolina, los clientes pueden surtir el cilindro de gas LP.
 
Sin embargo, la empresa no pudo concretar un convenio con las asociaciones de empresarios gasolineros para lograr extender la distribución a todo el país.
 
El director de la Asociación de Distribuciones de Gas LP del Interior, Víctor Figueroa, consideró que el modelo de negocio de esos cilindros fracasó porque en la cadena de comercialización se creó un nuevo eslabón (el distribuidor que opera en tiendas comerciales o establecimientos), pero no se previó una comisión por ventas.
 
El IMSS, el ISSSTE, Oxxo, Coppel y la Organización Nacional de Expendedores de Petróleo (Onexpo) tuvieron interés de participar en la distribución de los tanques, pero no avanzaron en la solicitud de permisos.
 
El precio del cilindro también inhibió la penetración de ese producto porque un tanque de acero con capacidad de 10 kilos cuesta 350 pesos en promedio y el de plástico tiene un precio de aproximadamente 1,300 pesos. Es un costo excesivo si se considera que esos tanques son utilizados principalmente por personas de escasos recursos económicos que carecen de dinero para adquirir cilindros de más capacidad (20, 30 o 45 kilogramos), expuso el representante de los distribuidores.
 
Recursos
 
Por separado, el director de la Asociación Mexicana de Distribuidores de Gas Licuado de Petróleo y Empresas Conexas (Amexgas), Octavio Pérez, indicó que el reglamento de gas LP publicado en 2007 por la Sener creó un nuevo canal para la distribución de gas LP para que establecimientos o cadenas comerciales pudieran expender los cilindros portátiles de composite.
 
Los permisionarios también tenían la opción de ofrecer esos tanques, pero la autoridad no les ajustó la comisión que reciben por ventas, así que no tenían recursos para reponer el parque de cilindros de acero ni para invertir en la adquisición de los nuevos tanques plásticos, finalizó.