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Volatilidad financiera por Ómicron puede ser mayor en las próximas dos semanas

Los mercados accionarios podrían caer aún más, prevé Peter Berezin, estratega global en jefe de BCA Research.

El destino de los mercados globales ahora depende, al menos en parte, de que los laboratorios de todo el mundo investiguen sobre la variante Ómicron del SARS-CoV-2, lo que podría dejar a inversores con semanas de incertidumbre a la espera de respuestas.

La variante detectada en África es descrita como muy preocupante y ya ha dado lugar a prohibiciones de viajes internacionales.

Científicos analizan si puede evadir las vacunas y cómo sus síntomas difieren de las cepas actuales. El fabricante de vacunas BioNTech espera los primeros datos dentro de dos semanas, hallazgos iniciales que ayudarán a determinar si se avecina un susto pasajero o un impacto mayor para la reapertura económica mundial.

El viernes, los inversores temerosos huyeron de las acciones en el todo el mundo y acudieron en masa a activos más seguros, como los bonos soberanos, a medida que aumentaba la volatilidad.

La ventana para que surja más claridad sobre Ómicron puede ser de dos a ocho semanas, durante las cuales la demanda de activos más riesgosos podría verse afectada, según estrategas de Citigroup, incluidos Jamie Fahy y Yasmin Younes.

“Como mínimo, la volatilidad será mayor en las próximas dos semanas”, dijo Peter Berezin, estratega global en jefe de BCA Research.

Agregó que las acciones podrían caer aún más, pero una caída de más de 10 por ciento es una oportunidad de compra.

El viernes, las acciones globales cayeron a su nivel más bajo desde mediados de octubre, el petróleo perdió 13 por ciento y el rendimiento de los bonos del Tesoro de Estados Unidos a 10 años cayó más desde los primeros meses de la pandemia.

Además, el Bitcoin, la criptomoneda más grande del mundo, perdió 20% desde el récord alcanzado el 10 de noviembre.

Operadores redujeron las apuestas a una política monetaria más estricta para combatir la inflación, que había sido el tema dominante en medio de las expectativas de que lo peor de la pandemia había pasado. Sin embargo, lo que significa Ómicron para el crecimiento y la inflación sigue siendo confuso.

“La inflación puede tener un breve respiro debido a los precios más bajos de la energía, pero los confinamientos se suman a las limitaciones de la oferta, mientras que la demanda de los consumidores estadounidenses no disminuye”, dijo Ben Emons, macroestratega global de Medley Global Advisors.

Es probable que los cambios importantes en portafolio no sean necesarios suponiendo que las vacunas existentes sigan siendo efectivas y que Ómicron no sea más malicioso que otras cepas, escribió Goldman Sachs Group en una nota.

Pero las coberturas a corto plazo pueden ser apropiadas “dada la época del año y la liquidez, así como los riesgos de política en diciembre”, según la nota, que otorgó opciones de compra sobre futuros del Tesoro a 10 años como una de las coberturas a considerar.

Los temores de virus pasados terminaron siendo una oportunidad para recargarse en acciones, y la pregunta es si la misma narrativa se está desarrollando nuevamente.

El desafío aquí es que Ómicron probablemente no fue el único factor en juego en el desvanecimiento de acciones, según Peter Tchir, jefe de estrategia macro de Academy Securities. Las otras variables incluyen a los banqueros centrales menos moderados y el hecho de que los precios de las acciones parecían extendidos en algunas medidas.

“No me sorprendería tener un rebote ya que decidimos que Ómicron es manejable, pero desvanecería ese rebote, ya que no es todo lo que está sucediendo aquí”, dijo Tchir.

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