Después de que Maura Fonseca se mudó a Houston desde México en 2011, solía esperar durante horas en la fila de Western Union para enviar dinero a sus tres hijos y a su madre. Las comisiones eran tan altas que a veces tenía que pedir dinero prestado para pagarlas.
Actualmente, Fonseca envía dinero a su familia utilizando Félix Pago, una aplicación digital basada en WhatsApp.
“Es mucho mejor porque es más económico, instantáneo y ni siquiera tengo que salir de mi casa”, dijo la mujer de 60 años, quien administra propiedades en renta en Houston y que abrió una cuenta bancaria hace 4 años. “Ahora puedo enviar dinero desde mi cama”.
Fonseca forma parte de una transformación más amplia en la forma en que los migrantes en Estados Unidos envían dinero a América Latina. Los cambios en las políticas y la evolución demográfica están acelerando la transición a las transferencias digitales, que superaron al efectivo en EU y México por primera vez en 2025, según el Banco de México.

El alejamiento del efectivo, donde remitentes y destinatarios utilizan puntos físicos de retiro, está transformando una industria dominada durante mucho tiempo por empresas tradicionales como Western Union Co. y MoneyGram International Inc. A medida que los migrantes recurren a aplicaciones o transferencias bancarias para enviar dinero a América Latina y el Caribe, firmas fintech como Félix Pago, Remitly y Wise, junto con las empresas de criptomonedas, como Bitso, buscan capturar una mayor porción de un mercado latinoamericano que vale más de 160 mil millones de dólares al año, de los cuales aproximadamente 62 mil millones de dólares van a México. “Estamos viendo una tendencia clara hacia la digitalización de las remesas, especialmente impulsada por las nuevas generaciones”, comentó Dalia Grinberg, gerente de asuntos corporativos del exchange de criptomonedas Bitso.
La clave del argumento de venta de las fintech para atraer nuevos usuarios reside en lo siguiente: mientras que el costo promedio de enviar remesas a nivel mundial ronda el 6.4 por ciento, las transacciones digitales pueden reducirse a alrededor del 4 por ciento, según el Banco Mundial, y con frecuencia se procesan de forma instantánea o en el mismo día.
Las remesas son fundamentales para las economías de América Latina. En México, las transferencias de dinero desde EU representaron aproximadamente el 3.5 por ciento del PIB. Economistas advierten que un nuevo impuesto en EU a las remesas podría afectar la economía mexicana.
Según estimaciones del banco BBVA, las remesas a México cayeron un 4.6 por ciento el año pasado, poniendo fin a una racha de crecimiento de 11 años. La fortaleza del peso mexicano ha disminuido el valor de los pagos en dólares estadounidenses, y los cambios en los patrones migratorios también han afectado negativamente a las remesas.
Históricamente, el efectivo ha predominado en los pagos porque muchos receptores de remesas en los países en desarrollo pertenecen a hogares de bajos ingresos con acceso limitado a servicios financieros formales. En México, solo alrededor de un tercio de los adultos puede acceder a crédito formal, según datos gubernamentales. Sin cuentas bancarias o tarjetas de pago, más del 70 por ciento de la población utiliza efectivo para sus transacciones diarias.

Fonseca, quien recomienda la aplicación Felix Pago a amigos y familiares, dijo que cuando utilizaba efectivo a veces tenía que pedir prestado para cubrir comisiones que no podía pagar y así poder cumplir con pagos urgentes como la colegiatura de sus hijos. Sin embargo, incluso con las comisiones, el efectivo sigue siendo la opción preferida para muchos de sus clientes, a quienes Fonseca lleva a tiendas de remesas porque desconfían de las transferencias electrónicas.
“Algunos usuarios prefieren ir a una ventanilla física que conocen desde hace 20 años antes que confiar el patrimonio familiar a una app, especialmente si no entienden qué hay detrás de la pantalla”, dijo Grinberg, de Bitso.
Pero los cambios en las políticas están obligando a las comunidades migrantes a adaptarse. El endurecimiento de la aplicación de leyes migratorias en EU ha hecho que algunos migrantes eviten visitar tiendas de pago asociadas con comunidades migrantes, señalaron analistas. En cambio, las transferencias móviles permiten enviar dinero sin salir de casa.

“Existe mucho temor a ir a donde se encuentran muchos de los comercios minoristas independientes”, dijo Gus Gala, analista de tecnología financiera y criptomonedas en Monness, Crespi, Hardt & Co.
El efectivo también se está encareciendo. Desde enero, EU aplica un impuesto de 1 por ciento a las remesas en efectivo.
Las transferencias bancarias y otros pagos digitales están exentos bajo esta medida, que busca incentivar transacciones financieras más rastreables, según ejecutivos y analistas del sector.
Western Union ha señalado este impuesto como un factor de riesgo para su negocio de transferencia de dinero a consumidores. Las transferencias que involucran a América Latina y el Caribe generaron aproximadamente 385 millones de dólares en 2025, lo que representa el 11 por ciento de los ingresos del segmento, una disminución con respecto al 12 por ciento de 2024.
Para adaptarse, la empresa con sede en Denver ha impulsado las transferencias digitales. Según datos de la compañía, a finales de 2025, aproximadamente el 39 por ciento de las transacciones en Western Union se realizaban digitalmente, frente al 32 por ciento a finales de 2024.
Western Union no respondió a las solicitudes de comentarios.
MoneyGram ha anunciado un crecimiento acelerado en las remesas digitales. La compañía, con sede en Dallas, ha registrado un aumento del 40 por ciento en el volumen de pagos en su plataforma digital en lo que va del año, en comparación con el mismo período del año anterior.
Los factores demográficos están reforzando la tendencia hacia los pagos digitales. Braulio Garzón, que gestiona siete puntos de envío de remesas asociados con Western Union en la ciudad de Nueva York, afirmó que la mayoría de las personas que acuden a las tiendas tienen entre 50 y 60 años.
“Los jóvenes son el futuro del sector de los servicios financieros”, afirmó.
—Con la colaboración de Paige Smith y Nino Paoli
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