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La IA salta al escenario: videos virales, deepfakes y el nuevo show digital

Los videos creados con inteligencia artificial están transformando el entretenimiento y desafiando el dominio de Hollywood y las grandes productoras.

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Entretenimiento (Robert Beatty )

Una noche de verano, sin poder dormir, Andy Kosovskiy comenzó a experimentar con Veo 3, la herramienta de creación de video que Google había lanzado recientemente. El resultado podría haber marcado el inicio de una nueva era para las redes sociales, y quizás para todo el negocio del entretenimiento.

Kosovskiy, un profesional del marketing de 22 años en Nueva York, quería poner a prueba sus habilidades y, al mismo tiempo, satisfacer su curiosidad sobre las nuevas herramientas de inteligencia artificial capaces de convertir unas cuantas frases en videos cortos de aspecto realista. Inspirado por el atractivo atemporal de los animales tiernos y peludos, y por la fascinación de su generación con momentos espontáneos captados en cámara, escribió un prompt: crear un video de vigilancia nocturna y con aspecto granuloso que muestre a un grupo de conejos salvajes saltando en un trampolín en un patio trasero arbolado. Para generar conversación y dar un toque de misterio, agregó: “los conejos están saltando y uno desaparece”.

El 26 de julio, subió el clip de ocho segundos a TikTok bajo el perfil “rachelthecatlovers”. El pie de foto decía: “Acabo de revisar la cámara de seguridad y… creo que tenemos artistas invitados en el patio trasero”. El resto lo hizo internet: en pocas semanas, el video acumuló 237 millones de vistas (el doble de la audiencia en vivo del Super Bowl). Miles de usuarios debatieron en los comentarios sobre su autenticidad y sobre la improbable física de cómo seis conejos se convirtieron en cinco. Kosovskiy lo observó convencido de que se avecina un cambio monumental para Hollywood. “Esto es solo el principio”, afirma. “Lo pienso como la Revolución Industrial. Está democratizando la creación”.

Conejos rebotando, gorilas que hablan, bebés entrevistados: si recientemente has pasado tiempo en Instagram, TikTok, X o YouTube, seguramente notaste la proliferación de clips generados con IA. Los críticos los llaman “basura de IA”: material sin imaginación lleno de animales antropomorfizados y chistes malos. Pero lo cierto es que los videos lucen bien, consiguen millones de vistas y compartidos, y cuestan casi nada producirlos. “No se puede negar lo asombrosa y poderosa que es esta tecnología”, dice Hany Farid, profesor de ingeniería eléctrica y ciencias de la computación en la Universidad de California en Berkeley y fundador de la empresa de detección de deepfakes GetReal Security. “Piensa en lo que hoy tiene a su alcance un adolescente promedio. Ya no necesitas presupuestos multimillonarios, sets o actores. Solo necesitas imaginación”.

Todo esto ha sucedido de manera repentina. Los avances en algoritmos de machine learning, capacidad de cómputo y modelos de lenguaje de Google, OpenAI y otras compañías han hecho más fácil y rápido convertir una idea en video. Google lanzó Veo 3 en mayo: cuesta 6 dólares crear un clip de ocho segundos y ahora puede generar efectos de sonido y convertir un guion en diálogo hablado, con labios que se mueven de forma realista. El salto es claro: en 2023, un video de IA de Will Smith comiendo espagueti, considerado en su momento un punto de referencia del progreso en IA, era torpe y poco realista. Un video similar de este año se ve tan bien que hasta te dará hambre.

Los creadores ya aprovechan estas mejoras. Jonathan Punski, el mayor de cuatro hermanos en Montreal que manejan DogPack, una red social para dueños de mascotas, comenzó en julio a subir videos de perros en un estudio de podcast intercambiando bromas sobre sus dueños y riéndose. El humor es de lo más vergonzoso (Labrador: “Siempre hacen las preguntas obvias, como ‘¿quieres un premio?’ ¿Crees que me siento por diversión?”). Pero los hermanos ahora tienen cientos de miles de seguidores en TikTok e Instagram y están aceptando peticiones de dueños de perros famosos en línea, como Walter Geoffrey, el bulldog francés, para que añadan la imagen de sus mascotas al llamado Pawdcast. “La gente se aburrió de ver coches bonitos, relojes bonitos, gente presumiendo en redes sociales de cuánto dinero gana”, dice Punski, quien añade que los videos son una forma económica de atraer nuevos clientes a la app DogPack. Quieren entretenerse. Y ahora puedes hacer que los perros hablen.

Muchos de estos videos parecen diseñados para enganchar a la audiencia y hacerse virales, como las históricamente dudosas recreaciones de Pompeya con IA antes de la erupción volcánica o las visiones de los antiguos romanos explorando las estrellas en naves espaciales . Gran parte son absurdos y repetitivos: videos de personas saltando sobre camas hechas de queso o chocolate, o clips de planetas esparcidos como mermelada sobre un pan tostado.

Algunos creadores admiten que buscan atraer a los algoritmos de redes sociales y ganar dinero con Instagram, YouTube y TikTok, que pagan por videos originales que retienen la atención de usuarios. “Hay que jugar con la psicología de la gente”, dice Ali Sultan, un joven de 27 años en Lahore, Pakistán, responsable de las mezclas de comida y camas en TikTok. “Es clickbait”.

Otros creadores de IA pisan un terreno más delicado, parodiando propiedad intelectual de Hollywood. Kabir Rajdev, un adolescente de 13 años en Nueva York, empezó este verano a usar Veo 3 para hacer videos con stormtroopers de Star Wars que se llaman “bro” entre ellos y narran sus desventuras. Con ayuda de ChatGPT escribe los guiones y hashtags, genera clips y los edita en videos más largos. Todos tienen miles de visualizaciones y comentarios entusiastas (“mucho mejor que Disney”). Su padre, Rohit, cuenta que ya consiguió tres patrocinios y unos mil 500 dólares de ingresos, sin que Disney o Lucasfilm se hayan quejado.

Antes, Hollywood dominaba el entretenimiento masivo. Hoy, plataformas como YouTube con influencers del tamaño de MrBeast o creadores infantiles como Ms. Rachel ya han debilitado ese control. Incluso algunos cineastas buscan usar la IA: una empresa respaldada por Amazon asegura que planea reconstruir escenas perdidas de The Magnificent Ambersons, que el estudio mutiló a Orson Welles.

Las empresas de redes sociales también tienen el deber de vigilar este nuevo panorama. Si bien muchos videos de IA son una diversión inofensiva, los deepfakes buscan engañar a los usuarios, como el video de la primavera pasada en el que el Presidente ucraniano, Volodymyr Zelenskiy, aparentemente ordenaba a sus tropas que se rindieran. Es fácil imaginar una oleada de videos manipuladores de IA destinados a influir en las elecciones, alterar los mercados de apuestas deportivas y causar un caos y confusión incalculables en la sociedad.

Hoy, Instagram, TikTok y otras redes piden a los creadores marcar voluntariamente si su video fue generado con IA. Kosovskiy, el de los conejos en trampolín, admite que olvidó hacerlo al principio. “Es lo mínimo indispensable” que las plataformas identifiquen y etiqueten automáticamente los videos, además de investigar y bloquear a quienes producen deepfakes, dice Sahana Udupa, profesora de antropología de medios en la LMU de Múnich. “Los videos generados con IA pueden contener mentiras descaradas y discursos de odio, tal como ya ocurría con el texto y las imágenes antes de que estas herramientas se popularizaran”.

Últimamente, las grandes tecnológicas y sus reguladores en EU no parecen muy interesados en moderar contenidos. Lo que realmente valoran es la alta interacción de los usuarios y los ingresos publicitarios que genera. Así que probablemente tendremos que contener la respiración, esperar lo mejor e intentar disfrutar de esos conejitos saltarines.

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