El Ferrari Luce es el primer Ferrari completamente eléctrico en la historia de la marca, y llegó con todo lo necesario para dividir opiniones: 1,036 hp, cuatro puertas, cinco asientos, un diseño firmado por Sir Jony Ive y un precio de 640,000 dólares. La presentación fue el 25 de mayo de 2026 en Roma, ciudad donde Ferrari ganó su primera carrera en 1947. La bolsa respondió esa misma mañana con ventas.
No es que el Luce sea un mal auto. Es que no es el Ferrari que nadie esperaba — y el mercado lo sabe.
Un Ferrari completamente distinto a todos los anteriores
El Luce es el segundo Ferrari de cuatro puertas en la historia de la marca —después del Purosangue— y el primero con cinco asientos. Eso no es solo un dato de capacidad: es un cambio de filosofía. La arquitectura eléctrica permitió eliminar el túnel central y ubicar la batería bajo el piso, liberando un espacio interior al nivel de un sedán ejecutivo de lujo.

El diseño estuvo a cargo de LoveFrom, el colectivo creativo de Sir Jony Ive y Marc Newson. LoveFrom trabajó con independencia total del estudio de diseño interno de Ferrari —lo que explica por qué el Luce no se parece a nada que Maranello haya producido antes. La forma la define una “casa de cristal”: una carrocería orgánica y envolvente con alas aerodinámicas flotantes delanteras y traseras. Las llantas miden 23 pulgadas al frente y 24 en el eje trasero —las más grandes en la historia de Ferrari de producción en serie.

¿Por qué los inversionistas no celebraron?
Las acciones de Ferrari cayeron al conocerse el lanzamiento. La lectura del mercado no es irracional: Ferrari ha construido su valuación sobre la escasez, la exclusividad y una mística que ningún otro fabricante ha logrado replicar. Un Ferrari de cuatro puertas con cinco asientos, diseñado por el ex directivo de Apple Jony Ive, sin motor de combustión y dirigido a una audiencia completamente nueva, desafía esa lógica de raíz.

Las cifras en papel son buenas. Pero el precio es absurdamente elevado —sobre todo en un mercado donde los eléctricos de alto rendimiento pueden ofrecer mucho más por mucho menos. A 640,000 dólares, el Luce compite en un territorio donde la ecuación de valor no cierra fácilmente frente a rivales como el Porsche Taycan Turbo GT o el Lucid Air Sapphire.
Una tendencia de diseño global que llega tarde a Maranello
El Luce no aparece en el vacío. En los últimos años, una tendencia de diseño automotriz global está ejecutando un cambio generacional acelerado: el Tesla Cybertruck —que obedeció a necesidades funcionales de ingeniería y materiales—, el Jaguar Type 001 —una revolución filosófica de una marca británica tradicional dirigida a nuevas audiencias— y el nuevo Mercedes-AMG GT de cuatro puertas eléctrico —que se desprende por completo de las tradiciones de Stuttgart para capturar otros mercados— son todos parte de la misma conversación.
Ferrari llega a esa conversación más tarde que sus competidores directos. Y cobra más. Mucho más.
Lo que sí funciona: la ingeniería
El Luce rompe con todos los paradigmas visuales y culturales de Ferrari. No mantiene la herencia visual, no conserva la dinámica deportiva que ha definido a Maranello durante ocho décadas. Personalmente, no me gusta. Pero sería injusto decir que es feo —el diseño es un tema de perspectivas, no de resolución final. El Luce es un objeto hermoso. Solo que no es un Ferrari como lo entendemos.

Lo que sí es indiscutible es la ingeniería. Los cuatro motores eléctricos de imanes permanentes —uno por rueda— generan hasta 772 kW (1,036 hp) operando en arquitectura de 800 V. La batería de 122 kWh ofrece una autonomía estimada de 530 km y se puede cargar a hasta 350 kW, recuperando 70 kWh en apenas 20 minutos. De 0 a 100 km/h en 2.5 segundos. Velocidad máxima de 310 km/h.
La suspensión activa derivada del F80, la dirección independiente en las cuatro ruedas, el torque vectoring por rueda y un sistema de sonido basado en la amplificación auténtica de las vibraciones mecánicas del eje —similar a como funciona una guitarra eléctrica— son detalles que demuestran que Ferrari no tomó el camino fácil. Más de 60 nuevas patentes y 120,000 horas de I+D en los motores respaldan ese argumento.

La reacción en redes
La publicación oficial del Ferrari Luce en Facebook se convirtió en un festival de sarcasmo sin precedente. El meme dominante es el “Ferrari de Temu”, seguido de comparaciones con el Prius, el Tesla Model Y, el BYD Seal y el Fiat Multipla. Decenas de usuarios preguntan si se trata de una broma de Día de los Inocentes. La figura de Enzo Ferrari aparece como fantasma recurrente —“girando en su tumba” es la frase que más se repite, en varios idiomas. Lewis Hamilton y Charles Leclerc, presentes en la presentación, se convirtieron en memes instantáneos por el esfuerzo visible de mantener la compostura frente a la cámara. La nostalgia por Pininfarina es explícita: varios usuarios señalan que ahora entienden cuánto valor aportaba el estudio italiano a la identidad visual de Maranello. Y la advertencia más repetida lleva el nombre de otra marca histórica: Jaguar —como señal de que Ferrari podría estar cometiendo el mismo error que el felino británico pagó caro.

El Ferrari Luce es un eléctrico sobresaliente. El problema es que no es evidente por qué debería costar 640,000 dólares, ni por qué debería llevar el escudo del Caballo Rampante si lo que propone es exactamente lo contrario de lo que ese nombre ha significado por ocho décadas. Eso lo resolverán el mercado y los clientes. La bolsa ya dio su primera respuesta.




