Alarcón celebra 25 años de cartonista con nuevo libro
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Alarcón celebra 25 años de cartonista con nuevo libro

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Alarcón celebra 25 años de cartonista con nuevo libro

21/02/2013
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Viridiana Villegas Hernández
 
Fueron sólo dos sexenios blanquiazules... Y es que 'No hay PAN que dure cien años', como tuvo a bien intitular su libro el caricaturista Juan Alarcón, una obra en la que recopila a través de dos capítulos un total de 150 cartones que explican gráficamente algunos de los sucesos, de forma alegórica, que marcaron los gobiernos encabezados por Vicente Fox y Felipe Calderón.
 
El caricaturista de EL FINANCIERO Juan Alarcón Ayala (Ciudad de México, 1970) está de plácemes. Y no es para menos: este 2013 cumple 25 años como cartonista y lo celebra con la publicación de una peculiar antología de su trabajo.
 
Imagínese que de un total de 5,700 caricaturas realizadas de 2000 hasta el año pasado se dio a la tarea de revisarlas [es decir, de cada 38 escogió una] para elegir de aquella abrumadora cantidad sólo una centena y media y así armar el cuerpo final del libro 'No hay PAN que dure cien años', volumen -editado por EL FINANCIERO- que, por obvias razones, es protagonizado por los dos ex presidentes panistas, aun- que a lo largo de esta breve crónica gráfica podemos apreciar la entrada y salida de otros personajes en puntos nodales y climáticos de la tragicomedia que es la política nacional, tales como Andrés Manuel López Obrador, Elba Esther Gordillo, Roberto Madrazo, Santiago Creel, el subcomandante Marcos y Carlos Salinas de Gortari, entre muchos otros.
 
Respecto a cómo está organizado el contenido, este libro se encuentra dividido en dos capítulos: "Tepocatas y víboras prietas (2000-2006)" y "Haiga sido como haiga sido (2006-2012)". Mientras hojeamos el material pensamos que muchos de esos cartones no han perdido vigencia pese al tiempo debido a su riqueza conceptual; unos segundos después, Alarcón se alista para hablar sobre el periodo correspondiente al mandato foxista.
 
-En este apartado es posible localizar a Fox caricaturizado desde la conformación de su gabinetazo; él fue una figura que a los caricaturistas nos dio mucha tela de dónde cortar debido a sus ocurrencias, las cuales rebasaban los límites de la sorpresa. Además, no estaba solo en el jolgorio: se hizo acompañar siempre por distintas tepocatas, como Salinas de Gortari, quien en ese entonces se convirtió en el villano favorito de todos los políticos que buscaban deslindarse de él o incluso de personalidades internacionales, como George W. Bush (¡momentos en los que mejor agradecíamos tener a Fox!).
 
Asimismo, comenzaron a aparecer las historias que han mostrado el cobre del Partido Verde Ecologista; nos remitimos a los tiempos en que Enrique Jackson era el presidente del PRI y a leguas se veía quién llevaba las riendas del poder en el país, así como los diferentes movimientos partidistas para sacar de la jugada a López Obrador por medio del proceso de desafuero cuando era jefe de gobierno del Distrito Federal; los sindicatos y las campañas electorales también formaron parte del acontecer en Foxilandia.
 
Cabe recordar que la primera ocasión que Alarcón firmó un cartón político fue en 1990, en las páginas del periódico Voz Pública, dirigido por el periodista Francisco Huerta; cinco años más tarde empezó a colaborar con diversas ilustraciones para esta sección cultural y al fin, en 1998, comienza de lleno su labor de caricaturista político de EL FINANCIERO.
 
-En los albores del siglo XXI, ¿cómo se encontraba creativamente?
-Las primeras viñetas que realicé en 2000 las hice a modo de ilustraciones, pues en aquellos tiempos no me consideraba caricaturista; de hecho, puedo decir que en el diario, durante el sexenio de Fox, me consolidé como opinador, pues resultó que los cartones tenían vida propia y representaban lo que la situación demandaba. Sin duda este periodo gubernamental fue semillero de caricaturistas. Y es que en realidad no había mucho que decir: todo era muy conceptual, porque el presidente oriundo de Guanajuato armaba sus propios chistes y se contaban solos; aquí privilegié la imagen... ¡si hubiera utilizado globos tal vez él me habría podido acusar de plagio!
 
-¿Cree que a partir de esos primeros 6 años de panismo cambió la forma de hacer caricatura política en México?
-Sí. Antes, con los gobiernos priistas, era muy claro saber quiénes eran los ricos y los pobres, los poderosos y los jodidos. A partir de la alternancia nos dimos cuenta de que esas concepciones ya no servían, pues sólo bastó pensar cuántos líderes sindicales eran multimillonarios. No es fácil hacer caricatura, porque detrás de ella hay toda una revolución de ideas. Aunque, claro, ponerse del lado de un partido y pensar que el resto vive en el equívoco hace las cosas más simples y cómoda; se trataría de criticar a todo el mundo, menos a mi alfil. Empero, ¿qué pasa cuando realmente le das la vuelta a todos y tienes que pensar por dónde llegarles? Pienso que todos los que llegan al poder, sin excepciones, deben pagar el tributo de ser caricaturizados.
 
A diferencia del primer capítulo, el segundo está formado sólo por cartones aparecidos en la sección Mercados perteneciente a este diario, en la cual, a partir del gobierno de Felipe Calderón, el caricaturista se apropió a la buena de un espacio editorial en el que ha impuesto su propia agenda política:
 
-En este periodo ya aparecen más textos -asegura-. El tratamiento fue diferente debido a que éste ya ha sido un ejercicio franco de caricatura política editorializada, donde el humor podía ser mucho más ácido. Durante el mandato calderonista los sucesos noticiosos comenzaron a permearse de temas económicos, pues la macroeconomía fue un punto fundamental de las políticas gubernamentales. Aquí aparecen personajes como Manuel Espino, Juan Camilo Mouriño, Ernesto Cordero, Josefina Vázquez Mota, Juanito, hechos tan variados como la venta de Banamex y la licitación de bandas en Cofetel.
 
-Tras la exhaustiva revisión que llevó a cabo para la concreción de este libro, ¿qué descubrió de sus trazos?
 
-Después de esta labor minuciosa pienso que dedicarse al oficio de la caricatura es como escalar en la nieve: das una zancada, tu pie se hunde y te regresas un poco, das otra y pasa igual. El proceso de avance es lento y aún me falta mucho por hacer y, no obstante que he avanzado poco, estoy satisfecho con el material realizado, pues finalmente no me fusilé ningún chiste panista. Gracias a este libro me he dado cuenta que la política es cíclica y cada vez más compleja; no es posible dibujar como en se hacía hasta hace cinco sexenios atrás, porque hoy ya son otras las circunstancias: existe una mentalidad diferente. Hoy en día hay muchas máscaras a las cuales como caricaturistas debemos dar lectura y debemos ser cautelosos, porque el piso está muy resbaloso: debemos ser cuidados de qué y cómo decir algo, fundamentar cuáles son las bases para no dibujar igual a los oprimidos y a los opresores.
 
La autocrítica que hace Alarcón sobre su trabajo no es condescendiente:
-Me gustaría regresar a mis orígenes en cuanto al dibujo y así no utilizar tanto texto ni depender de ello y, ante todo, rescatar siempre el humor (pues la política pertenece al género de la comedia y éste sirve para aventar netas de la manera más amable posible); es decir, hacer un balance perfecto entre ambos elementos. Creo que en ocasiones me dejo llevar por el apasionamiento de realizar rápido los trazos cuando fluye una idea tras otra, pero debo ser mucho más exigente con la manufactura de mis materiales.
 
-En este sentido, ¿de qué depende la técnica que decide utilizar para cada cartón?
-Del miedo a repetirme, pues he visto a muchos colegas decanos hacer lo mismo una y otra vez sin darse cuenta, lo cual sería terrible para mí. Por tal razón busco provocarme y retarme de manera constante al cambiar el lápiz por la tinta china o las herramientas digitales. Con este libro me di cuenta que en una docena de años firmé de tres maneras diferentes y creo que se debe a que los cambios me refrescan y me estimulan.
 
Los simbolismos en la obra de Juan Alarcón son plenamente identificables: hay desde alcancías, piñatas, naufragios, armaduras y carruseles hasta la figura de La Patria, detalle que después de hacérselo notar lo hace reflexionar y promete buscar más simbolismos para su mundo creativo.
 
'No hay PAN que dure cien años' será presentado mañana 21 de febrero en punto de las 19 horas.